Constitución
Hace 15 años nació una nueva Colombia
Redacción de El Pais - Bogotá
Antonio Navarro, Horacio Serpa y Álvaro Gómez Hurtado (q.e.p.d.) fueron los presidentes de la Constituyente, durante el gobierno del mandatario César Gaviria Trujillo. Esta imagen muestra la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada, en Bogotá.
Colprensa I El País |
| Mientras en la Carta Política anterior no existía prácticamente ningún mecanismo para la protección de las carencias más apremiantes del ciudadano común, la nueva introdujo todo un conjunto de derechos fundamentales que en otras latitudes ya habían alcanzado un alto grado de desarrollo. Veintidós reformas ha sufrido la Carta desde que nació, el 4 de julio de 1991.
Casi dos siglos de vida republicana en medio de decenas de guerras civiles, estados federados enfrentados y varias constituciones hechas al acomodo de los gobiernos de turno, terminaron por catapultar el anhelo de una Nación que quería vivir en paz: Darle al país una nueva carta de navegación que reemplazara la Constitución de 1886, hecha para un país muy diferente a la Colombia próxima entrar al tercer milenio.
Pero fueron, precisamente, una serie de hechos tormentosos los que terminaron por darle la razón al ciudadano de a pie que clamaba por unas normas de convivencia mínima.
Ese “sentimiento constitucional”, como lo define el ex constituyente Juan Carlos Esguerra, implicó el nacimiento de un nuevo modelo de sociedad: el Estado Social de Derecho.
Así, mientras en la Constitución anterior no existía prácticamente ningún mecanismo para la protección de las carencias más apremiantes del ciudadano común, la de 1991 introdujo un amplio menú de derechos fundamentales que en otras latitudes ya habían alcanzado un alto grado de desarrollo.
“La gente buscaba resolver esa carencia de derechos y garantías, y encontró ese cauce a través de instituciones y figuras novedosas que cambiaron la vida de la gente con la protección de realidades de carne y hueso”, destaca el director de la Corporación Plural —organismo que agrupa a los 72 constituyentes—, Armando Novoa García.
Muestra de ello es que en quince años de vigencia de la actual Carta Política, más de un millón 300 mil acciones de tutela han sido falladas en favor de la población más vulnerable.
“Hay una norma esencial en la Constitución, el Artículo 13, que establece la igualdad de los ciudadanos ante la ley, y que ha obligado al Estado a desarrollar actividades de protección a la población discriminada y vulnerable. En esa norma se sustenta el Estado Social de Derecho”, sostiene la ex constituyente María Teresa Garcés.
Sin embargo, Novoa aclara que la Constitución no tiene la capacidad de reemplazar políticas públicas ni cambiar realidades, “pero es el marco regulatorio que coloca como centro de todo orden político y jurídico a la persona humana”.
NUEVAS FIGURAS. Para lograr esos propósitos, era necesario crear organismos e instituciones encargados de velar por el cumplimiento de las nuevas reglas de convivencia ciudadana. De esta forma nacieron, entre otras instituciones, la Corte Constitucional, encargada de salvaguardar el ordenamiento superior interno y que le ha dado el mayor desarrollo al concepto de Estado Social de Derecho; la Fiscalía General de la Nación, que a pesar de los cuestionamientos ha significado una reducción ostensible de los niveles de impunidad; y la Defensoría del Pueblo, que aunque no tiene poder de decisión es hoy el principal organismo de defensa y protección de los derechos humanos.
Inclusive, del eterno Estado de Sitio que contemplaba la Constitución del 86, se pasó a los Estados de Excepción, figura que aplican los Gobiernos para casos puntuales y con razones fundadas.
La política monetaria, por otra parte, dejó de estar en manos del propio Gobierno y pasó al Banco de la República, y la iniciativa legislativa que por décadas estuvo en manos del Ejecutivo pasó a ser la principal función del Congreso junto con el control político.
También cambió la forma de integrar los más altos tribunales del país, pues de la cooptación se pasó a la elección ternada, en la cual intervienen las tres ramas del Poder Público.
Desde el punto de vista democrático, la nueva Carta significó el “rompimiento del bipartidismo”, al decir del ex ministro y ex constituyente Jaime Castro, pues nacieron los nuevos mecanismos de participación ciudadana y el acceso a las esferas de poder, particularmente en lo local, pues se pasó de la designación de gobernadores a su elección popular.
Claro, no todo ha sido perfecto. Del bipartidismo tradicional se pasó al multipartidismo desordenado y con él al fraccionamiento y debilitamiento de los partidos políticos y a la muy cuestionada operación avispa.
