Cali
Cali se mueve a la velocidad del trancón
Por Luiyith Melo García
Trancones. Las congestiones viales se volvieron un problema cotidiano en Cali. El exceso de vehículos y la falta de nuevas vías de circulación agudizan el problema de tránsito.
Álvaro Pío Fernández / El País |
| El País hizo un recorrido tras la ruta de un bus para verificar la movilidad de la ciudad. El ritmo urbano es lento.
El martes 11 de noviembre, a las 7:05 a.m., Sebastián Andrade tomó un bus de servicio público en la Avenida 3N con Calle 52 para ir hasta la Universidad Javeriana, un recorrido que significa atravesar la ciudad de norte a Sur a lo largo de 22 kilómetros en la ruta del bus.
A la universidad llegó a las 8:20 a.m. luego de una hora y quince minutos de viaje. Su bus se movilizó a una velocidad promedio de 19,1 kilómetros por hora, Durante el camino se detuvo 47 veces, algunas para recoger pasajeros, otras obligado por la luz roja en varias de las 31 intersecciones semaforizadas que encontró en el recorrido.
En la Avenida 3N entre calles 52 y 34, empezando la ruta, el bus se halló con las primeras congestiones ocasionadas por el cierre del carril central de la vía, donde se construye una troncal del MÍO. La calzada lateral que quedó habilitada para la circulación de vehículos particulares y de servicio público se saturó rápidamente con el tráfico urbano. Un problema que se repitió a casi todo lo largo de la Calle 5, donde el MÍO se tomó, también, los carriles centrales y le dejó a los otros carros las estrechas calzadas laterales.
Pero la apretada infraestructura vial y las congestiones de tráfico no fueron los únicos problemas hallados en el camino. El bus de Sebastián tuvo que enfrentar la imprudencia de ciclistas y motociclistas que aparecían de pronto en la vía. Los puntos más críticos fueron la Calle 5 con Carrera 6, diagonal a Comfenalco y la Carrera 100 con 12, frente a Holguines Trade Center.
La falta de ciclorrutas hizo que los ciclistas se tiraran a las vías de los carros. Las ventas callejeras sacaban a los peatones del andén en la Calle 5 con Carrera 6. Y la desordenada circulación de las motos provocó frenazos, giros súbitos del bus y reducción de la velocidad del bloque de autos.
En la glorieta del Seguro Social, el bus estuvo a punto de atropellar a un peatón que se aventuró en medio del tráfico, pese a que allí mismo hay un puente peatonal. La escena se repitió un par de veces más, debajo de los puentes peatonales que están diagonal a Comfenalco y al lado del Club Noel.
Frente al Hospital Universitario del Valle y el Hospital Psiquiátrico el embudo automotor redujo la velocidad de tráfico a cero por varios minutos. Los andenes del HUV estaban ocupados por ventas informales. Varios pasajeros emergieron de ellas para ponerle la mano al bus. Al lado del Psiquiátrico había un par de vehículos parqueados, lo que redujo las dos calzadas de circulación a solo una. Ahí mismo un hueco grande ‘accidentaba’ la vía y el bus debió esquivarlo con cuidado.
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Con el contrato de la Siemenes se lograron semaforizar 73 nuevas intersecciones claves y se dieron 830 soluciones semaforizadas para peatones, pero todavía faltan, al menos, 300 intersecciones por semáforos. | | Más adelante, frente a la Tercera Brigada, estaba restringida la circulación por la calzada lateral más próxima al cantón militar. Pocos metros más arriba, volvió el embudo de autos, a la altura del semáforo de la Carrera 94, en la entrada a Meléndez.
Después de esa intersección el bus logró acelerar. Pero no pasaron más de dos minutos antes de caer en un nuevo nudo de tráfico, frente a Unicentro. Los carros piratas, buses y autos particulares estacionados en el lugar, reducían a un solo carril el área de circulación. La gente se atravesaba de un lado a otro entre el tráfico.
Quinientos metros más adelante y tras sortear el semáforo de la Pasoancho, frente a la Universidad del Valle, el bus de Sebastián se topó con el cierre de la salida Jamundí en elc ruce con la Calle 16. Trabajadores del MÍO estaban adecuando la intersección vial. El bus dobló hacia Ciudad Jardín, en medio de un duro tráfico por el obligado desvío que implicaba el cierre vial.
El nuevo tapón apareció en la glorieta del exclusivo sector. Había carros tratando de pasar al tiempo en los cuatro sentidos de circulación.
Una vez el bus traspone el obstáculo, la Avenida Cañasgordas se abre, por fin, al tráfico vehicular. Sebastian se dirige a la puerta de salida. Pero debe esperar varios minutos más por la congestión que causa un vehículo que intentó hacer la ‘U’ en un sitio prohibido y terminó colisionando con otro. Finalmente, tras 75 minutos de viaje y 22 kilómetros de recorrido, Sebastián llega a la Javeriana.
Su caso es un ejemplo del drama que viven cada día los caleños para desplazarse de un lugar a otro de la ciudad. Los tiempos de desplazamiento son cada vez más críticos y no sólo la intervención en las vías de las obras del MÍO son las responsables.
También lo son las empresas de servicios públicos que cierran vías como la Autopista Sur entre 39 y 44 donde Emcali tiende redes de alcantarillado; las empresas de gas y de telefonía que tienen decenas de puntos viales abiertos para hacer acometidas domiciliarias y expansión de servicios. Y la misma Secretaría de Infraestructura Vial que adelanta planes de bacheo. La indisciplina de los conductores también aporta su cuota importante al caos vial que vive Cali.
De hecho, uno de los puntos más críticos está en los alrededores del Estadio Pascual Guerrero. El área está cerrada en estos días por causa de obras de recuperación vial.
El caos vehicular rueda por toda la ciudad. El Tránsito Municipal reconoce que hoy los caleños están circulando a menos de 20 kilómetros por hora. Pero hay horas pico en que la velocidad promedio baja a siete kilómetro horarios, que es como andar a pie, según lo advierte una investigación del programa Cali Cómo Vamos de la Cámara de Comercio de Cali.
De los 2.500 kilómetros de malla vial de Cali, el 80% está en mal estado y no hay plata para recuperarlos. Se necesitan más de $600.000 millones para hacerlo. La Secretaría de Infraestructura Vial adelanta el ‘Plan 40-K’ para la recuperación de urgente de 40 kilómetros de vía . Y sólo si se ejecuta el paquete de obras por valorización habría posibilidad de recuperar 240 kilómetros más de vías.
Pero nada de eso servirá si los conductores siguen empecinados en cruzar por sitios prohibidos, en parquear sobre las laterales del MÍO, en irrespetar los semáforos.
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