Preferia de Cali
La única oreja fue para José Alzate
Por César Polanía. Editor de Toros
José Alzate se luce con el capote en su primer novillo, al que le cortó una oreja, el sábado, en Cañaveralejo. Oswaldo Páez | El País
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| Dos ejemplares regresaron vivos a los corrales; buena asistencia en Cañaveralejo.
No fue la mejor tarde para los tres novilleros que actuaron el sábado en la Plaza de Toros de Cañaveralejo. Una sola oreja, una lesión y dos reses que ingresaron vivas a los corrales resumen la jornada.
El único trofeo fue para José Fernando Alzate, quien en su primer novillo (el tercero de la tarde) cuajó una buena faena, con tandas de derechazos templados y algunos naturales no tan limpios como él quiso. En la suerte definitiva, pinchó sin soltar la espada, pero en el segundo intento puso una buena estocada. Alto trasera, pero letal. Aplausos del público y oreja desde la Presidencia.
Con su segundo ejemplar las cosas no le salieron bien. A pesar de haber ligado buenos muletazos, particularmente por el pitón derecho del novillo, se le embolató la oreja cuando tuvo que matar. Tras una estocada fallida, logró poner la espada en un buen sitio del animal, aunque no fue suficiente. Alzate se vio obligado a descabellar. Seis infortunados intentos, lesión de la mano derecha y tres avisos. ‘Alumbrado’, un novillo de 348 kilos, regresaría vivo a los corrales.
SUS ALTERNANTES. Antes de ‘Alumbrado’, el que se negó a morir en el ruedo fue el primer ejemplar de la tarde, ‘Navideño’, de 324 kilos, que le correspondió al novillero Juan Camilo Solanilla.
El joven supo entender al astado. Tanto, que lo llevó al centro de la arena y le sacó todos los derechazos que quiso. Uno tras otro. Lentos y templados. Sin embargo, no pudo matar como merecía el novillo. Lo estocó dos veces, pero no en buenos sitios. Debió descabellar y fue en ese momento cuando lo batió el desespero. ‘Navideño’ murió, pero en los corrales.
Con el segundo de su lote trató de hacer mejor las cosas, pero no lució del todo, a pesar de ejecutar unos buenos pases. El astado tenía más de las condiciones que le pudo descubrir Solanilla. Ni el novillo ni el novillero se vieron a gusto. En la suerte de espada, Solanilla metió medio estoque, suficiente para matar.
A Camilo Pinilla, el otro novillero, le correspondió tal vez el lote menos afortunado. El primero de los animales que lidió no tenía tranco. Era distraído y miraba más a Pinilla y al público que la muleta. Lo mejor, la ejecución con la espada.
Su segundo ejemplar mostró rápido que era hermano del otro. No tenía oxígeno. Pinilla quiso, pero el novillo no. Dos pinchazos y media estocada que bastó.
Ficha de la novillada
Plaza: Cañaveralejo Entrada: tres cuartos de plaza. Ganadería: Puerta de Hierro, de Eduardo Estela. Se lidiaron seis novillos, bien presentados, para tres alumnos de la Escuela Taurina de Cali y un becerro para el niño Guillermo Valencia. Juan Camilo Solanilla: opiniones divididas y vuelta al ruedo. Camilo Pinilla: vuelta al ruedo y aplausos. José Fernando Alzate: oreja y aplausos.
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