La Paz
Bolivia, al borde de la hecatombe
Por Hugo Mario Cárdenas López, reportero de El País
Los bolivianos decidirán el próximo año si desean el modelo socialista propuesto por su Presidente. Seis de los nueve departamentos rechazan la propuesta y reclaman su autonomía.
En menos de un año la democracia deberá afrontar otra prueba de fuego en América Latina. Superado el primer escollo en Venezuela, ahora es en Bolivia donde su presidente, Evo Morales, pretende “refundar el país” y encaminarlo hacia un modelo de corte socialista.
No obstante, analistas y miembros de la oposición consideran que esta propuesta, al igual que la presentada en Venezuela por Hugo Chávez, no prosperará. Entre otras cosas, porque el objetivo es abrir la puerta para que el presidente Morales pueda reelegirse por tres periodos seguidos.
Reymi Ferreira, analista y vicerrector de la Universidad Autónoma de Santa Cruz de la Sierra, aseguró en diálogo con El País que Bolivia ha entrado en un marco deleznable “porque el proceso ha sido fraudulento y grosero”.
“Este proyecto de constitución ha sido parido con un modelo autoritario, con milicianos en la puerta y con gente abucheando afuera a quienes no están de acuerdo con el oficialismo. Es un texto autoritario indigenista que va a sembrar división y discordias”, señala Ferreira.
Y es que la votación del articulado se realizó a puerta cerrada, en una instalación militar, sin la participación de la oposición y en medio de disturbios que dejaron tres muertos y 300 heridos.
Fue así como el pasado 26 de noviembre indígenas y campesinos seguidores del presidente Morales se apostaron para impedir el ingreso de los asambleístas opositores, mientras el Movimiento al Socialismo (MAS) aprobaba en tiempo récord de 17 horas los 411 artículos.
Para el asambleísta José Aruquipa, del partido opositor Podemos, lo que hizo el MAS fue “aprobar una constitución sólo para los productores de coca”.
Pese a que el presidente Morales manifestó que no se ha atentado contra la democracia “porque el proyecto será sometido a referendo”, cinco de los nueve gobernadores han señalado que el texto es un manifiesto partidario y que no le reconocerán vigencia legal alguna.
Aumentan divisiones
El proyecto constitucional, tal como fue moldeado, lejos de alcanzar la unidad nacional que se buscaba, tiende a incrementar la polarización y la confrontación entre regiones.
Los habitantes de Santa Cruz, Tarija, El Beni y Pando, los departamentos más ricos del país, van en sentido contrario al de Evo y aspiran a lograr mayor autonomía para sus regiones, por eso han dictado sus propias normas. Igualmente, los departamentos de Cochabamba y Chuquisaca, que rechazaron las autonomías, buscan la manera de inscribirse en la causa independentista.
Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz, ha indicado que cuando se reúne una asamblea constituyente “entre gallos y medianoche para aprobar una constitución amañada y a la que no asisten seis departamentos es porque Morales consiguió dividir a los bolivianos”.
Hoy la realidad, según los analistas, es que las autonomías regionales están dejando a Evo Morales sin un país para gobernar, toda vez que los departamentos que rechazan la nueva Constitución y el Gobierno ocupan más del 70% del territorio boliviano y producen cerca del 85% del Producto Interno Bruto.
En eso se ha basado el Mandatario boliviano para asegurar que las autonomías obedecen a “un levantamiento separatista y una amenaza de los gobiernos terratenientes de su país”, por lo que no descartó el uso de la fuerza.
Ante esas declaraciones, El País consultó a Manfred Reyes, gobernador de Cochabamba, quien señaló que la única amenaza para Bolivia es la injerencia del presidente venezolano, Hugo Chávez.
“Aquí lo tenemos metido con sus aviones y maletines llenos de plata. El otro día detuvieron un avión con US$825.000 que llevaba un militar de inteligencia de Venezuela para pagarles, al parecer, a algunos constituyentes bolivianos.
Sobre la posibilidad del uso de la fuerza, el Gobernador de Cochabamba indicó que “la presión y el amedrantamiento no le va a durar al presidente Morales porque no va a poder matar a todo un pueblo”.
Reyes aseguró que no se trata de un levantamiento terrateniente, como Evo Morales se lo ha mostrado al mundo, porque en esos departamentos vive gente muy pobre y lo que pretenden es “evitar un régimen totalitario y dependiente de Venezuela”.
Para el analista Reymi Ferreira lo que ha hecho Evo Morales en Bolivia es seguir el libreto que le ha escrito el presidente Hugo Chávez “pero con tintes indígenas”.
“Ambos llegaron al poder por voto popular, luego intentaron desmantelar el orden democrático para garantizar su perpetuidad en el gobierno, estigmatizan sus opositores y señalan que el que está contra ellos es enemigo del país”, dice.
Agrega que: “Ese es un libreto de izquierda cursi, que no se da cuenta que el mundo ha cambiado y quiere instalar regímenes socialistas. Esa es una izquierda retrógrada”.
En contraposición a él, el asambleísta Raúl Prada asegura que con la constituyente el presidente Morales ha evitado una guerra civil.
Alguien tendrá que irse
Es claro que ni el Gobierno ni la oposición están dispuestos a ceder un ápice en sus pretensiones y que Bolivia es una braza que, finalizada la tregua navideña, podrá prenderse en cualquier momento.
Inútiles han sido los llamados de la Iglesia y la comunidad internacional para instaurar una mesa de concertación.
Por el contrario, las partes se enfrentarán en un referendo revocatorio en el que Bolivia decidirá si se va Evo Morales de la Presidencia o son los gobernadores de los departamentos opositores los que deban abandonar sus cargos.
Según Reymi Ferreira, el Gobierno tiene encuestas en las que se cree que algunos gobernadores no serán apoyados y ven la oportunidad para sacárselos del camino.
“También la oposición cree que podrá sacar a Evo Morales, cosa que veo muy difícil por las prebendas que el Presidente está entregando para sumar adeptos, al estilo Venezuela: los bonos, las misiones y un gobierno de carácter asistencialista que genera alta rentabilidad política”, dice Ferreira.
De cualquier forma, las cosas no pintan fáciles para el presidente Morales, a quien además de la oposición, su propia bancada le ha pedido que tome distancia del presidente Hugo Chávez.
Entre ellos el líder del partido oficialista MAS, Gustavo Torrico, quien esta semana señaló que “las acciones de Chávez no favorecen en nada al gobierno de Evo Morales”, en carta enviada a la Cancillería.
Torrico aseguró que no comparte las palabras de Chávez en las que advierte una revolución violenta en Bolivia y con hacer que “trone el Vietnam de la guerra”.
Sectores de la oposición han manifestado que “es lamentable ver como Evo Morales traiciona a la patria, cada vez que se ríe y celebra las bravuconadas de Chávez ofreciendo la guerra en Bolivia”.
Con el pasar de los días, indígenas y campesinos le han restado apoyo al presidente Morales, razón por la cual la oposición le augura el segundo golpe al ‘socialismo del Siglo XXI’.
Artículos polémicos
El presidente podrá ser reelegido por dos periodos consecutivos y a Evo Morales no le cuenta el tiempo que lleva, por lo que podría ir hasta el 2018.
Si en Bolivia hay un 70% de indígenas, que el Congreso esté integrado en un 70% por nativos, independientemente de si son abogados o no.
Que el Concejo Nacional Electoral lo integren dos indígenas, una persona elegida por el Presidente y dos definidos por el Parlamento.
El proyecto cosntitucional ya no habla de nación boliviana sino que se refiere a un Estado plurinacional.
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