Todavía Falta mucho. Los analistas consultados por El Pais son conscientes de que son muchos los aspectos que aún merecen ser desarrollados, entre ellos el ordenamiento territorial o el verdadero principio de equidad social.
“Si uno tomara una foto de la Colombia de hace quince años y la compara con la de hoy, vería casi lo mismo: un país inequitativo y en retroceso en muchos aspectos”, afirma Carlos Ossa Escobar.
Pero a pesar de todo, los avances han sido significativos, de acuerdo con Fabio Villa Rodríguez. Para este ex constituyente “la Constitución terminó con la exclusión corrupta y antidemocrática. El centralismo, el conflicto armado, la pobreza, la falta de oportunidades y la ausencia de derechos en materia económica y social estaban asfixiando al país. Falta mucho por mejorar, pero también se ha avanzado en estos quince años”, agrega.
Unos y otros coinciden en que el principal propósito de nuestra carta de navegación, la paz, es el tema más importante por resolver. Sin embargo muchas de las llamadas causas objetivas del conflicto sí fueron resueltas por la carta del 91.
Cuatro hombres claves de la Asamblea
La Asamblea Nacional Constituyente no sólo dejó para el país la promulgación de una nueva Carta Política, sino que consolidó a figuras de la vida política nacional, tanto para ese momento como para el futuro.
Hoy algunos de ellos aún siguen en política con triunfos y derrotas, otros se han retirado a sus cuarteles de invierno, mientras que unos más ya murieron, pero dejaron un legado trascendente.
ÁLVARO GÓMEZ HURTADO. Fue uno de los dirigentes políticos del conservatismo que brilló por sí mismo en la Asamblea, a pesar de que llegó a la misma encabezando el Movimiento de Salvación Nacional.
Este abogado y periodista fue uno de los dirigentes políticos más importantes en los años 70 y 80, tras heredar las banderas de su padre, el ex presidente Laureano Gómez (1950-1951). Fue considerado como uno de los mejores pensadores del siglo pasado en Colombia.
En el año de 1988 fue secuestrado por el entonces movimiento guerrillero M-19. Fue asesinado el 2 de noviembre de 1995 cuando salía de la Universidad Sergio Arboleda, en Bogotá.
Estuvo en la Comisión IV, que trató los temas de justicia y su principal aporte fue la creación de la Fiscalía.
MISAEL PASTRANA. El ex presidente de la República llegó a la Asamblea como la cabeza del entonces Partido Social Conservador. Hizo parte de la Comisión I de la Asamblea, la cual definió el capítulo referente a los principios, derechos y deberes. Salió prematuramente de la misma, contrariado por algunas decisiones tomadas al interior de la Comisión a la que pertenecía.
Pastrana fue el último Gobernante del Frente Nacional (1970-1974). Estuvo vigente políticamente hasta un año antes de su muerte, el 21 de agosto de 1997, un año antes de que su hijo, Andrés Pastrana, fuera elegido Presidente de la República.
RODRIGO LLOREDA. Fue uno de los constituyentes que más aportó en la Asamblea, a la cual llegó luego de haber sido el candidato del Partido Conservador a la Presidencia en 1990.
En la Constituyente participó en la Comisión V de asuntos económicos y sociales, donde se destacó en el diseño del articulado que contempla esos asuntos.
“Siempre fui partidario de esta Asamblea. La propuse en las honras fúnebres de ese amigo inolvidable que fue Luis Carlos Galán, y la defendí luego en el largo trayecto de mi campaña presidencial convencido de que en torno a ella podría configurarse una nueva política de reconciliación nacional. Me complace verificar que no estaba equivocado. Esta corporación resume la diversidad de un país de múltiples regiones y cultura, de razas y credos, de enfrentados matices ideológicos y es, por lo tanto, foro propicio para descubrir identidades, buscar acuerdos y abrir caminos de entendimiento”, dijo Lloreda Caicedo durante una de sus intervenciones en Asamblea. Lloreda fue fundamental en el impulso de los artículos que contemplan la defensa de los derechos de la mujer y de las minorías étnicas, el manejo independiente de la política monetaria por el Banco de la República. Asimismo propendió que se elevara a nivel constitucional la obligatoriedad del Estado de brindarle una educación digna a todos los ciudadanos.
HORACIO SERPA. Este escenario de la vida nacional fue el que le permitió empezar a destacarse como una de las figuras de la política de los últimos tiempos. Llegó a la Asamblea en representación del liberalismo y ocupó la Presidencia en conjunto con Antonio Navarro y Álvaro Gómez. Además, ha sido Procurador General de la Nación, embajador, juez y ministro del Interior. En La Asamblea estuvo en la comisión que estudió los temas de las ramas Ejecutiva y Legislativa, donde defendió la descentralización administrativa.
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