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8 de Noviembre de 2009
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Solidaridad
Comerciantes del centro aún son daminificados

Por Adolfo Ochoa Moyano, reportero de El País

Problemática. A pesar de que ya ha pasado un mes y medio desde el bombazo en el Palacio de Justicia, muchos locales comerciales aún no han podido reparar los daños por falta de recursos. Hernán Tovar / El País
Mañana se realizará una Gran Teleayuda en el Palacio de Justicia.

Jairo Andrés es un tipo alegre. Siempre se le ve sonriendo. Dice que cuando camina por la calle se siente como Papá Noel, ese anciano bonachón que llega con la Navidad, pues todos lo saludan y le palmean la espalda cuando se cruzan.

Por eso, es difícil creer que sea el mismo hombre que hace algunas semanas pasó 27 horas amarrado a una cruz, en pleno centro de Cali, como señal de protesta por el olvido al que parece estar condenado.

Sorprende que sonría tanto. Especialmente porque el 1 de septiembre pasado Jairo Andrés lo perdió todo, en el sentido material de la palabra.

Su mueblería, ubicada la Calle 10 con Carrera 12, fue arrasada por la bomba que también destruyó parte del Palacio de Justicia y afectó a 120 comerciantes más.

El panorama de su local no puede ser más desolador. Lo único que pudo recuperar fue una silla rimax blanca, en la que se sienta a hacer cuentas.

Allí, en medio del agitado centro de Cali, el hombre piensa cómo resolver los líos de doña Laura Landázuri, a quien la onda explosiva le voló parte del techo de su casa y cada vez que llueve la mujer debe flotar junto con sus raídos muebles.

Flotar porque está paralizada de la cintura para abajo y su nieta, que es su único familiar, debe trabajar de lunes a lunes.

Jairo cavila. Se queda un segundo en silencio y decide que el sábado va a vender empanadas y que con esa plata, algo resolverá para doña Laura.

Él está esperanzado en que durante la Gran Teleayuda que está programada para mañana frente al Palacio de Justicia, el panorama sea otro. El evento es apoyado por la Alcaldía de Cali y la Cámara de Comercio, entre otras entidades,

La idea es que durante esta actividad, que tendrá tarima, orquestas y bingo, la Administración Municipal haga entrega oficial de un subsidio para que los comerciantes puedan recuperar parte de la mercancía que perdieron en el atentado.

El dinero que se destinará a los damnificados proviene del aporte voluntario de los caleños. Para ello se habilitó una cuenta bancaria, a la que irían los donativos.

Sin embargo, hasta ayer la cifra, que serviría de paliativo a las víctimas, ascendía a solamente a $165.000.

Laura Hoyos, administradora de un local de vajillas se ríe cuando Jairo le cuenta la situación. “Pero si yo sólo perdí $200 millones. Parece que para que me ayuden me tocará esperar otra bomba”, ironiza con amargura. La situación de los demás comerciantes no es mejor en ningún sentido. Algunos locales, como aquellos en los que se venden flores, no tienen techo, por lo que deben usar plásticos para protegerse de las inclemencias del clima.

Pero, eso de nada sirve. La lluvia arruina sus productos y el sol les seca la resistencia.

Sin embargo, algunos dicen que confían en el Gobierno local, que Cali no es una ciudad tan fría y que seguro mañana todo irá mejor.

Pero, parece que son sólo ilusiones. Los subsidios entregados por la Alcaldía, de $923.000 por familia, son insuficientes y la Gran Teleayuda es la única esperanza.

Jairo aún sonríe, recorre los locales afectados para pedirle a sus dueños que sigan su ejemplo, ya que a pesar de que él debe vender boletas de una rifa sólo para poder comer, no deja de llamar a la Alcaldía para averiguar si la cifra del donativo aumentó.

Hay quienes se contagiaron del optimismo del hombre. Mariluz Henao, quien también se vio afectada por el bombazo, se ha convertido en una compañera de fórmula para sacar adelante esa zona del centro de Cali.

Ambos recorren la ciudad de palmo a palmo, visitando medios de comunicación y entidades públicas con un único objetivo: pedirle a Cali que no tema más.

De acuerdo con ellos, más que dinero, lo que los comerciantes necesitan es que las cerca de siete mil personas que transitaban la zona a diario, regresen. Entre tanto, todas sus energías se dirigen a la Gran Teleayuda. “Sé que de ésta salimos”, dice Jairo mientras sonríe.

En sus palabras

"Sólo pido a los caleños que vuelvan al centro. Esto es de todos y no hay nada qué temer. Las autoridades tienen todo muy bien vigilado”: Jairo Andrés Páez, comerciante.

"La Gran Teleayuda es una oportunidad de volver a empezar. Ojalá que vaya mucha gente mañana y que nos den la mano a los afectados”: Mariluz Henao, comerciante.




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SAUL OJEDA| / cali
Y donde esta el estado, que brilla tanto en estas situaciones, una vez mas brillando por su ausencia.
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