Cali
Nuevo atentado a firmas de chance
Redacción de El País
Ataque. Dos artefactos explosivos de bajo poder estallaron el lunes pasado en la noche contra puntos de venta de Apuestas Azar. No hubo víctimas que lamentar, sólo algunos daños menores.
Archivo / El País |
| Las autoridades están desconcertadas por la serie de hechos violentos que involucran al juego del chance en la ciudad.
Momentos de angustia vivieron algunos residentes de los barrios Floralia y El Pondaje en la noche del lunes festivo, cuando dos artefactos explosivos, de bajo poder, estallaron, afectando la estructura de igual número de puntos de venta de una empresa de chance de la ciudad.
La primera explosión ocurrió en El Pondaje sobre las 10:10 p.m., allí una caseta portátil de Apuestas Azar fue destruida. 25 minutos después, en la entrada de Floralia, se escuchó la segunda detonación. Esta vez el blanco fue la puerta corrediza de un local de la misma compañía.
Según fuentes de la Policía y el CTI, que acordonaron ambos lugares e iniciaron las investigaciones, por el material y el método utilizado se descarta a la guerrilla o a algún otro grupo irregular como autores de los hechos.
“En ambos casos se usaron entre 200 y 300 gramos de pólvora negra, en un trabajo que no es profesional”, dijo uno de los investigadores. Según el detective, el ataque parece responder a una venganza personal, pues su interés era causar daño económico. Aunque tampoco se descarta que sea un mensaje intimidatorio.
Violencia y azar
Este hecho se suma a una serie de misteriosos acontecimientos sucedidos este año, que involucra a personas cercanas a la casa de Apuestas Azar y a su propietario Roberto Ortiz.
Todo comenzó en la primera semana de febrero, cuando los dos perros que cuidaban la sede principal de su empresa, en el barrio Nueva Floresta, fueron envenenados.
A esto le siguió el asesinato de Víctor Hugo Narváez y su esposa, Oliva Aguirre, el 16 de ese mismo mes. La pareja fue ultimada con ocho impactos de bala por dos sicarios que se movilizaban en una moto RX 115.
Narváez era amigo cercano de Ortiz, pues recogía el producido del chance en varios sectores de la ciudad. Aunque en principio se descartó que se tratara de un atentado por sus labores con la compañía.
Una semana después, 20 hombres armados con fusiles y pistolas automáticas hurtaron $104 millones en la sede principal de Apuestas Azar.
“Bloquearon dos cuadras a la redonda en un operativo cinematográfico. Pero se confundieron y sólo se llevaron las tulas con billetes de mil pesos, por eso no fue más grave el atraco”, explicó en su momento un vocero de Azar.
Hasta ahora las investigaciones por cada uno de estos hechos delictivos se adelantan sin dar mayores indicios de los posibles autores.
Ni la Fiscalía ni la Policía han encontrado por el momento un vínculo entre estas investigaciones, que permita afirmar que es una acción planeada y ejecutada contra Ortiz y su empresa.
Sin embargo, todo esto sucede en medio de una difícil relación comercial entre Apuestas Azar y Gane Corredores, compañía que es la titular de la concesión del chance (Apuesta Continua) en Cali.
Aunque Azar no hace parte del grueso de casas de apuestas agrupadas bajo la firma Gane Corredores, gracias a un contrato privado con esta última, recibe un cupo mensual de talonarios que vende a través de sus populares Chonticas.
Desde noviembre pasado Gane Corredores denunció supuestas prácticas irregulares de Azar y esta, a su vez, acusó al concesionario de restringir ilegalmente su participación en el mercado.
En sus propias palabras
"Tenemos una crisis que amenaza con sobrepasar los límites comerciales. A mí ya me asesinaron a una cuñada cuando se definía la concesión", Roberto ortiz, de Apuestas Azar.
El dato
Además de las pesquisas por la venta de chance ilegal en la ciudad, que adelantan la Fiscalía y la Procuraduría, la Supersalud anunció en enero que investiga el manejo del juego en Cali.
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