Opinión
¿Habemus cabalgata?
Paola A. Gómez
A lo hecho, pecho. Aunque a muchos no nos guste, tal parece que el Alcalde de Cali se montó en la cabalgata.
Se nota que hay una estrategia para que el asunto no cause ‘conmoción’ y suene más al resultado de una encuesta ciudadana. Quizás por ello las múltiples consultas, que en últimas van a confirmar que el evento va por que va, así sea el 26, 27 de diciembre o cualesquier día de Feria de Cali.
Y el Alcalde está en su pleno derecho, pues como dice el dicho, el que manda, manda. Además, no nos digamos mentiras, aquí, más de uno vive ‘matado’ con este embeleco y el año pasado vivió el 25 de diciembre más desprogramado de su vida.
A otros, en cambio, nos parece terrible, vergonzoso; un espectáculo en el que hay de todo menos desfile. Pero como de nada sirve llorar sobre la leche derramada, asumamos la cosa con resignación, no sin antes hacer algunas salvedades, que ojalá tengan eco en el CAM o en Corfecali:
1. Ojo con los jinetes: que sean jinetes de verdad y no figurines o quién sabe qué. Cosa difícil, porque a la gente de bien ya no le llama ni cinco la atención montarse en un caballo para que le echen harina, agua y trago. Pero ahí está el reto de los organizadores. Hay que tratar de que los amigos de ‘traquetolandia’ se queden en casita, por ahí derecho con sus distinguidas acompañantes.
2. Ojo con los caballos: que los animales sean protagonistas por su belleza y no por el maltrato. ¡Por Dios! no queremos que el 26 ó 27 de diciembre aparezcan caballos muertos o abandonados en el oriente, porque algún borracho los dejó tirados.
3. Ojo con el caos vial: que haya orden. Con tantas calles en obra, no me imagino dónde será menos traumático el recorrido. Dicen que será en la Roosevelt y el sur está lleno de obras. Dios quiera que algunas estén concluidas antes que arranque la feria. Y que el desfile no sea eterno.
4. Ojo con la exclusión: que la cabalgata sea para el pueblo, pueblo. Ojalá que el compromiso de no concesionar eventos se mantenga. Porque fue espantoso lo ocurrido en los últimos años, cuando instalaron tremendas graderías en las vías, a las que era costosísimo acceder. Y Pablo Pueblo, velando detrás de las gradas.
5. Ojo con el licor: no queremos borrachos dando lora, ni cifras de muertos disparadas. No vamos para misa, pero hay que disfrutar con mesura.
6. Ojo con el civismo: las odiosas pistolas de agua y la harina arrojada a los ojos no tienen ninguna gracia. ¿Por qué el disfrute de muchos está en el fastidio del otro?
Si a la final deciden no hacer la dichosa cabalgata, mucho mejor. De lo contrario, estamos apenas a tiempo de planear algo decente y evitar que el desfile equino sea el eterno lunar de la feria. Amanecerá y veremos.
Posdata: Arranca el Cali Exposhow, nuestro otro gran evento. ¡Seamos buenos anfitriones y que Cali se luzca!
jefeinformación@elpais.com.co
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