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Lunes 22 de Marzo de 2010
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Valle
Muchos sueñan con un ‘chance’

Por Margarita Rodríguez. Reportera de El Pais

En el Valle del Cauca, la explotación de las apuestas permanentes está dividida en cinco zonas que, por lo general, manejan entre 30 ó 35 marcas autorizadas. Todas ellas se conformaron en uniones temporales, pero hoy se están organizando en alianzas. Fotos: Alexánder Delgado I El País
Vistazo al mundo de las apuestas permanentes, del que depende la salud del Valle y alrededor del cual gira toda una cultura por conquistar la suerte

Sólo en el centro del departamento, esta actividad económica deja cien millones de pesos diarios. El Departamento proyecta recibir por transferencias $30.000 millones, sin embargo, algunos diputados cuestionan este ingreso. Este juego ya forma parte de la canasta familiar.


Don Édgar Millán prefiere no sacar la cuenta de los pesos invertidos en ese juego, para él tan sagrado como el almuerzo de cada día.

Mejor hace el cálculo con los recuerdos. Empezando con el vendedor furtivo que perseguía por el barrio en su natal Armenia. Luego, con la mujer que lo atendía en un cajón en una esquina tulueña --cuando ya el negocio había dejado la ilegalidad-- y ahora con las muchachas que lo saludan con cariño de abuelo en un local vecino al Parque Boyacá.

“¡Ay mija!, la plata que le he metido desde que empecé a comprarlo, y le estoy hablando de cuando todavía no era legal hasta ahorita, no se puede contar. Han pasado casi 30 años”, dice. Don Édgar se mete la mano al bolsillo izquierdo de la camisa y saca las que podrían ser las pruebas a esa fidelidad que en los últimos años lo han llevado a invertir entre ocho mil y diez mil pesos diarios en la compra del chance.

“¨Por la mañana con el Chontico, por la tardecita con la oficial”, asegura, mientras revisa el tablero de los resultados y remata su inspección del local con una frase de esas que reafirman esa vocación de curtido apostador: “Ve, que número tan bonito ese”.

Gracias a esa misma belleza numérica, que sólo los veteranos entienden, es que en los doce municipios del centro del Valle en los que explota el juego la compañía Apuestas S.A., los chances mueven cien millones de pesos diarios, aproximadamente.

Pero la cifra sigue creciendo. Cada día, el recaudo en los seis municipios del suroriente del Valle, en los que las apuestas permanentes también operan bajo una misma empresa, está rondando los $60 millones.

Alrededor de esos dos valores está el ‘recogido’ del chance en las otras tres zonas en las que se divide el negocio: la Pacífica, la del Norte y la del corredor Yumbo, Jamundí y Cali. Aunque se calcula que las ventas en la región podrían ser del orden de los $400 millones diarios.

“Estadísticamente está demostrado que de lo que recibimos por la venta, el 45% está destinado a los premios, porque siempre, todos los días, hay ganadores”, asegura Manuel Torres, gerente de la Unión Temporal Empresarios Unidos (que explota el juego en Yumbo, Cali y Jamundí).

Y también, todos los meses parte de esos recursos, más exactamente el 12%, se transfieren al sector de la salud en una operación que, según algunos, va para arriba, pero en la que a decir de otros, está perdiendo el departamento. Esta cuenta tampoco es de las preferidas de don Édgar.

A los ojos de la Beneficencia del Valle y de los empresarios chanceros de la región, las transferencias han superado incluso lo estipulado en el contrato que se firmó en el 2002 y que fijó un aporte mínimo de $103.000 millones para la Gobernación hasta el 2006.

“Se ha superado el valor del contrato en un 27%, es decir, han transferido $27.000 millones más de lo que inicialmente se acordó”, explica la gerente de la Beneficencia del Valle, Adriana Barragán.

Pero, en la Asamblea Departamental las ‘apuestas’ se mueven en otro sentido, pues basándose en un estudio de la Universidad Icesi, este año no deberían ingresar $30.000 millones como plantea el contrato (que se realiza con base a una encuesta de mercado), sino $60.000 millones.

“Aquí no se cuestiona a los concesionarios (empresas chanceras), pues ellos reciben y transfieren de acuerdo con lo contratado. Se critica el poco control de la Beneficencia. La encuesta para el contrato del 2002 se hizo con un valor máximo en la apuesta de $800 y con el censo de 1993, pero la realidad no es esa”, dice el diputado Juan Carlos Salazar.

De ahí que la licitación prevista para diciembre próximo prometa ser una verdadera apuesta. Un poco más ‘jugosa’ que las que don Édgar ha conquistado tres veces en casi tres décadas, a veces con los números de la cédula, con los que le perturban el sueño a las madrugadas o el 445 que ya le trajo suerte una vez y está apostando desde hace un mes.

pachas y calaveras. El miércoles pasado, el Señor de los Milagros ‘castigó’ al secretario de Salud de Buga, Héctor Fabio Arango, por faltar a su costumbre de apostarle los mil pesitos diarios a los tres dígitos de la placa del carro.

“Siempre pasa así, el día que no se hace, sale el número”, dice. Y es que eso que para los alejados al juego es una simple creencia, se ha convertido en regla para quienes ya son maestros en la combinación de cifras. Para las que, obviamente, también hay secretos.

Así es como en los 36 años que Alba Luz Granada ha dedicado a la venta de chance, ya tiene identificado que el taxista, por lo general, se la juega con el número del carro, que a los “morenos les gustan las ‘pachas’ (números iguales), que en septiembre el 911 se bloquea desde temprano y, aquí, por el cementerio, es muy común hacerlo con el número que se distingue en las calaveras, cuando sacan los restos de los finados”.

