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Un voto que no quiere pasar en blanco en las elecciones Por: Isolda María Vélez Colprensa - El Colombiano
Derrocar a los candidatos en la contienda electoral con el voto en blanco no parece una tarea fácil de llevar a buen puerto. Así lo han demostrado algunos intentos que se hicieron en el 2003 para la Alcaldía de Cartagena y la Gobernación del Cesar, en los que la campaña del voto en blanco no logró el objetivo trazado. En la historia más reciente, la idea volvió a surgir con algún interés en Cali, motivada en una gran coalición de los candidatos a la Gobernación del Valle del Cauca, distintos a Juan Carlos Abadía, para que con una sola fuerza, la del voto en blanco, se enfrentase al polémico aspirante, que parece tener resuelto el camino a su favor. “Pero no fue posible porque algunos candidatos dijeron que irían hasta el final y entonces la propuesta de promover el voto en blanco no cumpliría el objetivo”, explicó el representante a la Cámara por el Valle Roy Barreras. El propósito de esa idea era que “la candidatura (de Abadía), que se basa en el poder del dinero y que pervierte un juego limpio y democrático”, tal como lo expresa Barreras, no alcanzara la Gobernación. Las razones para promover este voto, y que han sido de peso en municipios como Susa, una pequeña población de Cundinamarca, es que si el ‘ blanco’ se impone, se debe realizar un nuevo proceso electoral. Para el magistrado Marco Emilio Hincapié, del Consejo Nacional Electoral (CNE), “el voto en blanco es un sufragio válido que ejerce el ciudadano cuando ve que ninguna de las opciones que se han presentado en la contienda llenan sus expectativas. El elector no quiere ser abstencionista y, en cambio, visibiliza una protesta en el sentido de que para él no hay candidatos buenos”. Una nueva opción. El voto en blanco tomó preeminencia en el país a partir de la Reforma Política del 2003, por medio de la cual se modificaron algunos artículos de la Constitución Política de Colombia. Allí quedó establecida su validez y se definió que cuando los votos en blanco sumen más del 50% de la votación válida depositada en un proceso electoral, será necesario repetir la elección y los candidatos que estaban en la contienda no podrán participar en el siguiente comicio. “Esos son dos efectos jurídicos del voto en blanco, que lo diferencian del voto nulo o de la tarjeta no marcada, que no tienen ninguna validez”, subraya el magistrado Hincapié. Se entiende por votación válida los sufragios efectivos depositados en favor de los candidatos y los votos en blanco. Los nulos y las tarjetas no marcadas no se tienen en cuenta en esta definición.
Para el caso de las corporaciones públicas (concejos, asambleas y juntas administradoras locales), igual el voto en blanco debe superar el 50% del escrutinio. “En ese caso, sólo los partidos políticos que hayan obtenido el umbral podrían presentar nuevas listas. Los demás no”, explica el magistrado del Consejo Nacional Electoral. Otras opciones. Aunque es válido el voto en blanco como expresión de inconformismo en una democracia, Felipe Botero, politólogo de la Universidad de Los Andes, considera que esta es una herramienta con poca efectividad y escasos resultados. “La alternativa del voto en blanco es difícil de concretarse y además, aunque gane el voto en blanco, eso no resuelve el problema. Incluso, genera uno adicional: interinidad en el cargo que se está tratando de llenar. Igual, más adelante alguien termina asumiendo. Además, siempre habrá alguien que vote por esos candidatos que a uno no lo satisfacen y eso, en términos reales, es delegar en otros la responsabilidad de elegir” manifiesta el politólogo. Para el analista, la opción del voto en blanco es sinónimo de “comodín”, de facilidad. A su juicio, una alternativa más democrática y efectiva sería la de fortalecer la relación de los partidos con la ciudadanía. “En el entendido de que éstos (los partidos políticos) se comprometan a buscar personas idóneas, preparadas y que representen sus intereses”, asegura Botero. El magistrado Hincapié agrega que, en todo caso, una votación en blanco es una voz de alarma para la democracia, más allá de ser un refugio para quienes no son seducidos por las propuestas y hojas de vida de los candidatos. “Las diferentes colectividades deben mirar esas alarmas y tratar de mejorar las calidades éticas y morales de sus candidatos porque algo no está funcionando bien”, enfatiza el magistrado del Consejo Nacional Electoral. Para recordar El próximo 28 de octubre se realizarán en todo el país las elecciones regionales para elegir en cargos públicos a alcaldes, gobernadores, diputados, concejales y los representantes populares ante las juntas administradoras locales. Cifras
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