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Paras y narcos: dos en uno
Colprensa - Elpais.com.co
Según las autoridades, analistas y observadores del proceso de paz entre el Gobierno y las AUC, es "prácticamente imposible separar narcotráfico y paramilitarismo".
Bogotá, ago. 25 (Colprensa) .- En 1992, la alianza entre el entonces narcotraficante y ahora desmovilizado jefe de las AUC, Diego Fernando Murillo (alias don Berna) , y los hermanos Castaño, creadores de estos grupos armados al margen de la ley, perseguidos por Pablo Escobar, parecía ser una asociación más entre organizaciones criminales.
Pocos avizoraban que con el paso de los años, esa unión se convertiría en el punto de "no retorno" de esos ejércitos de mercenarios y su vinculación al narcotráfico.
Así lo reconocen las autoridades, analistas y observadores del proceso de paz entre el Gobierno nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia, para quienes "es prácticamente imposible separar narcotráfico y paramilitarismo" de la mesa de unas negociaciones que se encuentran actualmente en una de sus etapas más cruciales, precedida de un rosario de dificultades que han mantenido el proceso al borde de la ruptura.
Esa "mezcla maldita", como ha calificado el propio presidente Álvaro Uribe la combinación del narcotráfico con las acciones de los grupos armados al margen de la ley, tuvo su fusión definitiva entre los años 1996 y 2003, cuando se produjo una expansión insospechada de los grupos paramilitares en Colombia.
Por eso, para juicio de los analistas, no debe extrañar en el país que el Gobierno nacional haya decidido cambiar de opinión y aceptar como jefe negociador en el proceso de las AUC a Juan Carlos Sierra (a. El Tuso) , narcotraficante pedido en extradición por el gobierno de Estados Unidos. Sierra permanece desde la semana que pasó en el complejo recreación de Prosocial, en La Ceja, Antioquia, convertido en centro de reclusión para los miembros representantes del proceso de paz.
"El Gobierno desde el comienzo sabía que estaba negociando con personas que estaban involucrados con el narcotráfico, porque es imposible hacer una guerra como la que estaban haciendo este grupo de las AUC sin tener financiación del negocio de las drogas", aseguró el analista Mauricio Romero, experto de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario de Bogotá.
Añadió que "antes eran grupos locales, unos vinculados con narcotraficantes y otros con ganaderos. En algunos casos también tolerados por miembros de las Fuerzas Militares" .
Además porque, según los observadores del proceso, no es el único caso que se ha presentado a lo largo de la negociación con las AUC. Ya sucedió en principio con ‘don Berna’, con los reconocidos narcotraficantes ‘Los Mellizos’, Víctor Manuel y Miguel Ángel Mejía Múnera; Javier Zuluaga (a. Gordo Lindo) y Carlos Mario Jiménez (a. Macaco) .
"Que si son paramilitares, que si son narcotraficantes, ese no es el punto. El punto es que el proceso con las AUC supone negociación con narcotraficantes. Es así de claro" , opinó el analista Romero.
La alianza
Y el inicio de esta alianza entre el narcotráfico y el paramilitarismo lo confirman, entre otros, el actual gobernador de Santander y coronel retirado de la Policía, Hugo Aguilar Naranjo. El mandatario regional, quien participó en el bloque de búsqueda que persiguió y dio muerte al jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar, afirmó recientemente el carácter de narcotraficante de ‘don Berna’ a comienzo de la década de los noventas.
Tal como lo recordó el coronel Aguilar, ‘Don Berna’, desde julio de 1992, se hizo fuerte en Itagüí, el lugar donde su antiguo patrón, el narcotraficante Fernando ‘El Negro’ Galano tenía sus dominios. Escobar había matado a su jefe en la cárcel de la Catedral y le había dado a Murillo un ultimátum para unirse a él o seguir la misma suerte. Ante esta amenaza ‘Don Berna’ se reunió con los Castaño.
Los Castaño (Carlos y Fidel) y ‘Don Berna’ empezaron a operar como los Pepes (perseguidos por Pablo Escobar) desde noviembre de 1992 pero hicieron públicas sus actividades en enero del año siguiente. En ese entonces colaboraron activamente con organismos oficiales y el gobierno de Estados Unidos para la captura del capo del Cartel de Medellín.
