Nacional
“Ya hay militares de E.U. en bases colombianas”
Por Gerardo Quintero y Arcadio González
El embajador de Estados Unidos en Bogotá, William Brownfield, afirma que la colaboración entre ambos países es de décadas y no debe incomodar a vecinos.
William Brownfield parece un ‘cowboy texano’: simpático, entrador, amable, anecdótico y amante de los deportes. En la sobria oficina del embajador de EE.UU. en Colombia sobresalen sus dos pasiones: el béisbol y los símbolos que aluden al Estado de Texas. A la espalda de su asiento, la foto de los tres estadounidenses liberados en la Operación Jaque, que lo llena de emoción.
Acaba de llegar de la Sierra Nevada del Cocuy, su rostro está tostado por el sol y no se cansa de hablar de las maravillas de Colombia. Un país en el que dice sentirse como en su casa.
Con la habilidad y seguridad de un diplomático de carrera, Brownfield habló con El País.
El presidente Obama le dijo al presidente Uribe que dos períodos de gobierno son suficientes. ¿Cómo se puede leer esta apreciación?
¡Cuidado! El presidente Obama es un hombre que escoge muy cuidadosamente sus palabras. Lo que dijo después de la reunión (con Álvaro Uribe) en la Casa Blanca es que la decisión de cambiar o no una Constitución para permitir o no una reelección, es decisión soberana para el país y el pueblo (colombianos). El presidente Obama fue muy claro: dijo que Estados Unidos había decidido hace unos años que dos términos son suficientes. Pero concluyó (Obama) que si él tuviera la popularidad de más del 70% que tiene el presidente Uribe después de dos términos, sería un milagro.
¿Y cuál es su propia opinión?
Yo, por supuesto, acepto y me asocio con las palabras del presidente Obama. La única cosa que agrego es que hay dos principios democráticos fundamentalmente en juego. Uno, el derecho de la mayoría a decidir su propio gobierno. Ese es un derecho absoluto en cualquier democracia. Segundo, el principio de la no permanencia en el poder. Lo que hay es un debate entre esos dos principios fundamentales. Quien decide esa cuestión es el pueblo colombiano de acuerdo con sus normas, leyes y la Constitución.
¿Usted cree que las palabras del presidente Obama van a calar en el Jefe de Estado colombiano?
Creo que esa no fue su intención. Él hablaba exclusivamente de la experiencia de los Estados Unidos. Pero hay diferencias entre Estados Unidos y Colombia. El Gobierno de Estado Unidos no tiene derecho alguno en interferir en esta decisión soberana del pueblo colombiano. Podemos hablar de nuestra experiencia, pero no hay absolutamente ninguna obligación por parte de Colombia de seguir el modelo de los Estados Unidos.
¿Cómo ve su país el espíritu reeleccionista que hay en América Latina?
Acepto su hipótesis: hemos visto en los últimos tres o cuatro años que ha habido mucho movimiento hacia la reelección (presidencial) en la región, hasta el punto de causar unos cambios extraconstitucionales en otro país durante las últimas semanas (Honduras). Cualquier gobierno, país o pueblo, tiene derecho de decidir cómo quiere organizarse y cómo quiere permitir la elección o reelección de su Gobierno. Esa es una decisión soberana.
Creo que la comunidad internacional en ese aspecto no tiene derecho alguno de interferir en esa decisión. Cualquiera de los 190 países representados en la Organización de Naciones Unidas tiene la obligación de cumplir los convenios internacionales que establecen las reglas democráticas. La comunidad internacional tiene derecho de emitir opiniones sobre el cumplimiento o no de esos estándares básicos. Pero es una decisión soberana para cualquier pueblo del mundo decidir si quieren ofrecer un término, dos términos, tres términos o términos ilimitados.
¿Y esos estándares internacionales se están cumpliendo en Colombia?
Mi impresión es que en Colombia las instituciones funcionan bastante bien.
El referendo reeleccionista ha sido muy cuestionado por la forma como se ha tramitado. ¿El Gobierno de Estados Unidos tiene alguna opinión al respecto?
Mi única respuesta es que, hasta el momento, es un proceso soberano para Colombia. Lo que observamos es un debate público, lo que vemos es consideración en el órgano legislativo del Gobierno constitucional de Colombia. Si sale (el referendo) del Congreso Nacional, entendemos que el órgano judicial va a emitir opinión sobre el proceso y si está de acuerdo entonces el pueblo tendría la oportunidad de expresarse en un referendo. Yo no tomo ninguna posición y tampoco mi Gobierno en términos del resultado en cada una de esas fases de este proceso.
Uno de sus propósitos al llegar a Colombia era sacar adelante el TLC, pero no ha sido posible. ¿Siguen pesando temas como los ‘falsos positivos’, derechos humanos, choques con sindicatos?
Lamentablemente hoy no tengo mi bola de cristal para decir exactamente lo que va a pasar en el futuro. Lo que puedo decir es que hace dos años y medio los dos gobiernos concluyeron y acordaron un texto para un TLC, no como un acto de generosidad de Colombia a EE.UU. o viceversa, sino un acuerdo que representaba el interés binacional.
Creo que hay aspectos políticos alrededor del TLC que han complicado su aprobación en el Congreso de Estados Unidos, la gran mayoría no tiene nada que ver con la cuestión comercial. La realidad política de mi país es que instituciones importantes han vinculado el TLC con el progreso o resolución de esas áreas que usted acaba de mencionar. Creo que hay que buscar una solución que sea aceptable y que represente los intereses de Colombia y de los Estados Unidos.
