Objetivos
Luchadora de grandes sueños
Por Jaime A. Escobar Devia, reportero de El País.
Jackeline Rentería sonríe hoy con sus grandes triunfos. Al fondo, la galería de medallas (más de 40), que desde hace ocho años ha obtenido.
Foto: Álvaro Pío Fernández / El País |
| Jackeline Rentería piensa desde ya en el oro olímpico del 2012.
Todo es tranquilidad. El jolgorio y la celebración ya pasaron. Es tiempo para descansar. Luego regresarán las exigentes rutinas de entrenamiento para retomar el nivel con miras a próximas competencias.
Son las 9:00 de la mañana de un día de mitad de semana. Por eso la luchadora Jackeline Rentería, la medallista olímpica, aún está en su casa. Allí, un fresco viento se cuela por la ventana y la puerta de la sala, que casi siempre permanece abierta, mientras el correr de un riachuelo se escucha cerca a su humilde vivienda, de fachada blanca y marcada con el 13B-02 de la empinada Carrera 52, en el sector de La Playa, arriba, muy arriba en Siloé. En ese mismo lugar ha vivido desde hace 22 años, cuando nació en una fría madrugada en el centro de salud del barrio.
‘Gracias campeona’. Lee con sus ojos azabaches la ganadora del bronce en Beijing 2008, en la categoría de los 55 kilos. “Vé, mirá, no había visto esa pancarta allá en la loma. Por acá todos están muy contentos con mi actuación en los Olímpicos. Por eso me brindaron un espectacular recibimiento. Nunca me lo imaginé así”, cuenta Jackeline, poco después de recibir el saludo de una vecina: “Que mi Dios la bendiga, ‘Jacke’. Usted se merece este y muchos otros triunfos más”...
“Ella vive bien arriba. Es una buena mujer. No recuerdo su nombre. Pero siempre está pendiente de mis logros”, dice Jackeline, mientras luce una gorra blanca con el logotipo de Beijing 2008, una camiseta Nike blanca ceñida a su cuerpo, unos tenis blancos de la misma marca y comprados en España, un bluyín Alitter y un reloj plateado Swatch que adquirió por 50 euros en el avión de regreso.
“A mí siempre me han gustado los deportes de combate. Cuando yo estudiaba, practicaba el judo. Pero en el 2000 me inicié en la lucha. Mi primer entrenador fue Octavio Vélez, luego estuve con José Manuel Restrepo y el actual es Víctor Hugo Capacho”, recuerda Jackeline, poco antes de contestar su celular, en el cual su hermana menor le puso un ringtone de reggaeton que dice: ‘Este es un perreo que te vuelve loca’.
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"Voy a prepararme fuertemente porque mi objetivo es terminar el próximo ciclo olímpico con la medalla de oro en Londres”. Jackeline rentería, luchadora del Valle. | | Para nadie está ocupada. Siempre contesta las llamadas de su teléfono, siempre recibe en la puerta de su casa a todos los que se acercan a saludarla, siempre tiene tiempo para atender a la prensa, como lo hizo con El País, medio de comunicación al que le dedicó toda una mañana.
“Mi primaria la hice en la Escuela República de Panamá. Recuerdo que con mi papá o mi mamá nos tocaba caminar todas las mañanas unas quince cuadras para llegar a ella. Luego inicié mi bachillerato en el Colegio Multipropósito de la Comuna 20 y los dos últimos años los hice en el Colegio Óscar Escarpetta. Siempre me destaqué por ser una buena estudiante, por eso los profesores siempre me daban permisos para competir en los torneos”.
Es de signo piscis, pues nació el 23 de febrero de 1986 en Cali. A sus 22 años, la tercera de cinco hermanos cuenta con orgullo que gracias a la lucha olímpica ha podido ayudarles a sus padres José Rentería (un albañil que está desempleado) y Delia Castillo (una asidua ama de casa).
“Con el dinero que me dieron por la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 cambiamos el piso de la sala. Poco a poco hemos levantado esta casa. Recuerdo que antes sus puertas y ventanas eran de madera”.
La ganadora de más de 40 medallas en diversos campeonatos tanto nacionales como internacionales, las cuales reposan en un tablero que le armó su papá en la sala, muy pronto piensa sacar a su familia de este humilde sector, pues la Alcaldía de Cali ya le prometió una casa, la cual debe escoger entre cinco proyectos de vivienda.
“Este barrio (Siloé) me gusta mucho, porque aquí crecí. Toda la gente me quiere. Pero soy consciente de que debo estar más cerca de mis sitios de entrenamiento”, finaliza la medallista olímpica.
Su trayectoria
Jackeline Rentería es consciente de que sus triunfos no le han llegado de la noche a la mañana. “He dado pasitos sólidos poco a poco, los cuales, gracias a Dios, me han llevado muy lejos en mi carrera deportiva”, afirma Rentería.
La luchadora vallecaucana, en sus inicios, duró cuatro años quedando siempre de segunda en los torneos. “Comenzaba muy bien en las finales, pero me equivocaba en algún instantes y mis rivales me planchaban (término técnico con el que se determina la victoria de un luchador, al poner de espaldas a su contendor en la colchoneta). Por eso me decían ‘Plancha fija’”, recuerda Jackeline.
Según la deportista, su verdadero despegue fue en los Juegos Nacionales de Bogotá y Soacha del 2004, donde ganó oro. “Desde entonces comencé a ser Selección Colombia. Luego, en el 2005, viajé a un Panamericano en Guatemala; allá competí en mayores, siendo juvenil (tenía 19 años), y gané mi primer título internacional”.
Luego vinieron para ella Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos, Panamericanos y Mundiales, en los que siempre estuvo en el podio.
En sus propias palabras
"En un torneo departamental le zafé el codo a mi rival, Leidy Izquierdo, de Buga. Ese día me escondí en un baño a llorar, porque me asusté mucho”.
"Desde enero voy estudiar Derecho, porque me gusta la política. La Universidad Javeriana de Cali ya me entregó una beca completa”. Jackeline rentería, luchadora del Valle.
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