Una acusación emitida por una Corte Federal de Estados Unidos cataloga a ‘Don Berna’ de "narcotraficante convertido en jefe paramilitar de facto".
Informes de inteligencia de la Dirección de Investigaciones Judiciales de la Policía (Dijin) lo señalan como uno de los mayores poderes criminales en Colombia. En las filas de las AUC lo llaman ‘Adolfo Paz’ y en el mundo criminal del país lo conocen como ‘el Ñato Berna’.
El Gobierno, a pesar de sus antecedentes, le otorgó la condición de negociador en la mesa de diálogo de Santa Fe de Ralito en Córdoba. Pero el año pasado, la orden de la Fiscalía para capturarlo por su presunta vinculación con el crimen del diputado Orlando Benítez le hizo perder el estatus, y generó un forcejeo entre las AUC y el Gobierno que puso en vilo el proceso de negociaciones.
Como jefe paramilitar, su poder se extendió por la Costa Pacífica, los departamentos de Córdoba, Putumayo, parte de Antioquia y la ciudad de Medellín. Bajo su mando estuvieron los bloques Calima, Pacífico, Libertadores del Sur, Tolová y Cacique Nutibara, el primero en hacer un acto de desmovilización de las AUC en el país.
‘Macaco’ también es investigado por las autoridades de Estados Unidos por el delito de narcotráfico. En enero de 2002 fue capturado en el aeropuerto Eldorado de Bogotá cuando regresaba de Venezuela pero luego quedó libre. En la actualidad, hace parte del estado mayor negociador concentrado en Santa Fe de Ralito.
El Bloque Central Bolívar, comandado por ‘Macaco’, estaba compuesto por 28 frentes que obtenían parte de sus ingresos en el narcotráfico o fueron comprados por narcotraficantes que querían camuflarse para obtener los beneficios de la negociación. Es el caso del mellizo Víctor Manuel Mejía, aseguraron voceros de la División Central de Policía Judicial (Dijin) .
En las AUC, a Mejía Múnera se le conoce como ‘Pablo Arauca’, comandante del frente Vencedores de Arauca. Pero según la Fiscalía, hace parte del clan de Los Mellizos, una de las facciones del Cartel del Norte del Valle y en su contra fue expedida una orden de captura con fines de extradición.
Con ese ejército ilegal, los jefes paramilitares no sólo mantuvieron el control territorial de amplias zonas del país, sino que también manejaron zonas de siembra de cultivos ilícitos, rutas para el embarque de droga, y brindaron seguridad a los capos perseguidos por la justicia.
Otros narcotraficantes asociados con la organización de Diego León Montoya Sánchez, alias ‘don Diego’, tenían entre sus principales misiones reorganizar, con apoyo del bloque central Bolívar de las AUC, la fuerza militar de los capos del cartel del Norte del Valle, desvertebrados por las autoridades en sucesivos golpes.
Desde octubre del año 2004, los ‘Machos’, al servicio de ‘Don Diego’, se hicieron llamar ‘Autodefensas Campesinas del Valle’. Y los ‘Rastrojos’, brazo armado de Wílber Varela (‘Jabón’) , se autodenominaron las ‘Rondas Campesinas del Valle’. Los reportes de inteligencia del Ejército y la Policía los señalaron como los grupos que entraron en combate con las Farc en área rural de San José del Palmar (Chocó) , donde se vivía una intensa disputa por el control de los cultivos de coca y las rutas del narcotráfico.
El objetivo de los narcotraficantes, dicen los organismos de seguridad, era tomar la fachada de paramilitares para buscar beneficios políticos y judiciales, especialmente la suspensión de las órdenes de extradición en contra de sus jefes.
Ahora toma un nuevo rumbo la historia de ‘El Tuso’, solicitado en extradición por Estados Unidos para juzgarlo por el delito de narcotráfico el 17 de septiembre de 2002, cuando el Tribunal para el Distrito de Columbia lo señaló de haber organizado y supervisado el transporte de varias toneladas de cocaína desde Colombia a Estados Unidos y España, por aguas internacionales.