Señor Embajador, ¿qué le dice su ‘bola de cristal’ sobre la posibilidad de trasladar a Colombia las funciones de la base militar de Manta?
Sé que este es un tema sensible en Colombia y Estados Unidos. Pero mire: primero, no estamos hablando de una base militar en Colombia, sino de la posibilidad de acceso a las bases militares y navales de Colombia, que son de las más sofisticadas en las Américas. Segundo, no estamos hablando de algo nuevo. Desde hace décadas hay colaboración entre Colombia y Estados Unidos en la lucha contra las drogas ilícitas. Hoy tenemos representantes de mi Gobierno en varias bases colaborando con las Fuerzas Armadas y la Fuerza Pública de Colombia en el combate contra la droga ilícita. Estamos es hablando de cómo continuar y profundizar esa colaboración.
Tercer punto, tendríamos estas conversaciones con Manta o sin Manta. Para mí la cuestión fundamental es cómo van a colaborar Colombia y Estados Unidos en la lucha contra la droga ilícita.
Algunos creen que con este acuerdo se afecta la soberanía colombiana...
Respetuosamente discrepo con los que dicen que esta es una cuestión de soberanía colombiana. En mi humilde opinión es cuestión de colaboración entre dos países contra una amenaza compartida, la de la droga ilícita. El alcance es exclusivamente para Colombia y no debería afectar la relación con los países vecinos ni con un tercer país, sino al contrario, porque en la medida en que Colombia acabe con el narcotráfico y el terrorismo se va a beneficiar a la región.
No se habla de bases, las bases son colombianas. La verdad es que las Fuerzas Armadas de Colombia son las más sofisticadas de toda la región de América Latina, no necesitan nuevas bases, tienen las suyas, la cuestión es acceso. Hay que dejar claro que el Gobierno colombiano va a autorizar cada misión. Cada misión tendrá un representante del Gobierno colombiano, Policía o Fuerzas Armadas, a bordo de los aviones y las misiones serán con la autorización explícita del Gobierno colombiano.
¿El tema más crítico para firmar este acuerdo es la inmunidad para los funcionarios y militares norteamericanos?
No voy a entrar en detalles sobre cualquier aspecto específico sobre este posible convenio. Pero insisto: el interés de ambos países es tener claridad en todas las áreas para que no tengamos que resolver caso por caso los posibles incidentes. Pero sí les puedo garantizar algunas cosas: el deseo de Estados Unidos no es complicar o crear problemas con Colombia. La verdad es que queremos colaborar.
También quiero enfatizar que el número de representantes de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos en Colombia está bajando. Hace dos o tres años llegó a su punto máximo, unos 500 militares. En este momento estamos más o menos a la mitad y cada año bajará más. Con o sin un acuerdo entre Colombia y Estados Unidos vamos a ver ese número de militares bajar cada vez más. Eso me dice que la posibilidad de incidentes va a reducirse porque tendremos menos personas que producen incidentes.
Se tiene la sensación de que el Plan Colombia ha perdido respaldo y que ahora la prioridad de Washington se enfoca más hacia México….
No acepto pesimismo en esta área. Los dos comités de Apropiaciones del Congreso de Estados Unidos han tomado sus decisiones iniciales sobre el presupuesto para el Plan Colombia 2010. El Senado ofreció US$509 millones y la Cámara de Representantes US$520 millones. Ese presupuesto es mayor al de cualquier otro país en América del Sur y en América Central. Segundo, no voy a negar la importancia para Estados Unidos de la relación con México. Somos vecinos, tenemos una frontera de casi tres mil kilómetros. No deberíamos ver esta cuestión como una competencia entre Colombia y México, sino al contrario: entre los tres Estados debemos colaborar más en la lucha contra las drogas.
En mi opinión, deberíamos pensar en esto más como un paquete triangular: se puede hablar de Plan Colombia y Plan Mérida. Señores: tenemos los mismos problemas y las mismas organizaciones criminales.
¿Tras el júbilo generado por la Operación Jaque, ve factible una salida negociada al conflicto colombiano?
Esto también es una cuestión soberana de Colombia. Pero tengo derecho de ofrecer una opinión personal. Durante los últimos 45 años las Farc y el ELN se han encargado de ser organizaciones repugnantes y repulsivas: secuestran seres humanos inocentes, asesinan inocentes, participan en el narcotráfico. Han perdido la oportunidad de ganar simpatía en el mundo entero. Pero son una realidad y el pueblo colombiano tiene que decidir cómo concluir este drama. Eso es decisión absoluta del pueblo colombiano.
En sus propías palabras
La base naval de Bahía Málaga, en la costa Pacífica, es una de las opciones que se están estudiando para ejercer control sobre las rutas del narcotráfico”.
William Brownfield, embajador de EE.UU.
Perfil
NOMBRE: William Brownfield
CARGO: embajador de Estados Unidos en Colombia desde hace dos años y medio. Reemplazó en el cargo a William Wood.
PERFIL: es considerado uno de los diplomáticos de carrera más prestigiosos en su país. Además de varios altos cargos en Washington, Brownfield fue embajador en Venezuela, Chile, Argentina y El Salvador. En Ginebra fue consejero para Asuntos Humanitarios, y en Panamá se desempeñó como asesor político para el Comandante en Jefe del Comando Sur. Tejano de nacimiento, habla perfecto español y francés. Ingresó al servicio exterior en 1979.
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