Opinión
Los errores del Día Sin Carro
Por Juan C. Flórez
Cali debe hacer una jornada distinta a la de Bogotá para que pueda funcionar.
En su momento, el Día Sin Carro en Bogotá fue una innovación, una idea original.
Entonces se pensaba que un Día Sin Carro era la oportunidad para enviarle un mensaje muy gráfico y contundente a la sociedad en general de que los carros ocupaban buena parte de las vías públicas y eran un gozo de tecnología.
Se pretendía también dirigir la atención hacia la idea de mejorar el transporte público para que muchas personas decidieran no utilizar el carro en trayectos cortos sino que utilizaran el transporte público mejorado.
Infortunadamente ese espíritu del Día Sin Carro ha desaparecido en Bogotá, casi por completo. El Día Sin Carro se ha convertido casi en un rito vacío de contenido, no sirve hoy para cualificar el debate sobre el transporte público. El transporte alternativo (la bicicleta) tiene hoy unos cuellos de botella que no han sido resueltos a partir de los Día Sin Carro.
Paradójicamente, en estos años de crecimiento económico que están llegando a su final a nivel mundial, se disparó el número de carros en Bogotá y en otras ciudades como Cali y Medellín.
Entonces, los problemas que el Día Sin Carro pretendía resolver no hallaron respuesta a lo largo de estos años, no llevó a que más personas dejaran el carro por un día y utilizaran el transporte público, sino que muchas personas dejaron el carro por un día, pero se pasaron a la motocicleta.
Es el mismo fenómeno que está sucediendo en Cali, no tan grande como la mayoría de pequeñas ciudades en tierra caliente pero sí es un problema creciente.
Si hoy se abre un Día Sin Carro en Cali, habrá nuevos desafíos.
Yo creo que en Cali el Día Sin Carro debió despegar con el MÍO, y no como una suerte de elefante blanco como amenaza ser este transporte masivo.
Y como un problema de fondo, no podemos seguir pensando que con el Día Sin Carro se va a restringir el uso del vehículo como por arte de magia. Ya siendo los carros parte de nuestra realidad, es fundamental que al mismo tiempo que se fortalece el transporte público, cosa que no está ocurriendo en Cali, se fortalezca el transporte alternativo, cosa que tampoco está ocurriendo en esta ciudad.
Primero es necesaria la construcción de autopistas urbanas de peajes que garanticen que los carros se puedan movilizar pero que el Gobierno no tenga que gastarse la plata de salud y educación en construir vías para éstos.
Hoy, el Día Sin Carro no es útil en Bogotá porque no ha resuelto los problemas que pretendía.
Pero en Cali la situación es diferente, porque hasta el clima les ayuda. Incluso esto permitiría estimular a los creadores de la moda para que se inventen un traje femenino para ir en bicicleta al trabajo y otro para desempeñar sus funciones.
Por todo, considero que Cali no debería hacer un Día Sin Carro copiado del de Bogotá, sino que aprenda que en la capital del país es un ‘día paisaje’, que no aporta mucho, ojalá Cali aprenda de nuestros errores. Además, espero que los próximos Día Sin Carro en Cali sirvan para medir si los compromisos de la administración en materia de movilidad se están cumpliendo o no.
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