Por: Antonio Joaquín García
Muerte súbita
El deporte debe estar encaminado a potenciar el bienestar físico y mental del cuerpo. Para quienes lo dirigen y lo practican es importante tener conocimientos básicos sobre el funcionamiento del organismo, y una conciencia, de lo que tenemos y lo que podemos y debemos hacer.
La fisiología humana es la disciplina que une la ciencia básica con la medicina clínica, engloba el estudio de las moléculas y los componentes subcelulares, hasta el estudio de los sistemas orgánicos y cómo su interacción nos permite funcionar. Todos los órganos y tejidos del cuerpo realizan funciones que ayudan a mantener los componentes del líquido extracelular, relativamente constante, es lo que se conoce como homeostasis o equilibrio.
El cuerpo humano está dividido por sistemas: el respiratorio, que proporciona el oxígeno que necesita el cuerpo y elimina el dióxido de carbono. El tracto gastrointestinal, que digiere los alimentos y absorbe los distintos nutrientes. El hígado modifica los componentes químicos de muchas de las sustancias absorbidas en otras que puedan utilizarse mejor. El riñón regula la composición de los líquidos del cuerpo y excreta los productos de desecho. El sistema nervioso controla la actividad del sistema muscular y locomoción. El cerebro controla la función de los órganos. El corazón recibe la sangre procedente de los órganos periféricos y centrales, bombea la sangre hacia los pulmones, se oxigena y la distribuye a todos los órganos.
El cuerpo humano está compuesto por 75 a 100 billones de células organizadas en diferentes estructuras funcionales, las más grandes se llaman órganos. Cuando se pierde el equilibrio de estas estructuras funcionales sucede la enfermedad o la muerte.
¿Qué ocurre cuando se abusa de los órganos? Durante el reposo, el flujo sanguíneo por los músculos es de tres a cuatro mililitros por minuto, durante el ejercicio puede aumentar de 15 a 25 veces y el gasto cardiaco aumenta de seis a siete veces lo normal. Cuando un corazón es insuficiente, es incapaz de bombear el volumen de sangre necesario para satisfacer los requerimientos del cuerpo; en consecuencia hay una descomposición cardiaca llevando a un shock cardiogénico, es decir, disminución de la función miocárdica, produciendo una baja de la presión arterial y paro circulatorio, con disminución del flujo coronario, lo cual debilita el corazón y se produce un infarto agudo, o muerte súbita, causante del 90% de las muertes de origen cardiaco.
Las causas más frecuentes de este evento son la cardiopatía isquemia, arritmias cardiacas, miocardiopatías, valvulopatías, cardiopatías congénitas. Asimismo el uso y abuso de medicamentos potencialmente cardiotóxicos, como la cocaína, hormonas y medicamentos de origen desconocido. El consumo de estos fármacos sin control médico unido a cargas excesivas de trabajo, pueden conducir a la muerte.
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