Opinion
El fracaso de la Cancillería
Marcos Peckel, profesor de la Universidad Externado de Colombia.
Sin lugar a dudas a la luz del derecho internacional y de acuerdo con diferentes resoluciones de la ONU y su consejo de seguridad, la operación llevada a cabo por el ejército colombiano en territorio ecuatoriano es justificada.
La resolución 1373 del consejo de seguridad de la ONU emitida en Septiembre de 2001 como consecuencia de los ataques a las torres gemelas, y que obliga a todos los países miembros de la ONU, establece de manera clara y contundente que no se le puede dar ningún tipo de apoyo, ni financiero, ni territorial, ni refugio a organizaciones terroristas, criminales o traficantes de drogas.
Las Farc encajan en la definición universalmente aceptada de terroristas, además de aparecer en las lista de la UE y de los Estados Unidos como organización terrorista.
Por lo anteriormente expuesto es lamentable la forma en que la Cancillería colombiana ha manejado el conflicto interno colombiano ante los gobiernos del mundo, lo que se refleja en el hecho que países tradicionalmente amigos de Colombia como Chile o Italia se hayan apresurado a condenar a Colombia.
Y es que no puede operar de otra forma una cancillería de primos, tíos y cuñados como lo es la colombiana, utilizada por años como dispensador de favores políticos y no como el centro neurálgico de la política exterior colombiana.
Sobre la presente crisis con Ecuador y Venezuela han hablado a los medios, el comisionado de paz, el director de la policía, el ministro de defensa y otros. El canciller Araújo se ha limitado a leer unos parcos comunicados que mas que aclarar han causado confusión.
Esta crisis diplomática que le estalla a Colombia, a pesar de lo justificado de sus acciones debería servir para que finalmente se le haga una profunda reingeniería a la política exterior colombiana y su famélico servicio exterior, desnudada en sus profundas falencias en la crisis actual.
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