España
Niño colombiano sobrevivió a la tragedia aérea
Por Diego Muñoz, corresponsal de El País en Madrid
Dolor. Momentos de angustia y tristeza viven las familias de las víctimas a la espera de la confirmación de la identidad de sus seres queridos. El proceso tardará un día más.
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| Su padre, también colombiano, murió en el accidente. Ligia Palomino cuenta su milagro.
Mientras llegaba al sitio del accidente, el bombero español Francisco Martínez pensaba que como en todas las tragedias aéreas iba a encontrar muchas personas heridas a las que iba a intentar sacar para llevarlas a las ambulancias.
Pero entre más se acercaba a las llamas que incendiaron el avión de Spanair, que se precipitó en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, España, el pasado martes, más se daba cuenta que era casi imposible que hubiera sobrevivientes.
“Nunca perdí la esperanza, sabía que era casi que imposible, pero algo me decía que alguien había quedado con vida. Y así fue”, cuenta Martínez en la puerta del hospital de La Paz en Madrid, a donde acudió con dos compañeros más para interesarse por las personas que rescataron, entre ellas tres niños, los únicos menores de edad sobrevivientes de la tragedia.
“Jesús era el que más gritaba, el que más protestaba, el que no paraba de llamar a su padre y decía que esto era un sueño, lo cogí, me cogió, un compañero cogió las piernas y lo saqué. Y él me decía que a qué hora iba a terminar esta película”, relató el socorrista.
Jesús Alfredo Acosta, de 8 años, es el segundo colombiano que sobrevivió a esta tragedia aérea y que se encuentra en condiciones estables de salud y consciente.
El menor es hijo del colombiano Alfonso Alfredo Acosta Sierra, quien murió en el accidente. La madre del menor, Gregoria Mendiola Rodríguez, una ciudadana española natural de Torralba de Calatrava está en estado de coma.
Francisco, el bombero convertido en un héroe, dice que no sabe cómo rescató a este menor.
“Uno llega a un sitio de estos y se queda impresionado, se queda sorprendido, pero de un momento a otro, ya está sacando gente, está ayudando a salvar vidas. No sé qué opera en el cerebro, pero no puede uno quedarse quieto”.
Lo que más le impresionó a Francisco fueron las preguntas del niño colombiano.
“Mientras lo sacaba de aquel infierno, él no dejaba de preguntarme cosas, se me salían las lágrimas. Cómo decirle que no era un sueño, que no era una película. Sólo le decía, ya, ya tranquilo que vamos a salir de esta”.
El menor colombiano fue llevado al hospital infantil Niño Jesús de Madrid con una fractura en la pierna.
“Mira como son las cosas de la vida –dice el bombero Martínez-, supe luego que una señora ingresada en el hospital Ramón y Cajal, que no había sido identificada y que estaba en coma, era su madre. Quizá se salve, los médicos están haciendo todo lo posible”.
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Dos horas antes del accidente, los directivos de la empresa estudiaban las posibilidad de recortar un tercio de la plantilla de sus 4.000 trabajadores y deshacerse de al menos 11 naves. | | Con Ligia Palomino Riveros, hija de la periodista Ligia Riveros, ya son dos los colombianos sobrevivientes a esta tragedia, pero también otros dos fallecidos.
Anoche, la Embajada de Colombia en España confirmó que Gladys Ospina es otra colombiana que murió en el accidente. Uno de los bomberos que atendió la emergencia relató que a Gladys “la recogieron los grupos de rescate. Ella preguntaba por su hijo y dijo ser de origen colombiano. Estaba herida, pero viva hasta ese momento”.
Entre tanto, la alcaldesa de Torralba de Calatrava, María Teresa González Marín, pidió ayuda a Colombia para localizar a los familiares de Alfonso Alfredo Acosta.
Visita presidencial.
“No recuerdo cómo salí disparada del avión”. Estas fueron las primeras palabras que Ligia Palomino Riveros, la otra colombiana sobreviviente, intercambió con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien visitó a los heridos en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid.
“Cuando despegamos después de mucha demora, sentí algunos ruidos, entonces tomé a José (su esposo) que iba a mi lado, lo cogí del brazo y sentí miedo. Entonces algo pasó y sólo sentí que salí disparada del avión. No sé cuánto tiempo estuve así aturdida, supongo que unos instantes porque de repente sentí la explosión de los tanques y todo se volvió negro y sentí calor. De un momento a otro estaba en el suelo, escuchando los gritos de una niña que pedía auxilio”, le dijo Ligia al Presidente.
Cajas negras
Las dos cajas negras del avión MD-82 de la compañía Spanair fueron halladas y son aparentemente aprovechables, aunque una está dañada, dijeron los voceros de la Aerolínea.
El director general de la compañía, Javier Mendoza, afirmó que habrá total cooperación y estrecha colaboración con la comisión investigadora.
Ahora se deben descargar todos los datos de las cajas y esperar los análisis.
Una comisión de expertos, conformada por quince especialistas, siete españoles y el resto de la Agencia Europea de Seguridad Aérea, ya tiene en su poder todo el material probatorio, incluyendo las cajas negras e imágenes grabadas.
De 153 víctimas, sólo van 45 identificadas
Tal y como sucedió tras el ataque terrorista del 11-M a los trenes de Cercanías que se dirigían a la estación de Atocha en Madrid, el ayuntamiento puso en acción un dispositivo especial para atender a los familiares de las 153 víctimas.
Antes que nada la identificación de los cuerpos, en su mayoría calcinados, se está haciendo tras las pruebas de ADN facilitadas por los familiares.
A la entrada del pabellón 6 del Ifema (recinto ferial de Madrid), y el mismo utilizado como morgue tras el atentado del 11-M, expertos forenses piden a los familiares aportar el mayor número de datos sobre las presuntas víctimas, como la estatura, color de piel, del pelo, cicatrices, lunares, manchas o alguna seña en particular.
También, piden que recuerden las ropas con las que viajaban, objetos como relojes, pulseras, alguna pista que ayude. Cuando se tiene algún indicio, los forenses muestran algunas fotos de los cuerpos, detalles que puedan ayudar a la identificación y tras comprobar que hay un familiar entre los muertos, piden una prueba de ADN. Hasta ayer, sólo 45 personas habían sido identificadas de manera plena, entre ellos, los miembros de la tripulación incluyendo a los pilotos. En horas de la mañana la cifra había sido sólo 15.
Los expertos que se encuentran en el Ifema no permiten que los familiares directos, como padres o hermanos, entren a identificar a los cadáveres, no sólo por el estado de estos, sino también por lo emocional. “Casi siempre son sobrinos o primos que conozcan bien a las personas que han muerto y en caso extremo a uno de los padres o hermanos”, explicaron.
Entre tanto, los únicos dos cuerpos que faltaban y se daban por desaparecidos de la lista de viajeros del Spanair fueron encontrados ayer por los organismos de búsqueda. “Hallamos a un bebé y una joven”, dijeron.
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