Bogotá
“Los gringos la pasamos muy mal en el cautiverio”
Por Antonio José Caballero, especial para El País.
Reencuentro. Una velada de risas y recuerdos fue la que pasaron Consuelo González y Keith Stansell, mientras enviaban mensajes a sus compañeros de infortunio.
Foto: cortesía Antonio José Caballero. |
| Keith Stansell, uno de los tres americanos liberados en la Operación Jaque estuvo en Colombia.
No puedo ocultar la emoción que sentí cuando Keith Stansell se bajó de la camioneta blindada. Venía en exclusiva para mi programa, así me lo había prometido por teléfono cuando hizo su primer viaje a Colombia, y con la complicidad de Patricia, la colombiana que copó el corazón de este fortachón americano, y de los “Tigres del Norte”, como les llamé siempre a los inquietos Niko y Keith, cumplía la promesa.
Vino acompañado de un equipo de NBC, y más exactamente del programa “Twenty – Twenty”, que inventó Tom Brocco y que tiene el más alto raiting entre los espacios periodísticos en Estados Unidos, para hacer un especial sobre la odisea de los americanos secuestrados.
Era un honor para este espacio radial, que acaba de cumplir su primer año, contar con la presencia de este hombre, quien junto a sus compatriotas Marc Gonsalves y Thomas Howes, estuvo cuativo por las Farc y que el día de su liberación durante la ‘Operación Jaque’, solo pisó territorio colombiano libre durante muy pocos minutos, mientras pasaba del avión de la FAC, que lo trajo desde la selva , al aparato Usa Air Force que lo llevaría a la libertad plena con los suyos en su país. Esta vez, estaba libre y de incógnito en Bogotá.
A las once en punto de la noche estaba Keith hablándole a su compañeros en la selva, y quiso saludar primero al intendente Wilson Rojas, “simplemente porque siempre lo vi como un muchacho sencillo, que no figuraba mucho en los mensajes, pero a cada rato nos mostraba su atención humanitaria a estos gringos que la pasamos muy mal, sobretodo los primeros días de cautiverio”.
Luego llegó Consuelito González con María Teresa de Mendieta, y entonces el programa, para bien de todos, tomó el rumbo del recuerdo y del mensaje.
Contaron del twist de la gallina, que Consuelo les enseñó en la manigua y junto con las carcajadas de Marc Gonsalves, quien estaba al teléfono desde USA, recordaron la ingenuidad del gringo cuando conoció la canción y preguntaba si las gallinas de los guerrilleros eran como “Josefina”, que “ya no quiere poner huevos, ya no le gustan los gallos, solamente baila twist”.
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Keith Stansell vino acompañado de un equipo de la NBC del programa “Twenty – Twenty”, que inventó Tom Brocco y que tiene el más alto raiting en Estados Unidos. | | Rememoraron las jugadas de banca rusa con “el profe” Alan, y esa ocasión cuando Keith salvó a Consuelito de una culebra que le cayó desde un árbol sobre el cuello, y cuenta que cuando el animal estaba lejos, Ella muy digna, sacó su espejo en la selva, se peinó y les dijo: “Sigamos la partida que ya estoy elegante para seguirles ganando”.
Contó el americano que todavía Marc tiene una Biblia que en esos actos humanos que se dan en la selva, le regaló el Sargento César Augusto Lasso, y resaltó que el libro sagrado estaba escrito en inglés y en español y, “En esa Biblia, aprendimos nuestro español. Y descubrimos que aquellos pasajes que conocíamos, se sentían más bonitos y profundos en este idioma de ustedes que en el nuestro”. El libro espera en manos de Marc el retorno de Lasso para devolvérselo, “aún cuando con el sudor del cautiverio, se le borraron las letras de la portada”.
Tal vez uno de los momentos mas sentidos del programa ocurrió cuando Keith habló con Diana Lorena, la hija del agente Jorge Humberto Romero, y le dijo: “Siéntase orgullosa del padre bondadoso que tiene. El diccionario Inglés –Español que ustedes le enviaron, me lo regaló a mí, y en él aprendí más palabras para mi nuevo idioma. Claro que no se lo podré devolver porque me lo quitaron en una de las marchas”.
Y le llegó el turno al más dicharachero de todos: El sargento del ejército, Arbey Delgado. Aquel que siempre, sobre todo en las peores circunstancias, tenía la palabra chistosa que “enseguida lo cambiaba a uno y lo ponía a reír”.
Un detalle que lo confirma es la gran cobija que le tejió el militar al gringo recién llegado “para cubrir a este grandote, porque debe tener el doble de frío que nosotros, que somos normales”.
Y la risa del recuerdo aumentó cuando en la madrugada nos habló desde la vereda “El Cabuyo” la mamá de “Arbeycito, mijito”: Doña Ruth Amelia. Entonces entraron en trance de risa los dos liberados. Contaron que cada fin de semana todos se callaban cuando hablaba “la voz del cabuyo”, porque era la alegría de la selva “estuviéramos como estuviéramos, y donde estuviéramos”.
A lo único que Stansell no quiso referirse fue a los comentarios que hicieron algunos liberados acerca de sus compañeros que padecieron el cautiverio con ellos. “No vale la pena referirse a seres humanos que, después de lo que vivimos, se atrevan a irrespetar la memoria de lo que allí ocurrió”, fue lo que dijo el americano, quien sólo habló ante la prensa diez días después de ser liberado.
Las buenas noticias
No pudo tener un mejor cierre el programa ‘La noche de la Libertad’ en la madrugada del lunes pasado, que dos noticias alegres traídas por el americano: El viernes por la tarde se gradúa como Médica Veterinaria, Jenny Mendieta Paredes, hija del general en cautiverio, y para rematar en abril próximo comeremos torta negra, porque Keith y Patricia, los papás de “los tigres del Norte”, se unirán en matrimonio por esas fechas en los Estados Unidos. Felicidades.
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