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21 de Marzo de 2010
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Entrevista
“Estoy cargando una cruz”: monseñor Juan Francisco Sarasti

Por Gerardo Quintero Tello, editor de la sección Cali de El País

“Si una persona falla individualmente no es la institución la que falla. No se deben cuestionar las enseñanzas de la Iglesia ni su verdad”, enfatizó el arzobispo Juan Francisco Sarasti.
James Arias |El País
“Yo guardé silencio, pero actué. El padre Fred Potes le ha servido a la comunidad, tengo una imagen positiva de él.

Monseñor Juan Francisco Sarasti decidió romper su silencio. Con la voz un poco gastada por los años, pero con gran lucidez, el arzobispo caleño cogió el toro por los cuernos, defendió la santidad de la Iglesia, pero recordó que la institución está compuesta por hombres pecadores.

“La Iglesia es mucho más que los errores que podamos cometer nosotros”. Cargando su propia cruz, el alto prelado se ‘confesó’ con El Pais.

Frente al escándalo suscitado sobre una presunta homosexualidad de sacerdotes, otros que aparecieron con hijos, limosnas mal utilizadas, muchos se preguntan por qué monseñor Sarasti guardó silencio...

Guardé silencio porque tengo que preservar el buen nombre de los sacerdotes, pero actué. Por ejemplo, en el caso del padre José de Jesús Gómez, cuando supe de su pecado (la hija que tuvo), lo suspendí durante treinta días de celebración de la misa. Lo mandé a un lugar de reclusión y luego, cuando estuvo convertido, lo volví a meter al Ministerio. También he hablado con otros sacerdotes a los que se refiere el padre Germán Robledo, pero qué hago yo si cuando enfrento a un sacerdote él me dice que todo lo que se dice en su contra es falso, ¿debo publicarlo en la prensa, decírselo a todo el mundo? Pues no, eso no es honesto. No es la manera como la Iglesia maneja sus problemas.

En relación con el comportamiento de monseñor Potes, el padre Robledo señaló que sus problemas venían de años atrás y que usted tenía conocimiento de la situación...

Yo conocía la carta, pero ese documento fue enviado al padre Potes cuando estaba en la Iglesia de la Santa Cruz. Yo di a conocer esa carta, también, a los obispos auxiliares. No juzgamos que debíamos intervenir porque la carta era vaga y se refería más a que había gente indeseable cerca de la parroquia. Pocos meses después el padre Potes fue trasladado a la Catedral.

Pero eso se consideró más bien como un premio para el padre Potes...

No era un premio, era una necesidad ante la muerte de monseñor Aramburo y eso se discutió en el Consejo de Gobierno de la Arquidiócesis. Todos los obispos y sacerdotes que intervinieron estuvieron de acuerdo en que hiciera ese traslado, no hubo ninguna objeción. Ahora tengo cartas de gente de la iglesia de la Santa Cruz que dice que Potes siempre fue muy correcto en su comportamiento.

¿Qué imagen tiene usted de monseñor Fred Potes?

La de un sacerdote que ha servido a la comunidad. Fue capellán durante ocho años del Club Campestre, del Colegio Alemán. Sin ninguna queja. Tengo una imagen positiva. Tiene fallas, somos seres humanos, pero de acusaciones de pederastia o de otro tipo no tengo conocimiento. Esa imagen es la misma que tenía el arzobispo Isaías Duarte, fue él quien lo hizo monseñor. Todos estos eran argumentos para tener cierta consideración hacia el padre Potes e incluirlo dentro del consejo de gobierno de la Arquidiócesis.

¿Qué crédito le da usted a las declaraciones explosivas del padre Germán Robledo?

Creo que si él las hace por algo será. Pero tenemos que establecer las denuncias jurídicamente. Yo le pido a él y a todos los que tengan alguna queja que concurran ante el Tribunal Eclesiástico para hacer sus acusaciones, y luego habrá que proceder llamando a testigos, mirando pruebas y finalmente proceder a juzgar.

Monseñor, se ha cuestionado mucho cómo la Iglesia ha manejado este tipo de denuncias, ocultando información, no haciendo públicas las denuncias y callando, en muchos casos...

Eso hay que probarlo, porque tenemos sacerdotes condenados. Lo que pasa es que la justicia no puede ser mediática. Tiene que ser una justicia donde el derecho de defensa sea real para los imputados y esa justicia supone cierta reserva que no se puede ventilar en los medios todos los días.

¿Usted siente en su fuero interno, en su conciencia, que actuó como debía hacerlo?

Es una pregunta complicada de responder ante los medios y me parece impertinente. Creo que sí, he obrado como debía hacerlo en todos los casos, porque si no habría pecado y lo estaría confesando públicamente.

