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Sábado 21 de Noviembre de 2009
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Productividad
Minería, un oficio de pocas ganancias

Por: Margarita Rodríguez - Reportera de El Pais

Pese a que en Vijes se registra una gran explotación de minas de cal, el Municipio no percibe ingresos.
Áymer álvarez I El País
Aunque en la región se extraen once tipos de minerales, la poca regulación de la actividad impide que las regalías lleguen a las arcas de los entes territoriales. La informalidad sigue creciendo. Apenas se están dando los primeros pasos para legalizar esta labor en la comarca, según dijeron representantes de Ingeominas y Gremivalle.

En el Valle del Cauca la riqueza minera se explota, pero paradójicamente no alcanza a convertirse en una ganancia para los municipios a los que se les esculca el suelo para sacar carbón, oro o material de arrastre.

Y es que la poca regulación de esta actividad que en la comarca puede explotar hasta once minerales, está impidiendo que las regalías que por este concepto tienen derecho las administraciones locales lleguen a sus arcas, pero mientras tanto, la informalidad sigue creciendo.

La situación es de tal magnitud que localidades como Vijes, reconocida precisamente por las minas de cal que son explotadas desde 1565, no recibe regalías por ese concepto.

“El Municipio no percibe regalías. El sistema aquí es tan artesanal que todavía no está catalogado como un municipio de explotación de primer nivel. Lo que se tiene son pequeños impuestos”, aseguró el alcalde de Vijes, Jair Augusto Galindo.

Es más, aunque la actividad minera se extiende a 24 de los 42 municipios (aunque no en todos la explotación es de grandes proporciones) sólo dos alcanzan a percibir este tipo ganancias por la riqueza de sus suelos.

Según Marco Aurelio Hurtado, director ejecutivo de la Asociación Gremial de Mineros del Valle, Gremivalle, “la única población que ha hecho el ejercicio en el tema de las regalías es Yumbo y últimamente, Cali. Los demás no se han apropiado de ese aspecto”.

Y aunque los recursos que pueden llegar a los entes territoriales no son de una enorme cuantía, sí alcanzarían para suplir necesidades pequeñas. Yumbo, por ejemplo, recibe por regalías $120 millones anuales.

“No se puede medir con esa misma vara otras localidades, porque Yumbo tiene mucha minería, pero una población por más pequeña que sea estaría recaudando entre $60 y $80 millones al año”, aseguró Hurtado.

Según Gremivalle e Ingeominas, la responsabilidad sobre esta situación recae básicamente sobre las autoridades locales, que no se han puesto a la tarea de identificar la actividad minera que se adelanta en sus jurisdicción y velar por su organización y legalidad.

Incluso, según Teresa Duque, coordinadora regional de Ingeominas, en la medida en que no se produzca esa organización del sector ni siquiera se va a identificar la participación de la minería en el Producto Interno Bruto del departamento.

Informalidad. Si bien es imposible conocer en cifras la explotación ilegal del subsuelo vallecaucano, de acuerdo con Ingeominas, el sólo proceso de legalización que empezó en el 2001 reveló que no es para nada insignificante.

“Fueron demasiadas las solicitudes presentadas, pero ese grado de informalidad no se conoce porque muchos de los que se acogieron están en etapa de requerimiento, aceptación o rechazo”, explicó Duque.

Además, según el directivo de Gremivalle, en los registros oficiales se estima que la región produce hoy cien mil toneladas de carbón año, pero se calcula que la minería ilegal está produciendo mucho más que esa cifra.

“Desde hace diez años para acá se han venido acabando las empresas de carbón legalizadas, a tal punto que son muy pocas las minas que quedan organizadas”, señaló.

Esa misma informalidad es la que no ha permitido que la minería crezca a la medida de su riqueza y posibilidades y que la calidad de vida de quienes golpean las piedras y escudriñan la tierra no sea la mejor.

Según el diputado Martín Gerardo Tobar, “la minería que está formalizada es muy poca, la mayoría es informal, con guerreras que ‘sapotean’, que abren fuertes con una mediana calidad”, que finalmente sólo termina beneficiando a los intermediarios.

“Al pequeño minero se le está comprando a $40.000 la tonelada de carbón y él (intermediario) la está vendiendo a $80.000. El que la explota, que está haciendo todo el esfuerzo, no está obteniendo una retribución justa a su trabajo”.

