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Jorge Cruz
“Me tocó triunfar afuera”

Por Francisco Henao Bolívar - Reportero de El Pais

Jorge Cruz, de sudadera negra, a punta de goles triunfó en el difícil fútbol argentino. Hoy tiene una escuela de fútbol en Houston y trabaja con el programa olímpico de Estados Unidos.
Se inició en el América, pero las oportunidades nunca llegaron. Se fue a Estados Unidos y desde allí comenzó a forjar su carrera como jugador. “En la Selección Colombia no me dieron la oportunidad”, dice.

Jorge Cruz nunca pensó que una maniobra poco clara sería el trampolín para triunfar en el fútbol internacional.

La historia se remonta a la década del 80, cuando este tulueño, de contextura gruesa y sonrisa fácil, recibió la extraña propuesta del América de probar suerte como estudiante en una Universidad de Houston, en lugar de seguir insistiendo como jugador del cuadro rojo.

Cruz hacía parte de las Reservas del elenco rojo que dirigía ‘Tucho’ Ortiz. Sin otra alternativa a la vista, empacó maletas y viajó a Houston, donde la suerte comenzó a sonreirle.

En los torneos universitarios se abrió paso a punta de goles, hasta ser elegido el primer año como el Jugador Más Valioso. Eso le permitió recalar en el fútbol argentino, en donde a pesar de ser un ilustre desconocido comenzó a imponer su estilo.

Hoy, ya retirado y radicado en Houston, Cruz habló con El Pais sobre su presente, pero también sobre su brillante pasado.

¿A qué se dedica hoy?

A trabajar con chicos desde los 6 hasta los 18 años; laboro también con un club de acá y con el programa olímpico de los Estados Unidos, con niños de 12 años en el estado de Texas.

¿Por qué Houston?

La historia es la siguiente: yo vine a Estados Unidos en 1985 para estudiar en la Universidad de Houston. Ahí estuve como tres años hasta que me fui a jugar a Racing de Córdoba, en Argentina; regresé a Estados Unidos y más adelante fiché para Santa Fe, donde jugué con Ascisclo Córdoba, ‘El Tren’ Valencia, Cañoncito y otros. Después me fui a Chaco For Ever de Argentina, pasé a Huracán y por último a Quilmes, para luego regresar a Estados Unidos.

Retrocedamos la película: ¿siendo un desconocido, quién lo lleva a un fútbol tan competitivo como el argentino?

Me llevaron dos argentinos: Mauricio Trillos y Eduardo Bloizer. Este último jugó en un equipo de Mendoza, mientras que Trillos estuvo en River Plate y en el Rayo Vallecano de España.

¿Dónde se inició?

En el América, jugué en las Reservas con ‘Tucho’ Ortiz y luego en el equipo profesional con el médico Ochoa. Alcancé a jugar algunos partidos profesionales, especialmente cuando las estrellas se iban a jugar Copa Libertadores. También estuve en el Cúcuta y luego en el Quindío, pero la verdad es que no quería salir del América; por rebeldía me regresé, hasta que el América me mandó becado a Estados Unidos para estudiar en una Universidad de Houston.

¿Lo de la beca era para sacarlo del América?

Yo nunca pude entender qué pasó. Una vez hablé con mi mamá sobre el tema y me dijo que en el América le habían dicho que por qué yo no aceptaba una beca para estudiar en Estados Unidos, que probara; llegué y me gustó, jugué un torneo universitario, me fue bien, salí elegido el primer año como El Jugador Más Valioso. Hice goles y ahí me vieron los argentinos.

¿Por qué le fue mejor en el exterior que en Colombia?

Como dice el dicho: nadie es profeta en su tierra. A mí me tocó triunfar afuera. Son cosas de Dios y me correspondió abrirme campo en el exterior.

¿Qué recuerdos guarda de su paso por Argentina?

Los mejores. Llegué a Racing y el primer año hice como ocho goles, terminando muy cerca de Batistuta que fue el goleador esa temporada. Al comienzo había expectativa porque yo llegaba del fútbol universitario de Estados Unidos, pero la gente me trató muy bien y eso me ayudó.

¿Cuál es la anécdota que más recuerda de su paso por Argentina?

La gente de Chaco For Ever creía en cuentos de brujas y maldiciones, porque hacía cuatro meses que el equipo no anotaba goles en una de las porterías de su estadio; decían que allí habían enterrado unos huesos. En uno de los entrenamientos, me fui a la portería y oré, toqué los postes y luego les dije a mis compañeros que esa maldición se caería el sábado, día del partido, porque yo iba a hacer goles allí.

El dato clave
Jorge Cruz estuvo hace un año en su natal Tuluá, visitando a su familia y amigos. Las ocupaciones en Estados Unidos le impiden regresar con frecuencia al Valle del Cauca.
Resulta que ese sábado ganamos 3-0, con tres goles míos marcados en la portería que supuestamente tenía la maldición. Desde ahí la gente pensó que yo era un Pastor y me comenzaron a llamar ‘El Pastor Cruz’.

¿Es cierto que cuando empezó a triunfar en Argentina, América reclamó su pase?

Sí, eso fue un enredo que yo aún no entiendo. Yo tenía el pase porque América me lo entregó ya que la idea era estudiar. Pero llegué a Argentina y las cosas comenzaron a darse. Después es que América reclama el pase, sobretodo cuando voy a Santa Fe. Eso lo solucionó luego la gente de Santa Fe.

Después vino una convocatoria a la Selección Colombia de Maturana. ¿Por qué fracasó?

Porque no me dieron mucho tiempo; era un grupo que ya estaba formado y venía trabajando desde hacía tiempo, pero no me dieron la oportunidad de adaptarme. Me llevaron a un amistoso contra Chile y eso fue todo. Ese día nunca me pasaron la pelota, corría como un loco para todos lados y nunca me dieron el balón; para mí eso fue difícil e injusto.

¿Usted cree que la famosa rosca de la que tanto se habló le impidió triunfar?

Sí, porque incluso jugué un pedazo del partido en ese amistoso ante Chile. Si un jugador llega a prueba, no le pueden dar 20 o 25 minutos. Yo sé que fui a la Selección más por presión de la hinchada que por deseos del técnico Maturana.

¿Dónde terminó su carrera?

En Quilmes. En esa época la situación estaba muy difícil porque no pagaban. Ahí decidí regresar a Estados Unidos. Una noche me puse a orar, le pedí al Señor que me mostrara el camino que más me conviniera y la solución fue volver a Estados Unidos. Vine a Bouma, un pueblito a 120 kilómetros de Houston y allí organicé un club con el que gané todos los campeonatos juveniles estatales, hasta que después pasé a Houston.

Para recordar

Los cuatro hijos de Jorge Cruz - Johnatan, Cristhian, Alexa y Sophia - juegan fútbol. Cristhian, de 15 años, fue 'reclutado' por un equipo filial del Dinamo de Houston, Texas.

Perfil

Jorge Cruz Cruz

Fecha de Nacimiento: marzo 24 de 1964

Edad: 43 años

Lugar: Tuluá

Esposa: Yuli Cruz (estadounidense)

Hijos: Johnatan Elías (20 años), Cristhian Andrés (15), Yuliana Alexa (13) y Sophia Alexandra (8).

Equipos: América, Huracán, Racing de Córdoba, Chaco For Ever, Quilmes y Santa Fe.




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