El padre Robledo también denunció que las limosnas de la Catedral se estaban usando con fines engañosos para pagar favores sexuales, ¿qué sabe de eso?

He tenido la versión del padre Potes, quien me dice que tiene testimonios sobre dónde ha ido a entregar las limosnas. En ese sentido sé que las ha entregado a las hermanas asuncionistas y a otras personas que tienen testimonios escritos. Es cierto que había retrasos en los informes que debía pasar la Catedral, pero ya se han puesto al día. Tenemos que confiar en lo que los sacerdotes certifiquen.

La sensación que le quedó a muchos es que a usted lo que le molestó fue que las denuncias sobre escándalos sexuales se publicaran en los medios, más que los hechos como tal...

Los hechos me preocupan, pero los probados, no los mediatizados. Es que ustedes actúan como jueces. Monseñor Potes, pruébese lo que se pruebe, ya es una persona señalada. Parte de la opinión pública no va a aceptar así él sea declarado inocente. Esa es la parte grave. Los medios se convierten en jueces.

En relación con el padre Gómez y el hijo que tiene, ¿por qué usted no actúo a tiempo?

Lo mandé a un lugar de reclusión y luego, cuando estuvo convertido, lo volví a meter al Ministerio. Era una persona que estaba recuperada, ahora con qué cara va a seguir siendo ministro de la Iglesia.

¿Pero no era mejor que la comunidad supiera, públicamente, que el sacerdote tenía un hijo?

Entonces, ¿es mejor que la comunidad sepa cuando un fiel tiene hijos extramatrimoniales? No me parece que eso sea lo bueno. Por qué convertirme yo en el promulgador de eso. Actúe correctamente en el sentido de no ocultar, pero tampoco publicar. ¿Con qué derecho iba a hacer eso? Todos tenemos derecho, constitucionalmente, a la buena fama y el buen nombre.

El dato clave
Monseñor Fred Potes, en este momento, se encuentra en una licencia y no está oficiando misa en la Catedral. Antes de que se destapara el escándalo había sido designado a una parroquia, pero ahora esa posibilidad quedó en suspenso.
Este tipo de hechos lesionan la imagen de la Iglesia, ¿no cree que los fieles se confunden con estos escándalos?

La Iglesia es mucho más que los errores que podamos cometer nosotros. A los que sienten escandalizados por esta situación les pido que no hagan conclusiones determinantes. Si una persona falla individualmente no es la institución la que falla. No se deben cuestionar las enseñanzas de la Iglesia ni su verdad. Es que la iglesia no es de santos e inmaculados o seres celestiales, es una Iglesia compuesta por hombres que acuden a Jesucristo como Salvador.

Pero es que la gente ve a los sacerdotes como ejemplo...

No podemos pensar en una Iglesia de pastores santos y un resto de fieles que vive de cualquier manera. Si yo fuera a plantarme con una cámara a la entrada de un motel de Cali para ver cuántos hombres casados salen con sus mozas, ¿qué sacamos de allí? Ellos también son Iglesia. No podemos percibir la Iglesia como una selección de santos, que ellos son los pastores, y los otros los pecadores que pueden vivir de cualquier manera.

¿Usted se ha sentido golpeado por estos escándalos, no ha pensado en decir no más?

En este momento no he pensado en eso. Son cosas que hay que afrontar y uno debe ser capitán del barco también cuando está en la tempestad.

¿Está cargando una cruz?

No puedo decir que estoy en un Olimpo o más allá del bien y del mal cuando la Iglesia está sufriendo. Soy miembro de una Iglesia con sus pecados, sus sacerdotes, sus deficiencias, y limitaciones.

Estoy cargando, con toda la Iglesia, una cruz.

“Prudencia”

Monseñor se mostró en contra de que la Iglesia

revise temas tan controvertidos como el celibato.

Usted lleva muchos años como hombre de Dios. ¿No cree que es hora de que la Iglesia revise temas como el celibato, por ejemplo?

¿Usted cree que el celibato sea la causa del problema?, pues yo no. Las estadísticas demuestran que la mayoría de casos de abuso de niños son cometidos por personas casadas que viven cerca de los menores. También sabemos que los casos de homosexualismo son abundantes en la Iglesia y fuera de ella y no son a causa del celibato. Depende de la fragilidad humana.

¿Qué mensaje le envía a los caleños y fieles que están esperando unas palabras suyas en estos momentos difíciles?

A los caleños que se regocijan con que esto haya pasado que no se alegren mucho, pues tengan presente que seguimos haciendo el bien. A los caleños miembros de los medios que tengan un poco más de sensatez y de prudencia para no exagerar las cosas, no se trata de ocultar, pero sí de manejar las cosas con ponderación. Y para los caleños a los que no se les ha dado nada que se pregunten, qué significa para ellos la Iglesia.




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