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Sábado 21 de Noviembre de 2009
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Entrevista
“Al MÍO se le ha desligitimado injustamente”

Por Margarita Vidal

“El fracaso del túnel de la línea sería el fracaso del Valle”, dice Juan Martín Caicedo Ferrer, director de la Cámara Colombiana de Infraestructura.

Tienen razón los estudiosos de nuestro país y su idiosincrasia, cuando coinciden en destacar algunas de nuestras características funestas.

En primer término, la inexistencia de una memoria colectiva que nos permita aprender de los errores. En segundo lugar, la afición a la hipérbole, que nos hace repartir elogios a diestra y siniestra y elevar al funcionario público que simplemente cumple con su deber o al hijo de vecino que tiene un talento, a la categoría de héroe. Así tenemos “zares” anticorrupción, “reyes” del vallenato, los “mejores policías del mundo”, hombres y mujeres “del año”, “superministros”, “colosos”, “divas y divos”, y una larga serie de apologías y ditirambos que la mayoría de las veces no resisten el menor escrutinio.

En tercer, pero no último caso, el cortoplacismo, que no nos ha dejado pensar en grande, planificar, ni proponer metas con visión de futuro. Sin embargo, pretendemos incursionar en la modernidad, lograr un formidable desarrollo macroeconómico y asomarnos al futuro sin haber antes tendido las bases para que dichos propósitos se conviertan en realidades.

Es exactamente lo que pasa en momentos en que tirios y troyanos se jalan las mechas por el TLC con los Estados Unidos, y el Gobierno Nacional hace de ese logro un “must”, como dicen los gringos.

Pero, ¿y la infraestructura? ¿Dónde están las grandes vías, las vías de conectividad, la adecuación del río Magdalena, el ferrocarril, los grandes puertos, las soluciones al drama del transporte? Infraestructura es hoy por hoy el gran tema que enfría cualquier entusiasmo ante la realidad palmaria de que en Colombia tenemos treinta años de atraso en este tema vital.

La Cámara Colombiana de la Infraestructura con Juan Martín Caicedo Ferrer –caleño de grandes ejecutorias en cargos de primer orden como ministerios y la Alcaldía de Bogotá– a la cabeza, se ocupa del tema, hace veeduría y propone soluciones.

Oímos permanentemente sobre el enorme retraso de la infraestructura, ¿qué tan precaria es?

Está rezagada, ciertamente. El país no fue previsivo en esta materia. Por muchos años hicimos “ajuste fiscal” por cuenta del sacrificio en infraestructura. También ha sido evidente la falta de planeación y visión con relación a las grandes obras de competitividad. Al país siempre le dio susto pensar en grande en esta materia. Como si lo anterior fuera poco, la Constitución del 91 protegió y predefinió el “gasto social”, pero dejó por fuera la infraestructura, como si fuera gasto “anti-social”.

¿Cómo vamos a poder con los retos del TLC?

No podríamos parar el TLC con el argumento de que no hay infraestructura. Lo que nos corresponde, más bien, es apurar el paso habilitando los grandes corredores de comercio exterior. El TLC es necesario, y se ha convertido en el mejor pretexto para que el país entienda que la globalización y el comercio exterior requieren de buena infraestructura.

Los grandes inversionistas no tienen aquí reglas de juego claras porque se cambian al vaivén de la política...

Es cierto. A diferencia de los europeos que hacen prospecciones para quince o veinte años, aquí nos quedamos en los márgenes estrechos de planes de desarrollo de sólo cuatro años, amén de que por razones de celos políticos no hay continuidad en la planeación. La Ley 80 de contratación fue ajustada recientemente y el nuevo texto apunta hacia la eficiencia y la transparencia en la contratación.

Con nuestro conocido “cortoplacismo”, ¿no cree que hablar de gran desarrollo macroeconómico es bla, bla, bla?

Así es. Hemos sido cortoplacistas. Nos gusta proyectar sólo lo “micro”, vale decir las pequeñas obras, las pequeñas carreteras. Mire usted lo que le sucedió a la primera administración Uribe, se concentró en estas últimas, y le cogieron ventaja las deficiencias de los grandes corredores Bogotá-Buenaventura y Bogotá-Costa Atlántica. Chile logró el mejoramiento de sus indicadores macro, gracias a una visión-inversión de largo plazo en infraestructura.

El Banco Mundial dice que hay que invertir diez mil millones en seis años. ¿De dónde saldrá la plata?

