Google
Home Cali Deportes Edic. Anteriores Vivir Blogs
Martes 9 de Febrero de 2010
 Impreso
 Editorial
 Opinión
 Mundo
 Colombia
 Economía
 Justicia
 Valle del Cauca
 Sociales
 Vivir
 Online
 Cali
 Deportes
 Nuestros Sitios
 Calibuenanota
 Enlajugada
 Autos y Motos
 Clubselecta
 Paute Aquí
 Servicios On line
   
 Comités Asesores
 Arme su País
 Desaparecidos
 Titularesvia e-mail
 Histórico
 SuscripciónImpreso
 Tarifario Impreso
 Página del lector
 Clasificados
 Todas las secciones
 Finca Raiz
 Empleos
 Vehículos
 Ordene Aquí
México
Violencia de "narcos" aterra a México

Por Luis Alberto García, corresponsal de El País en México.

Temor. La ciudad de Culiacán, capital del norteño estado de Sinaloa, es hoy uno de los principales escenarios del baño de sangre que los narcotraficantes encabezados por el Cartel de Sinaloa, protagonizan en México.
Guillermo Arias, AP / El País
Cuatro mil personas han muerto en ese país por asesinatos de bandas de narcotraficantes en dos años. La frontera norte cada vez más caliente.

La espiral de violencia desatada por las bandas de narcotraficantes en México alcanzó el punto más crítico de dolor y sangre en el mes de mayo.

Las cifras de muertes violentas son equiparables a las registradas en un conflicto bélico: 7,6 personas son asesinadas cada día, en promedio.

Incluso, en una sola semana (entre el 19 y el 23 de mayo) se han reportado 15 asesinatos cada 24 horas.

La venganza y la lucha por territorios de la droga, especialmente, en las ciudades del norte, cercanas a los Estados Unidos: Ciudad Juárez, Tijuana y Culiacán, entre otras, son el escenario del más brutal baño de sangre que el país azteca haya vivido en décadas.

Esta ola de violencia es atribuida a los ajustes de cuentas entre el cartel de Sinaloa, del prófugo Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, y por las bandas de la organización de los hermanos Carrillo Fuentes.

Y los blancos principales de los ‘narcos’ son los policías y los miembros de las fuerzas de seguridad que el Gobierno Federal ha desplegado para contener la oleada violenta, que incluso ha sido anunciada por los delincuentes a través de correos electrónicos y hasta pasacalles en sitios públicos. De los más de cuatro mil muertos en dos años, al menos 450 han sido policías, fiscales y miembros de las fuerzas armadas.

El golpe más reciente en contra de la Policía ocurrió el viernes en el estado de Sinaloa. El jefe de la Policía Estatal Preventiva, Ramón Castro y Antonio Ibarra, de la Policía Ministerial, fueron baleados cuando caminaban rumbo a las instalaciones policiales del puerto de Mazatlán. Castro murió, Ibarra se salvó.

Y allí no paró. El viernes se registraron 15 asesinatos en Ciudad Juárez, en la nueva jornada de violencia, que ya había sido inaugurada el pasado fin de semana, cuando a través de un correo electrónico los narcos “recomendaban” a toda la ciudadanía que no saliera de sus casas porque vivirían el “más sangriento y sanguinario fin de semana en la historia de Juárez”.

El martes la ciudad se despertó con la novedad de 24 asesinatos de viernes a lunes, pese al despliegue de 2.500 soldados que fueron desplegados para contener la amenaza.

El presidente Calderón desde el inicio de su mandato se propuso como uno de sus principales objetivos acabar con los carteles de narcotraficantes y parar el baño sangriento, pero hoy la estadística y las historias de los crímenes más horrendos, que incluyen decapitaciones y ejecuciones sumarias no le ayudan.

Esta ola de sangre, que se acrecienta desde hace dos años y que hace recordar a la época de Pablo Escobar en Colombia, tiene sumidas en el desespero a las autoridades.

7 policías fueron asesinados el martes pasado en Sinaloa. 420 muertes violentas se han registrado sólo este mes. 1,5 millones de habitantes residen en Ciudad Juárez.
Revisar la estrategia.

Carmen Aristegui, analista política y conductora de CNN en español, asegura que esta situación ya ha alcanzado niveles inimaginables, con 1.478 muertos entre el 1 de enero último y el pasado jueves 29 de mayo.

