Amazonas | 9:35 a.m.
Nukak makú vuelven a la selva pero persiste peligro
Darcy Crowe, AP
Foto: www.niels.com
|
| Seis camiones avanzaron dando tumbos por un destrozado camino de tierra cargando a unos 200 nukak makú, una tribu nómada que ha deambulado en la Amazonia por siglos, mientras helicópteros del ejército sobrevolaban la caravana y soldados vigilaban los alrededores.
Víctimas del conflicto
Familias enteras viajaban apiladas en volquetes usualmente utilizados para transportar piedras y tierra, sacos de plástico en los que amontonaban algo de ropa, hamacas y trozos de mono asado para comer durante el trayecto como único equipaje.
Cerca de ellos descansaba un puñado de cerbatanas de dos metros que los nukak makú utilizan para disparar flechas untadas de veneno con las que cazan monos y otros animales.
Grupos de estos indígenas abandonaron sucesivamente sus territorios ancestrales desde hace tres años para asentarse en hacinados campamentos en la periferia de San José el Guaviare, a unos 280 kilómetros al suroeste de la capital, hasta que el Gobierno ejecutó el viernes un plan para devolverlos a una jungla.
El sitio que el Gobierno eligió para trasladar a los indígenas, sin embargo, también tiene fuerte presencia de la guerrilla, igual que el que habitaban originalmente y que abandonaron por esa razón.
Desde entonces unos 200 acamparon en los alrededores mientras los antropólogos creen que quizás haya otros 300 nukak makú dispersos en las selvas del sur Colombia.
Desde su llegada a San José del Guaviare, la vida de los nukak makú se vio perturbada. Los niños se acostumbraron mendigar por las calles del pueblo, los adultos dejaron de cazar y algunas familias, que antes cambiaban de lugar constantemente, permanecieron en el mismo sitio durante tres años.
Los jóvenes visten ahora con camisas de la selección de fútbol colombiana, lucen gafas oscuras, toman cerveza, fuman tabaco, escuchan vallenato y montan en bicicleta, todos hábitos nuevos para esta cultura que apenas tuvo contacto con la civilización occidental.
Las enfermedades también los golpearon, casi todos los indígenas sufrieron algún tipo de infección.
"No tienen las defensas para defenderse de una pequeña gripe", dijo Javier Maldonado, un médico que trabajo durante casi dos años con los nukak makú.
A pesar de algunos deleites que les brindó el encuentro con la cultura occidental, como saborear un helado o comer galletas, los indígenas deseaban regresar a la selva y su antigua vida.
Indígenas Nukak-Maku son transportandos en un carro de San Jose del Guaviare a Puerto Ospina, Colombia.
Foto: AP |
| Así que el Gobierno decidió retornarlos a la jungla y eligió como destino el caserío de Puerto Ospina, que tiene como lindero unas 20.000 hectáreas de selva densa. Sin embargo, la zona dista de ser un paraíso.
"Aquí hay mucha guerrilla. Los soldados vinieron hoy solo por el traslado", dijo Francisco Daza, un agricultor que lleva más de 22 años viviendo allí y con frecuencia se topa con los irregulares.
El aspecto fantasmal del caserío, con decenas de casas abandonadas y unos pocos habitante son un recuerdo de esa amenazante presencia, pues en el 2000, la guerrilla masacró a una familia de seis y muchos optaron por huir, cuentan los residentes.
"No queremos tener problemas... tenemos miedo de encontrarnos con la guerrilla", dijo Mao-be, uno de los pocos nukak makú que habla español y que asumió como portavoz y dirigente de la tribu.
El Gobierno oficialmente insiste en que la zona es segura y que el ejército estará presente en los alrededores, pero la mayor parte de funcionarios que acompañó a los nukak makú durante el traslado abandonó al caserío en cuanto el ejército les advirtió que no garantizaba más la seguridad en la zona por la presencia de la guerrilla.
Jorge Restrepo, un antropólogo que lleva años estudiando a la tribu, señaló que la inseguridad que forzó a los nukak makú a abandonar su territorio persiste en esta región.
Antes de dejar la selva, los nukak vivían en clanes de entre 15 y 40 personas que cambiaban de campamento cada dos o tres semanas y sobrevivían cazando monos, pescando y recolectando frutos.
En los dos campamentos que levantaron en las afueras de San José los distintos clanes vivían hacinados y, por primera vez, dejaron de depender de sí mismos para su alimentación. El Gobierno les suministró comida y ropa durante el tiempo que estuvieron varados en dos campamentos.
"Conseguir alimentos era un reto enorme cuando estaban en la selva y la facilidad que han tenido en el campamento ha trastornado sus hábitos", explicó Restrepo. "Se creó un circulo de dependencia que ahora es necesario romper", añadió.
El Gobierno, a través de Acción Social, la agencia presidencial encargada de programas humanitarios, sin embargo, prometió seguir entregándoles alimentos cada mes.
El futuro de los nukak makú enfrenta un doble reto: sobrevivir por zonas que están controladas por grupos armados ilegales que antes los expulsaron y recuperar sus costumbres nómadas después de su permanencia en los campamentos.
"Se han acostumbrado al sedentarismo" , dijo Maldonando.
Mao-be explicó que "(los nukak) estamos cansados de andar". Ni el Gobierno ni los antropólogos saben con exactitud si los nukak makú se adentrarán en la selva, simplemente acamparan en los alrededores del caserío o regresarán a San José del Guaviare.
Xismena Martínez, encargada de asistencia a los nukak makú por parte de la alcaldía, dijo que "cada familia decidirá lo que quiere hacer".
Desde que abandonaron su tradicional forma de vida, los antropólogos pronosticaron el ocaso de esta cultura. De hecho, el Gobierno planea enseñarles técnicas de agricultura y prevén que los nukak makú acudirán con frecuencia en busca víveres al caserío en donde los dejaron.
De los cerca de 200 nukak makú que fueron reubicados, unos 80 tienen menos de doce años. "No han aprendido a cazar ni las técnicas de supervivencia de sus padres... son el futuro de la tribu y no sabemos qué va a pasar con ellos", advirtió Maldonado.
| NUESTROS USUARIOS OPINAN |
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores. Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
|
|
|
| |