El problema del país ahora no es de plata. Tenemos una buena economía y un mercado de capitales dispuesto a apoyar la infraestructura. Lo que hace falta es una mayor tecnificación en el Ministerio de Transporte, a fin de que planee mejor, y estructure correctamente los proyectos. Mire lo que ha pasado tres veces con el Túnel de la Línea.

Un atraso de 30 años no puede ser producto sino de la politiquería...

La politiquería ha hecho daño. Los antiguos auxilios parlamentarios, derivaron en “auxilios carreteros” y la verdad es que muchas de esas obras fueron ineficientes y no contribuyeron a la competitividad del país.

¿Por qué al revés del resto del mundo acabamos con el ferrocarril?

También por falta de visión y por un imperdonable descuido del Estado. Aquí pusimos al ferrocarril a competir con la carretera, lo abandonamos, y no lo interconectamos a tiempo con los otros modos de transporte, que hubiera sido lo obvio.

¿Cuál es la verdad sobre nuestras carreteras?

Contamos en el país tan sólo con cerca 600 kilómetros de dobles calzadas, y 312 kilómetros pavimentados por cada millón de habitantes, por debajo de muchos países. Hay superávit de huecos en las vías, y construimos algunas carreteras regionales sin que conduzcan a ninguna parte, es decir, sin propósitos de conectividad con las vías principales.

Esa situación crea sobrecostos, ¿cuál es su monto?

Los sobrecostos que paga el país por las deficiencias de infraestructura, según un estudio del DNP, se calculan en cerca de $US 1.500 millones cada año.

¿Cómo ve la creación y aumento de las llamadas Zonas Francas?

Es conveniente la decisión. La nueva norma crea incentivos para la conformación y operación de empresas productivas, y también de empresas especializadas en servicios asociadas al uso de infraestructura, como transporte y logística.

¿Qué balance puede hacer sobre las concesiones y qué proyectos hay?

Ha sido muy bueno, a pesar de las dificultades encontradas en un natural período de aprendizaje. El ahorro hecho por el país con las vías concesionadas es de casi el 50%, frente a la eventualidad de haber desarrollado esas vías a través del sistema tradicional de obra pública con endeudamiento oficial.

El Gobierno Nacional adjudicó recientemente seis nuevas concesiones viales, entre ellas Rumichaca-Pasto-Chachaguí, clave para el suroccidente colombiano.

¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de El Valle?

Fortalezas, todas: su vecindad con el Pacífico, su gran potencial industrial, agropecuario. Debilidades: los graves tropiezos de Cali con la elección de alcaldes, y la falta de consensos absolutos entre la dirigencia regional, y por supuesto, las fracturas sociales que aún nos golpean.

¿Se están contemplando las ventajas del departamento como puerta a la cuenca del Pacífico y planeando en consecuencia?

Claro que sí. Entidades como la Cámara de Comercio de Cali, que me honré en dirigir hace varios años, y de nuevo la Unidad de Acción Vallecaucana, gloriosa en las épocas de Alfonso Bonilla Aragón, y otros organismos, empujan todos los días en esa dirección.

¿Cómo tercia la CCI en la controversia del metro en Bogotá?

Con la convicción de que una ciudad de más de siete millones de habitantes tiene derecho a pensar en esa posibilidad, pero sin descuidar en el corto y mediano plazo soluciones fundamentales como Transmilenio, los trenes de cercanías y la urgente reorganización del viejo sistema de transporte colectivo.

¿Y en el tema de los problemas de Transmilenio?

Esos problemas tuvieron origen en la falta de decisiones gerenciales que no fue capaz de tomar la Administración Garzón, tal vez por razones políticas. Le menciono sólo dos: Haber mantenido el “paralelismo” de rutas entre Transmilenio y los obsoletos buses de Bogotá, lo que generó una competencia desleal al sistema de los buses rojos articulados. Garzón tampoco fue capaz de poner en operación el centro de control de comunicaciones del sistema para racionalizar las frecuencias de los buses.

¿Por qué el sistema pasó de héroe a villano en tan corto tiempo?

Precisamente por lo que acabo de comentarle. Fue pésima la Gerencia de Transmilenio en la época de Lucho Garzón. En esta materia el Alcalde fue ambiguo: dijo que continuaba Transmilenio, pero casi lo acaba por cuenta de la ausencia de decisiones operativas elementales. Con relación al famoso problema de las lozas, confiamos en que la justicia haga claridad en este conflicto, tan costoso para la Administración Peñalosa.

