Escenario
¡Monumental!
Por Francisco Henao Bolívar, reportero de El País.
Cali vivió una noche histórica con la pre-inauguración de su estadio. Liga de Quito, el invitado especial.
Majestuoso e imponente por donde se le mire. Una mole de concreto maravillosa, dominante, deslumbrante y encantadora.
Unos lo llaman ‘El Coloso de Rozo’. Otros lo bautizaron ‘La Casa Verde’. Unos cuantos, por su ubicación, se decidieron por ‘El Monumental de Palmaseca’. Para el aficionado común y corriente es sencillamente el espectacular estadio del Deportivo Cali.
“Esa es la única forma de diferenciarnos de los demás equipos, para que sepan que somos los únicos con estadio propio en Colombia”, dijo Alejandro Caicedo, un chiquillo de 12 años que toda la semana le puso presión a su papá para no perderse la fiesta pre-inaugural.
Esta maravillosa obra de ingeniería ciento por ciento colombiana, de seis niveles, con sus dos tribunas gemelas llenas de palcos y con otras dos gradas, norte y sur, que desde mucho antes de construirse ya tenían ‘dueñas’ —Frente Radical y Avalancha Verde—, abrió sus puertas muy temprano para darle la bienvenida a la hinchada ‘azucarera’.
Desde las 4:00 p.m. comenzaron a entrar los primeros aficionados, ansiosos por ver lo que hace seis años era una realidad, pero en una maqueta que reposaba en las oficinas del Cali.
Niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, algunos ‘forrados’ de verde hasta la cédula y ondeando la bandera del equipo, como si fueran a presenciar un partido ante el clásico rival de patio, se acomodaron lentamente en las espaciosas gradas.
Para esta cita no importaron tantas incomodidades. Ni el trancón que desde muy temprano ya se percibía en la misma vía Cali-Palmira, ni mucho menos la falta de agua y de más baños en los diferentes niveles del escenario.
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"Esto es un espectáculo, es una belleza de estadio. Un escenario así hace más grande al Cali”. Luis F. Lenis, directivo del Cali. | | La atención estaba centrada en la noche caleña. Una fiesta que fue tomando más color y vida cuando el Cali y Liga de Quito saltaron al terreno de juego, y que tuvo su punto máximo con el golazo, el primero en la historia del Estadio, anotado por Járold Herrera a los 17 minutos del segundo tiempo.
No hubo ola, pero sí alegría. Los cánticos del Frente Radical sirvieron de serenata en la histórica jornada. “Cali, sos mi vida y mi pasión, te llevo en mi corazón, no quiero vivir sin vos...”, un piropo acompañado de velitas de bengala y de juegos artificiales que salían de ese barullo de la tribuna norte.
Cuando el árbitro Héctor Jairo Parra decretó el final del partido, las sonrisas afloraron mucho más en los rostros de los casi quince mil aficionados.
Hubo abrazos y apretones de manos. También hubo felicitaciones a diestra y siniestra. El estadio había pasado la prueba. Todo había salido bien o, por lo menos, había rebasado los pronósticos. Héctor Martínez, un recalcitrante hincha del Cali, ‘modelo 60’, como él mismo dice, salió feliz de la que espera también sea su casa en los próximos años.
“Esto es sencillamente Monumental”, dijo, mientras las luces de una noche inolvidable comenzaban a apagarse en ‘El Coloso de Rozo’ o en ‘La Casa Verde’, como muchos llaman a la nueva perla del Deportivo Cali.
El número
15 mil aficionados es el cálculo de entrada anoche en el estadio del Cali.
En sus propias palabras
"Es una alegría tener un estadio de esta magnitud. Eso le da más importancia al Cali”. Sergio Herrera, jugador del Cali.
"Yo me uno a los que dicen que este es un gran escenario, que es una gran obra que tiene el apoyo de todos”. Óscar Astudillo, ex presidente del Cali.
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