AUC
Incertidumbre, paradero de Carlos Castaño
El interrogante que siempre ha rondado a los investigadores es qué sucedió en realidad ese 16 de abril en un paraje despoblado conocido como Ranchoalhombro, que hace parte de un conjunto de fincas conocido como La Acuarela, a 35 kilómetros de San Pedro de Urabá. La primera versión habló de un intenso tiroteo entre miembros de s grupos paramilitares.
Supuestamente, a la hora del hecho Castaño estaba allí presente con sus hombres de confianza.
Lo que la Fiscalía supo desde el comienzo es que, tras verificar el terreno con un equipo de especialistas en criminalista del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la seccional de Antioquia, sí se produjo un intercambio de disparos en el lugar.
Entre las evidencias recogidas por el equipo investigador en la Vivienda, se hallaron ojivas y vainillas de calibre 7,65 y 5,56 y algunos (muy escasos) testimonios sobre la posible presencia de Castaño en el lugar, quien, se dijo en ese momento, habría huido hacia las montañas protegido por dos de sus guardaespaldas.
Después de recorrer la zona y abrir supuestas fosas comunes, el equipo del CTI sólo encontró un radio de comunicaciones, unas prendas de vestir en jirones y un proveedor para fusil. "No encontramos ningún cadáver", aseguró uno de sus miembros.
Los reportes con los resultados de las pesquisas fueron enviados a la unidad Nacional Antiterrorismo de la Fiscalía, que asumió el caso por orden del entonces fiscal Luis Camilo Osorio. Desde ese momento, técnica y jurídicamente el señor Carlos Castaño figuró como desaparecido, dijo el ente investigador.
En estos casos, la legislación civil establece que un allegado del desaparecido puede pedir a un juez que declare la "mera ausencia" de la persona en cuestión, y que sólo dos años después sin tener noticias de ésta, se podrá declarar su "muerte presunta".
Por su parte, agencias de inteligencia militar analizaron informes obtenidos de fuentes diversas que describían el paso clandestino -días después de los hechos sucedidos Ranchoalhombro- de un hombre a territorio panameño, por la zona del Darién antioqueño, con descripciones que se ajustaban a las características morfológicas del jefe paramilitar. Nadie pudo dar certeza de eso.
Sin embargo, los organismos de seguridad no descartaron jamás su muerte.
Informes policiales, obtenidos con base en el testimonio de tres presuntos paramilitares que habrían tomado parte en el supuesto atentado contra Castaño, aseguraron que el jefe paramilitar había sido tomado como rehén y asesinado dos días después del ataque, luego de haber sido interrogado. Una versión que coinicide en mucho con la entregado anoche por dos supuestos testigos al Canal RCN.
De todas maneras, analistas de inteligencia de esa institución consideraron
las versiones de su supuesta huida a Israel, o entrega a las autoridades de Estados Unidos, como "un estratagema de algunos jefes de las autodefensas para ‘revivirlo’ y desviar los señalamientos contra la cúpula de las Auc como los presuntos autores intelectuales de su muerte".
De hecho, las autodefensas, en un comunicado divulgado pocas semanas después de los hechos, rechazaron las versiones que los comprometían en su presunta muerte y dieron a entender que Castaño habría desaparecido del escenario público en circunstancias ajenas a ellos.
De comprobarse que el cuerpo de Carlos Castaño forma parte del amasijo de restos que las autoridades intentan descifrar mediante análisis técnicos, se descifraría uno de los casos más sonados de los últimos años en Colombia y la suerte de Vicente Castaño cambiaría radicalmente, aunque tampoco se sabe hoy dónde se encuentra, tras haber desobedecido la orden presidencial de trasladarse a los lugares asignados para los jefes paramilitares, en el marco del proceso de paz con esa organización ilegal.
| NUESTROS USUARIOS OPINAN |
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores. Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
|
|
|
| |