¿Qué previsión se hará con el MÍO, que es fiel copia?

Tecnificar al máximo su gerencia, y buscar las mejores luces de su Junta Directiva para que no siga dando tumbos.

Al igual que en Bogotá, el sistema se ha empezado a deslegitimar, injustamente, ante los ciudadanos. Debemos reivindicarlo prontamente. Podrá ser el nuevo eje del desarrollo físico, social y cultural de Cali.

¿Cuál es en realidad el futuro próximo de Buenaventura?

Soy optimista. Allí hay un despertar, porque por fin se prorrogó la concesión de la Sociedad Portuaria y por ende empiezan a florecer nuevas inversiones. Se autorizaron también otras de concesiones portuarias. Se construye la doble calzada de Loboguerrero al Puerto. Se anuncia la construcción de grandes centros comerciales.

Ojalá todo esto derive en el mejoramiento social de la ciudad. Paradójicamente, el gran cuello de botella del Puerto, estará ubicado en el paso del Túnel de la Línea, obra ‘bogotanizada’, sin que los vallecaucanos la hubiésemos asumido como causa nuestra.

Está retrasada sobremanera. El fracaso de ese túnel sería el fracaso del Valle y Buenaventura, así lo he reiterado.

Su versión sobre el tema del túnel de La Línea que bordea ya lo escandaloso…

Hubo improvisación: se abrió la licitación sin que hubiesen terminado las obras del “túnel de prueba”, destinado precisamente a cuantificar la verdadera magnitud del riesgo geológico de la zona y se estableció para la obra un presupuesto oficial que no coincidió con el costo real de la misma. Fue por ello que se marginaron las firmas nacionales y extranjeras.

¿Qué piensa del gigantesco presupuesto de este año para Defensa?

Sólo tiene justificación en cuanto tengamos claro que vamos a derrotar, así no sea en 24 horas, al terrorismo y la violencia, el peor flagelo que sufre nuestro país, y sin duda el más evidente obstáculo para el desarrollo social y económico.

¿Qué ministerios se verán afectados?

Desde mi óptica, destaco el de Transporte, con muy pocos recursos en Invías para hacer vías intermedias de conectividad.

¿Cómo analiza la caída del dólar y sus consecuencias?

Ha obligado el reacomodo de los sectores exportadores del país, sin duda los más afectados, y ajustes en toda la política económica, que preveía una devaluación que nunca llegó.

Usted fue de la Junta del Banco de la República, ¿cómo ha visto sus medidas?

En términos generales, la Junta del Emisor ha sido responsable y seria. Ahora tendrá que aguzar el ingenio con dos propósitos: armonizar sus decisiones con el imperativo de evitar desestímulos al aparato productivo, y neutralizar el crecimiento de la inflación que empieza a amenazarnos.

¿Cuál es su opinión sobre el Ministro de Obras Públicas y Transporte?

El gremio no ha hecho debates personalizados, sino discusiones técnicas y profesionales.

El Ministro a veces se molesta, injustificadamente, con nuestras observaciones y personaliza la discusión.

Pienso, constructivamente, que se equivocó al concentrar los mayores esfuerzos de la primera Administración Uribe en las vías regionales del plan 2.500, dejando para después las grandes obras de competitividad que eran urgentes.

De las numerosas promesas sobre infraestructura que hizo el Presidente Uribe, ¿qué se ha cumplido?

La circunstancia mencionada en la anterior respuesta, fue la causa del gran retraso de las obras claves para el comercio exterior. A la segunda Administración del presidente Álvaro Uribe le corresponde apurar el paso, pero con el cuidado de no improvisar en la estructuración de los proyectos.




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andrés / cali
Me sumo, por fin un buen artículo... y eso ya es mucho decir en este diario... Dejen el clientelismo y de robarse la plata.

lucia / cali,colombia
Antes de iniciar las obras del MIO se debieron ver las grandes falencias en vias que tiene Cali, no hay vias alternas adecuadas cuando se cierra una via por donde va ... (Ver Más)

ricardo hernandez / cali
Por fin un buen artículo en el Pais; lástima que la crítica que hace de los desmedidos halagos, termine haciéndoselos a Caicedo Ferrer. Ha sido un funcionario cumplidor de su deber ... (Ver Más)

ojo / Cali
LA PLATA SE LA ESTAN ROBANDO CON SU MALDITO CLIENTELISMO. CARCEL PARE ESTOS LADRONES> ESTO ES UNA VERGUENZA.
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