Tres datos claves
  • Según el gremio, en el 2003, cuando se popularizó el Chontico, se registró un incremento del 14,63% en los ingresos de lo contratado.


  • Se estima que el 60% de los empleados están vinculados directamente. A los restantes se les paga por porcentaje. La mayoría de los trabajadores son mujeres cabeza de hogar.


  • El chance nació a principios de los 70 en el departamento de Antioquia y en la Costa Atlántica, En 1982 se legalizó esta industria que se calcula mueve $1, 3 billones al año en todo el país.
  • La escalera (números consecutivos) es de los preferidos de Juan Demetrio Ruiz, un porteño que asegura haber ganado “ocho millones con el 1,2,3,4”, o la cábala de Rosa Mosquera, quien esculca el número de la tumba de la persona prestante que vaya muriendo en el Puerto para coquetearle a la suerte.

    Por creencias como éstas, que se riegan por calles de ciudades y pueblos y provocan en la multitud el deseo desaforado de ganar dinero sin mayor esfuerzo, es que en muchos municipios del Valle y, según muchos apostadores, “a las chanceras les da por vetar los números”.

    “No es que existan vetos, lo que pasa es que cuando vemos muchas apuestas y cuantiosas por un mismo número no se recibe más esa cifra, pues se corre el riesgo de tener que entregarle la empresa a los ganadores”, dice Adriana Fernández, gerente de Apuestas Unidas, de Buenaventura.

    Y la tecnología, esa que desbancó las hojitas de papel carbón es la que le ha dado la mano a las chanceras para ‘bloquear’ esos número peligrosos.

    Pero ni las maquinitas, que arrojan tirillas de chance como registradoras, les han servido a los empresarios para hacerle el quite a su principal rival en las cuestiones del juego y el azar.

    Según Ricardo Rojas, director comercial de la Beneficencia, las rifa ilegales han atacado fuertemente a los productos de lotería y chance. “Sin ellas, las transferencias habrían crecido hasta un 20% más”.

    La situación es de tal magnitud que, según informes de empresas operadores en el Norte del Valle, por lo menos ocho mil millones de pesos al año han dejando de percibir los municipios por los impuestos que evaden la informalidad.

    Y, según Harold Loaiza, representante de la Unión Temporal del Suroriente, del mercado total de las apuestas las rifas ilegales tienen entre el 30% y 40%, y Apuestas S.A. calcula que en Tuluá se mueven alrededor de $31 millones diarios.

    Por eso es que, de acuerdo con Torres, los sábados no se vende chance en las galerías, sobre todo en Cali, donde existen empresas montadas con ruedas ficheras, que pagan hasta seis mil pesos por las cuatro cifras, mientras que en la legalidad se pagan a $4.500.

    Según Rojas, la Beneficencia lleva tres años investigando esta vena rota del mercado de las apuestas permanentes, pero es a las autoridades locales y policivas a las que les corresponde tomar medidas. Otra de esas cuentas de las apuestas en las que don Édgar prefiere no entrometerse.

    Tal vez las únicas que pudieran llevarle la cuenta son las dos muchachas que lo atienden diariamente y a las que reclama “por toda la plata que me deben y ellas ni siquiera rezan por uno”.

    La apuesta por El Chontico

    El Chontico, ese atractivo juego que nació en Buenaventura hace un par de años, tiene hoy una apuesta cazada entre la Asamblea Departamental y la Beneficencia del Valle.

    De acuerdo con los diputados Juan Carlos Salazar y Martín Tobar, no existe claridad ni legalidad sobre la definición del Chontico y se están aprovechando esos vacíos jurídicos.

    A juicio de Tobar, en agosto del 2001, la Beneficencia expidió una circular prohibiendo la actividad que estaba operando en el Puerto ya que “para esta modalidad de juego no existe ninguna reglamentación”, según el documento.

    No obstante, un mes después concedió la autorización y se suscribió el contrato de operación con Apuestas Unidas del Pacífico. “Si la ley dice que todos estos juegos deben ser adjudicados, por qué el Chontico se le dio a un particular”, dice Tobar.

    Los asambleístas cuestionan que no hay mecanismos para controlar los ingresos que el Departamento obtiene por este juego, precisamente porque no está claro si es un chance o un sorteo.

    En términos sencillos, el sorteo es una actividad que arroja un resultado, mientras que el chance son todas las apuestas permanentes que cruzan los apostadores, escogiendo libremente contra qué sortean.

    “No se realizó estudio de mercado para los ingresos proyectados por concepto del Chontico y, al parecer, se disfrazaron en los ingresos del chance”, dice Tobar.

    Al respecto, la gerente de la Beneficencia del Valle, Adriana Barragán, señala que el Chontico es legal, según la Ley 643 del 2001.

    Agrega, además, que no se entregó por licitación porque la ley no lo especifica en estos casos. “Es un sorteo que se hace en la Beneficencia. No se le ha entregado a los empresarios del chance, sino que ellos utilizan los resultados para que el apostador pueda ganar al mediodía”.

    Aunque la funcionaria asevera que la Superintendencia de Salud la respalda y el Chontico puede operar, El Pais consultó a esa dependencia que precisó que, a raíz de las quejas presentadas, el tema se revisará.

    Mientras tanto, ya la idea de sacar un sorteo similar a las 6:00 p.m. se está cocinando. Se doblan las apuestas.

    El número

    25.000 familias en el Valle dependen de este negocio. Es el segundo empleador de personal no calificado.




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