Pero el Gobierno colombiano, que hace dos años había desconocido su condición como miembro paramilitar y autorizó su extradición por narcotráfico, la suspendió el viernes 18 de agosto, argumentando que Juan Carlos Sierra, nombre real de ‘El Tuso’, realmente traficaba con drogas para comprar armas a los grupos paramilitares.
"La negociación es con narcos”
El analista Mauricio Romero cree que si antes existía un ala paramilitar con una intensión claramente contraguerrillera, o con una menor actividad en el narcotráfico, esa ya no existe. Allí ubica a Carlos Mauricio García Fernández (a. Doble Cero) y al mismo Carlos Castaño. Ambos están muertos.
"Prácticamente los que quedaron en la negociación es gente que estaba muy metida con el narcotráfico. Decir hoy en día que uno son menos y otros más, no aclara en nada la situación. Además el argumento de ‘don Berna’, ‘Ernesto Báez’ y ‘Macaco’, es que el narcotráfico fue fundamental y financió la expansión de las AUC" , dijo Romero a Colprensa.
El resto, los que no hacían parte en principio de las AUC y que ahora aparecen en la cúpula negociadora, compraron la franquicia de las autodefensas para verse cobijados con la Ley de Justicia y Paz.
"Los señores de las AUC han estado ‘vendiendo’ los cupos en la lista, eso tiene que investigarlo la Fiscalía también. Habría que averiguar cuánto pagó este señor Sierra (a. El Tuso) para que lo incluyeran finalmente en la lista y cuál fue la presión que recibió el Comisionado de Paz para que finalmente lo aceptaran" , insistió.
El ex presidente del Senado, el conservador Luis Humberto Gómez Gallo, en cuya administración en el año 2004 se dio la visita de los jefes ‘paras’ al Congreso, dijo que ni los grupos paramilitares ni la guerrilla, son legítimamente lo que dicen ser. Ambos fueron invadidos por el narcotráfico, dice.
"El narcotráfico es el combustible de la guerra. Ha alimentado y alimenta por igual a paramilitares y la guerrilla", precisó Gómez Gallo a Colprensa.
El congresista aseguró que por esta razón, lo que se hizo en la Ley de Justicia y Paz al ser aprobada en el Congreso, fue tratar de encontrar un punto en el cual el Gobierno pidiera "aceptar" que el narcotráfico ha tocado el conflicto colombiano y que ha sido una fuente de recursos para alimentar la guerra.
"En el caso de las AUC, quienes alguna vez de manera equivocada pensaron que podían ser la solución, hoy tienen que reconocer que salió peor el remedio que la enfermedad. Ni los unos ni los otros son legítimos, pero es una realidad que tiene que enfrentar la sociedad colombiana" , dijo.
En el mismo sentido se pronunció el senador del partido de La U, Mauricio Pimiento, quien dijo que el Gobierno sabe que está negociando con narcotraficantes, "desde que reconoció que estos grupos se han financiado con dineros de esta actividad ilícita" .
"¿O ustedes creen que el señor ‘Berna’ primero fue autodefensa que narcotraficante? ¿O ‘los mellizos’?, Todos han sido de alguna manera narcotraficantes, antes o después, pero también reconocidos como miembros activos de esa organización" , insistió el senador Pimiento.
El que se declaró contrario a esas posiciones fue el Partido Liberal, que consideró que lo que está haciendo el Gobierno nacional es utilizado el proceso de paz para negociar con narcotraficantes "por debajo de la mesa" .
"Se le está haciendo conejo a la extradición todos los días. Se está animando más a narcotraficantes por todo el país a que de una u otra manera traten de vincularse a los grupos armados para de alguna manera protegerse frente al tema de la extradición" , dijo el senador Juan Fernando Cristo, vocero en el Congreso de la bancada liberal.
Insistió en que es lamentable que se presente este tipo de situaciones, que afectan enormemente la credibilidad que debería tener el proceso de paz con las AUC.
Las dudas persisten y las quejas no menos. Como dice el senador Cristo: "Se está permitiendo que se legalicen los bienes del narcotráfico vía ley de Justicia y Paz. Aquí todavía hay zonas oscuras, muchas zonas grises, secretos que no conoce la opinión pública nacional de lo que se negoció en Santa Fe de Ralito" .
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