La productividad. En comparación con otros departamentos, el Valle no cuenta con una industria minera de gran escala ni ilegal ni formal, pero podría estar dando más de lo que hoy produce.

Según Hurtado, en la comarca la demanda de carbón, por ejemplo, está por encima de 1.200.000 toneladas y se está en capacidad de producir el 50%, "que es lo que se sacaba en otros años. Hace una década había un nivel de productividad por el orden de las 650.000 toneladas”. Hoy, se están produciendo alrededor de cien mil toneladas legalmente.

Precisamente, para no seguir desaprovechando ese renglón de la economía regional es que hoy se está avanzando en la constitución del plan de gestión minero ambiental, para lo cual se creó el Comité Departamental de Política Minera, que ya está funcionando.

Al respecto, Carmen Cecilia Posso, de la Secretaría de Desarrollo Social del Valle, aseguró que la Gobernación firmó un convenio por $50 millones con Gremivalle para avanzar en la caracterización de esta actividad en la comarca.

El número
226 títulos mineros existen actualmente en el Valle del Cauca, de acuerdo con la Oficina regional de Ingeominas.
Entre tanto, el Gobierno Departamental dice ir avanzando con pequeños esfuerzos dirigidos también a la organización y tecnificación de los pequeños grupos mineros. Como en La Victoria, donde recientemente se le entregaron recursos a los areneros para la adquisición de equipos, y en Buenaventura, a través de una audiencia social, se conformaron dos asociaciones para la explotación de oro.

Además, la CVC está enfocando sus esfuerzos en capacitaciones a mineros, cuyo trabajo ya se realizó en siete municipios, para la extracción de material de arrastre ciñéndose a las exigencias ambientales.

Todas estas gestiones tendrán algún efecto sobre las seis mil familias que se calcula depende de alguna manera de la minería en el departamento.

No obstante, sólo cuando esta actividad sea mirada con otros ojos por las administraciones locales, los beneficiados pasarán a ser muchos más. De hecho, la legislación estipula que parte de esas regalías tiene que ir precisamente a mejorar las condiciones del sector minero de cada jurisdicción.

Qué dicen los mineros

Idelfonso Arias, quien se ha dedicado toda la vida a la extracción de arena en el río Tuluá, asegura que este oficio se convirtió en algo “ingrato y competido".

Junto a 50 personas este tulueño extrae el material en forma artesanal, pero ahora ven amenazado su trabajo porque la Alcaldía de Tuluá prohibió esta actividad.

Mientras tanto, Juan Carlos Camacho, de 25 años y minero de cal en Vijes, afirmó que esta labor, “a la que me dedicó hace cinco años, es muy dura. Trabajamos ocho horas o más y el pago, a veces, es bueno. Depende de lo que se extrae, pues nos pagan por toneladas, cada una a cinco mil pesos. Con lo que me hago me defiendo. Claro que hay épocas malas, enero y febrero, pero algo resulta”.

Tres datos claves

1. La CVC, junto con el Ingeominas, realiza desde el 2004 asesorías técnico - empresariales para minimizar el impacto ambiental que produce este tipo de actividad.

2.Las regalías son una contraprestación económica que los explotadores de recursos no renovables pagan al Estado para resarcir los daños que se causan por la explotación y esos deben destinarse a la reparación ambiental y social de los territorios.

3.Yumbo fue reconocido por la Unidad de Planeación Minero Energética del Ministerio de Minas.

En sus propias palabras
- “En los planes de ordenamiento territorial no se consideró la actividad minera, sólo la consideraron para erradicarla. Muchos POT la ven como incompatible con el uso del suelo de municipios productores y ese es otro cuello de botella”. Marco Aurelio Hurtado, director ejecutivo de Gremivalle.

- “El escenario ideal sería no ver la minería como algo que va en contravía del desarrollo, toda vez que la riqueza la genera los sectores minero energéticos”. Martín Tobar, diputado.




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CALEÑO / CALI
EL CERRO DE LA BADERA SE VA A CAER Y EL CIEGO NO HACE NADA QUE ALGUIEN AYUDE.

juan sin miedo / cali
A mi particularmente la unica mina que me ha dado bastantes satisfaciones no es propiamente la mina,si no la "miné´"
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