Colombia
Cuando los padres matan a su futuro
Por Ximena Velasco | Colprensa
Repudio. En el 2008 fue la muerte de Luis Santiago Lozano, a quien su padre mandó a secuestrar y luego a asesinar. La semana pasada fue el homicidio de Esteban Alejandro Mosquera, a manos de su propia madre.
Colprensa / El País |
| El año pasado, 25 madres mataron a sus hijos en el país . El filicidio, un crimen horrendo, mucho más frecuente de lo que se cree.
Sólo tuvo nombre al momento de su sepelio, cuando sus vecinos le pusieron María, cinco días después de que su propia madre la ahorcara. Ese es el trágico desenlace de una historia que ha estremecido a los habitantes de Samaná, Caldas, pero que es desconocida para el resto del país y permanece en la impunidad.
“Apenas nació María, el pasado 30 de marzo, fue ahorcada por su propia madre con el cordón umbilical, causándole, incluso, fracturas en uno de sus brazos”, relató una vecina que conoció de cerca el caso. El cadáver fue encontrado cinco días después debajo de la cama de la presunta asesina, envuelto en un periódico y una sábana.
Pese al macabro descubrimiento la mujer, de 23 años y ex docente de una escuela de Caldas, sigue caminando, como si nada hubiera pasado, por las calles de Samaná, porque la investigación aún está en la etapa preliminar.
Casos como este ocurren a diario en Colombia. Muchos de ellos ni siquiera se hacen públicos, al punto que el subregistro alcanza un 80% calculan las autoridades.
Dos meses después del homicidio de María, que pasó inadvertido en los medios, ocurrió el del recién nacido Esteban Alejandro Mosquera en Piedecuesta, Santander, cometido por su propia madre. Este se convirtió en noticia nacional porque medió un denuncio previo de desaparición.
Estos dos ejemplos son parte de un grupo de más de 20 casos de menores de 14 años asesinados en lo que va del 2009 por sus propios padres u otros familiares cercanos, y de un total de 229 jóvenes muertos de manera violenta hasta abril, de acuerdo con las cifras entregadas por Medicina Legal.
Basada en esos datos, la concejala de Bogotá Gilma Jiménez, impulsora del referendo de cadena perpetua para agresores de niños, refrenda su voz de alerta por la gravedad del problema. Según ella, el registro histórico en Colombia es de casi 2.000 menores asesinados cada año, es decir más casi siete cada día.
La cifra puede ser, incluso, mayor, si se tiene en cuenta el subregistro que se produce porque muchos de los crímenes de este tipo no son denunciados ante las autoridades. “Lo más cruel e inaceptable es que cada día mueren menores en todas las regiones, zonas rurales, urbanas, es decir, por todos lados”, señaló Jiménez.
Las cifras del horror
De los 20 casos de menores de los que se sospecha que un familiar cercano fue el homicida, nueve están en una etapa avanzada de investigación por las autoridades, sin embargo, en la mayoría de estos crímenes ni siquiera se han capturado a los presuntos culpables.
Para medir la magnitud de este flagelo basta decir que, en los primeros quince días del año, 36 menores de edad murieron de forma violenta, de los cuales 10 eran menores de 14 años (se investigan cuatro denuncias por asesinato) y 5, menores de 4 años.
Entre estos escalofriantes hechos está el de Andrés Felipe Charry, de once años de edad, asesinado en Andalucía, Valle, al parecer por uno de sus primos. Este niño fue encontrado muerto el 10 de enero, cuando su mamá lo buscaba desesperada. Otra víctima en el mismo mes fue Laura Daniela, de nueve meses, en San Juan de Arama, Meta, quien al parecer fue víctima de los golpes de su padrastro. Qué decir del asesinato de Érika Sofía, de dos años, en Soledad, Atlántico, causado por los golpes que presuntamente le dieron su mamá y su padrastro; o del de Daniela, también de dos años, quien murió en Bogotá a causa de múltiples golpes.
|
Con el fin de trabajar en beneficio de la niñez que se encuentra en estado de abandono, expuesta al maltrato y abuso sexual, fue creada la Policía de Infancia y Adolescencia, que, además adelanta campañas tendientes a mejorar el estado de los pequeños | | Aunque es imposible establecer por ahora la cifra concreta, se sospecha que del número total de 229 menores que fallecieron de manera violenta hasta abril del 2009, un 70% fueron crímenes cometidos por personas muy cercanas a ellos.
Por donde se las mire, las cifras son aterradoras. De acuerdo con el informe Forensis de 2008, entregado por Medicina Legal, durante ese año, 25 madres asesinaron a sus hijos; 7 padrastros a los hijos de sus esposas, y 6 padres a sus propios hijos.
Cali no se salva
El Panorma en Cali no es muy diferente al del resto del país. Durante el 2009 la Policía de Infancia y Adolescencia de esta ciudad lleva atendidos 630 casos que tienen que ver con menores, de los cuales 86 son pequeños en estado de abandono, es decir que se encuentran en la calle sin que un adulto vele por su bienestar.
Otros 20 menores han sido víctimas de abuso sexual, siendo los 12 años la edad más afectada con 5 casos. Tres de ellos sufrieron heridas durante el abuso
El número más alto de casos atendidos lo constituye el ítem que tiene que ver con maltrato y violencia intrafamiliar con 125 reportes, de ellos 12 fueron víctimas de sus propios padres o adultos responsables de su cuidado.
Un total de 156 menores fueron atendidos por necesidad de protección, es decir, porque se les estaban vulnerando sus derechos, 6 corresponden al ítem de negligencia, es decir, cuando los padres han sido descuidados con los pequeños y los han puesto en riesgo.
Justicia para los indefensos
El fiscal general, Mario Iguarán, ha dicho que “a los agresores en estos casos los acusamos de homicidio agravado y les cabe la mayor de las penas, pero no es suficiente el castigo”.
“Por eso insistimos y convocamos a los colombianos al referendo para establecer cadena perpetua para quienes maltraten a los niños”, pidió iguarán.
También reconoció que es importante avanzar en el desarrollo de estudios científicos y la tipología criminal de estos delincuentes para establecer políticas de prevención y tratamiento.
Por su parte, Vólmer Pérez dijo que “algo muy grave debe estar ocurriendo al interior de algunas familias colombianas para actuar de manera tan absurda e irracional al atentar contra la vida de sus propios hijos”.
En pocas palabras
"La muerte de menores obliga a una reflexión profunda sobre el sentido de ser padres, porque se trata de un hecho repudiable, que lesiona las fibras más intimas de la sociedad colombiana”.
Vólmar Pérez. Defensor del Pueblo.
"Una función de la cadena perpetua es intimidar con un fin preventivo, ver si así la sociedad entiende que a los niños no se les puede, ni siquiera mirar mal”.
Mario Igurán, Fiscal General.
| NUESTROS USUARIOS OPINAN |
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores. Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
|
|
|
| |