Advierte que si no se revisa la estrategia antidroga, “lo peor está por venir”.

Para ella, muertes, desapariciones y enfrentamientos seguirán siendo parte del paisaje nacional. “No todo se reduce a los muertos. Esto es lo visible y lo contabilizable, el insumo mayor para el miedo, el temor y la psicosis. Preguntémonos de qué tamaño es la infiltración del crimen en las estructuras financieras, políticas y policíacas”.

El pasado 27 de mayo será recordado porque hubo 19 muertos en el país, asociados a esta actividad delictiva. Un día después hubo 17 crímenes.

Las explicaciones de especialistas como Edgardo Buscaglia se remiten a la corrupción, la violencia y el crimen organizado, mediante análisis comparativos de experiencias internacionales, entre las que destaca Colombia.

“Los patrones de conducta de la delincuencia organizada se repiten”, asegura Buscaglia, relator de la Organización de las Naciones Unidas, quien detalla los factores que causan una aplicación defectuosa de políticas públicas para combatir la corrupción y el crimen organizado.

“Éste se sostiene cuando el Estado no goza de gobernabilidad, y donde existen alianzas entre políticos, empresas privadas y criminales. Es necesario —dice— implementar una reforma integral de Estado contra la impunidad y la delincuencia que lo infiltra”.

Lanza su crítica a la estrategia que ha sostenido el Gobierno en contra del narcotráfico, en la cual se hace eco el ex canciller Jorge Castañeda: “No se siguió la máxima bélica del ex secretario de Defensa de Estados Unidos, Colin Powell, de tener una fuerza aplastante, una definición de victoria, una estrategia de salida, y al pueblo como aliado. No hay ninguna de esas premisas en la actual guerra contra el narcotráfico”.

“Los países que alcanzaron el éxito –añade- basaron su estrategia en ataques a las cúpulas del narcotráfico, a sus brazos armados, a sus redes financieras y a la protección política”.

El problema mayor –concluye- radica en que no sólo se desató una masacre sin paralelo, sino que se pasó a infiltrar a las autoridades y al poder político, con riesgo de convertir a México en una ‘narcodemocracia’.

Y es que tras el asesinato de varios “cerebros” de la estrategia contra el narcotráfico, el Mandatario de los mexicanos montó en cólera contra los poderes Judicial y Legislativo y acusó a los medios de comunicación de colaborar con el narcotráfico.

La gota que derramó el vaso se dio cuando Arturo Beltrán Leyva –jefe del Cartel de Sinaloa– mandó ejecutar al coordinador de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva (PFP), Édgar Millán, estratega mayor en la lucha contra el narcotráfico.

En su desesperación, Calderón golpeó frente a reporteros el atril puesto al pie de la escalinata de la residencia presidencial, exclamó “¡Ya basta! Es una exigencia a todos sin excepción: a los ciudadanos, a no ser cómplices de la ilegalidad”.

Pero el llamado de Calderón no ha sido atendido porque el poder de fuego, y de corrupción de los carteles mexicanos ha sobrepasado al estado. Hoy. el águila que custodia el escudo y la bandera mexicanos desdibuja su simbolismo de poder y absorta ve el recorrido sangriento de los violentos, creados a punta de líneas de coca del otro lado de la frontera norte.

Datos clave

El 3 de enero del 2007, el presidente Felipe Calderón se presentó uniformado de casaca verde olivo con grado de general para saludar a la tropa que iba a enfrentar al narcotráfico.

La semana pasada algunas calles de México estaban vacías y la gente con miedo,

luego de tiroteos entre grupos de mafiosos, policías judiciales y federales.




NUESTROS USUARIOS OPINAN
Opinar  
Entrar Chat
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores.
Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
OTRAS NOTAS DE SECCION
IMPRIMIR
RECOMIENDE ESTE ARTICULO
RECIBA ESTA SECCION
POR EMAIL
COMENTE SOBRE ESTE ARTICULO
VER OPINIONES DE ESTA SECCION


  Copyright © 2005 www.elpais.com.co
Escríbanos: diario@elpais.com.co | Suscripción Impreso | Aviso legal
Diario El Pais S.A. Cra. 2 No. 24-46 Tel. (572) 8987000 Cali Colombia