Cauca
El volcán aún acecha
Por Jessica Villamil Muñoz, Enviada especial a Belalcázar, Cauca
Aunque ayer la alerta cambió de roja a naranja, el Nevado del Huila amenaza a sus alrededores con una erupción.
Por más de dos semanas se ha sentido el demonio cerca. Lo delata el olor a azufre que se posa en el ambiente de Belalcázar (Cauca). En la noche del pasado lunes la ‘bestia’ intentó escapar por la boca del Nevado del Huila, pero se arrepintió.
Sus nuevos crujidos causaron pánico otra vez. La sirena, que hizo eco en todo el pueblo, despertó a los habitantes y, casi automáticamente, todos salieron a correr.
En esta oportunidad no fue una estampida. Cada familia, con una maleta pequeña y un botiquín de primeros auxilios, tomó rumbo a la Mesa Central, zona de refugio. Aún así corrieron con miedo, ese que siempre los ha acompañado, aunque algunos habitantes, como Rosalba Mina, insistan en que “a estas alturas ya es mejor hacerse amigos del volcán”.
El despliegue de evacuación por el peligro inminente a una erupción del volcán fue ordenado. Se cumplió tal cual lo han explicado, y en repetidas ocasiones, los socorristas que adelantan el Proyecto de Atención y Desastres Páez Belalcázar.
Pero esto no parece suficiente. El pasado lunes se comprobó que no todo está bajo control. “Es que siempre hablan de zonas de albergues, pero aquí falta mucho por hacer”, sentencia Rosalba.
“Debemos ser realistas --manifiesta María González--. Desde hace varios días estamos pasando de alertas amarillas a naranjas y, lo peor, hay sitios seguros, pero sin techo, sin baños, sin nada”.
Esta habitante sostuvo que el susto del lunes estuvo acompañado con una fría lluvia que envolvió el sector. Sólo unos cuantos contaron con suerte, aunque fueron cerca de tres mil familias las que buscaron refugio en los cinco albergues.
Fernando Ríos, conductor logístico de la Cruz Roja Colombiana, indica que al volver la luz del día casi todos regresaron a sus casas.
“Yo no soy conchuda. El peligro está ahí. Sabemos que el volcán cruje, que respira sobre el pueblo y hasta que no digan que el peligro ya pasó, no me voy de aquí”, señala Ruby Mejía, quien estuvo todo el día en la Mesa.
Rosalba sí regresó a su casa, pero no para quedarse. Preparó los alimentos, alistó la maleta con la ropa necesaria y el botiquín de primeros auxilios, también cargó guaduas y bolsas plásticas para cubrirse, porque la de anoche, fue una noche mucho más fría.
Ayer en horas de la tarde, el demonio pareció dormirse otra vez. La alerta roja, cambió a naranja. Sin embargo, la expectativa se mantiene en los departamentos del Cauca y el Huila, donde según Ingeominas se esperan nuevos y abundantes enjambres volcánicos que en cualquier momento generarían una gran erupción. El Nevado del Huila sigue crujiendo.
Cauca. Los habitantes del municipio de Belalcázar viven en constante alerta, ante una eventual avalancha del volcán del Huila.
Álvaro Pío Fernández / El País |
| Sigue la alerta
Ante la máxima emergencia declarada en la medianoche del lunes, el Gobierno Nacional determinó la evacuación de 4.000 de las 13.000 personas que residen en las zonas aledañas al volcán. Entre ellas, los habitantes de Wila, Taravira, Tálaga, Tóez y Vitoncó, cuyos moradores en su mayoría son indígenas.
El alcalde de Belalcázar, James Yasnó, aseguró que una comisión de funcionarios de los ministerios del Interior y de Justicia llegará en las próximas horas a la región para coordinar acciones más inmediatas, en caso de que ocurra una erupción mayor. A su vez, el secretario de Gobierno de Popayán, Sebastián Silva Iragorri, agregó que se están instalando más albergues en la parte alta de Belalcázar.
Emergencia
1994. Una avalancha, también provocada por la erupción del volcán, dejó más de mil muertos.
2007. Una bebé murió arrastrada por la corriente del río Páez, las pérdidas fueron incalculables.
Aunque el agua del río Páez, que bordea al Municipio, bajaba ayer sucia, los organismos de socorro dicen que no tiene nada que ver la actividad del volcán
El dato
En una cancha de fútbol de Belalcázar se adecuó un helipuerto para el aterrizaje de un contingente militar, el cual estará dispuesto para facilitar los primeros auxilios, en caso de una erupción fuerte.
Cifras
90 kilómetros separan a Páez Belalcázar de Popayán, capital del Cauca.
3.500 habitantes, aproximadamente, tiene el municipio.
100 por ciento de la población fue evacuada en la noche del lunes.
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