Informe
Tras la ruta de la ‘mancha amarilla’
Por: Luiyith Melo García, reportero de El País
La mancha se extiende. Hay sectores, como éste aledaño a la Terminal de Transportes, donde los taxis duplican el parque automotor circulante. Se estima que en Cali sobra el 50% de los taxis existentes. Áymer Álvarez / El País
|
| La inseguridad en doble vía, la informalidad, la ‘guerra del centavo’ y el negocio de ‘cupos’ son el ‘taxímetro’ que marca el oficio. Carrera difícil.
‘Yo venía por la Calle Novena con 30, en Bretaña, recogí cuatro ‘pelados’ porque creí que venían de rumbear. Me dijeron: ‘pana, vamos para el sur pero tenemos que dejar a este man en Santa Librada’. Entonces seguí por la Novena, salí a la Carrera 15 y paré allí en Santa Librada. Cuando me detuve, me sacaron armas y me dijeron: ‘esto es un atraco, dónde está la plata’, yo les dije está ahí; cogieron el dinero y uno de los que venía atrás se bajó y se paró al lado de mi ventanilla y me dijo: ‘pasale el celular a mi amigo’ (al que iba adelante), se lo pasé y me pegó la puñalada en el pecho, se llevaron las llaves del carro y salieron corriendo...
“Yo me bajé del carro, por ahí venía un taxista y le pedí ayuda. Me salía un chorro de sangre, pero no sentía mucho dolor. El colega me llevó al HUV, me trajo una camilla y luego me desmayé. Me desperté a los tres días”.
Eran como las 3:30 de la madrugada del sábado 13 de diciembre del 2008 cuando Luis Fernando Aramendi fue atracado por los cuatro muchachos, “todos menores de edad”, según asegura. El diagnóstico médico advirtió que la punta del puñal le alcanzó a tocar el corazón. En el 99% de los casos esa herida es mortal. Milagrosamente, Luis Fernando sobrevivió. Le hicieron una cirugía a corazón abierto para salvarle la vida.
Otra fue la suerte de Freddy Meneses Bermúdez. El pasado domingo 21 de junio, hacia las 9:30 de la noche, el taxista recibió un tiro en la cabeza de parte de uno de sus pasajeros y murió. Al parecer opuso resistencia cuando era atracado por dos muchachos y trató de desviar el vehículo en el sector de La Hacienda, al sur de Cali.
Los muchachos corrieron hacia la Autopista Simón Bolívar y entre los árboles se cambiaron de ropa, se quitaron una de las dos camisas que llevaban encima y se quedaron en bermudas. Pese a ello, la Policía y algunos taxistas lograron atraparlos. El joven que tenía la pistola homicida se reía con cinismo, decía que era menor de edad, tenía 16 años y por ello no lo podían acusar.
Meneses fue el taxista 14 asesinado en Cali en lo que va de este año. Las autoridades policiales dicen que en algunos casos mueren en desarrollo de un atraco, pero en otras ocasiones son víctimas de vendettas y venganzas, porque hay delincuencia infiltrada en el gremio. Esa es la otra cara de la moneda, porque así como hay víctimas de la inseguridad, entre los taxistas también hay victimarios.
Infiltrados
Es el caso de un conductor a quien todos conocieron como ‘Chiquitaxi’, que hoy está en la cárcel por homicidio. “Yo lo tuve cerca y era reverendo sicario”, dijo un taxista que compartió con él en la vía y en los partidos de fútbol que ellos organizan.
“El hombre se veía sano y como que hasta era jefe de oficina de sicarios”, indicó la fuente. En efecto, a ‘Chiquitaxi’ se le acusa del crimen de una líder comunal del barrio Brisas del Limonar, quien había denunciado la presencia de ‘ollas’ de expendio y consumo de drogas y oficinas de cobro en su barrio.
De hecho, la secretaria de Gobierno de Cali, Eliana Salamanca, confirmó que “hay algunas personas que han permeado el gremio para poder delinquir; son personas que utilizan los taxis para cometer delitos”.
La funcionaria dijo que es respetuosa de las investigaciones, pero “en muchos casos las muertes de taxistas no están relacionadas con la actividad que ejercen, parecen haber situaciones personales inmersas en ellas”, observó.
En la cara oscura del gremio hay bandas delictivas, como la de Los Rolos y Los Paisas detectadas hace dos años por la Policía y los mismos taxistas locales, que llegaron desde Bogotá y Medellín a hacerle el paseo millonario a los caleños.
Los delincuentes hicieron contacto con paisanos suyos que manejaban taxis piratas en Cali, es decir, vehículos ilegales ‘con todos los juguetes’ de un taxi, pero que no tenían licencia de operación o la tenían cancelada. Se parqueaban en la Avenida Sexta y en los sitios de rumba a esperar a sus víctimas. Al parecer, dentro de los bares y discotecas tenían ‘campaneros’ que veían cuando la gente pagaba, si lo hacían con tarjeta o en efectivo, si tenían buen reloj, buen celular y cadenas de oro. Avisaban por teléfono al taxista cómplice cuando salían y éste llegaba a recoger la carrera.
Según el destino, tenían rutas preestablecidas por donde tomaba el vehículo y por donde salían los cómplices para abordarlo y robar a los pasajeros. Por ejemplo, si iban desde el norte (Menga o la Avenida Sexta) hacia el sur o el oriente, salían por la Carrera 21 y por esta vía los compinches abordaban el taxi en un semáforo o en una parada por un supuesto percance. También usaban la Autopista Sur, la Carrera 15 y la Calle 8 para salir al encuentro del taxi con sus víctimas.
En otras ocasiones, los pasajeros eran ‘burundangueados’ y decían que lo último que recordaban era haberse montado a un taxi. Así les hacían el paseo millonario.
El 28 de Julio de 2007, la Policía de Cali capturó a cinco integrantes de una banda, sindicados de secuestro extorsivo, acceso carnal violento, porte ilegal de armas y sustracción de dinero de cuentas de ahorro, bajo la modalidad de ‘paseo millonario’. En agosto siguiente, tres de los capturados: Héctor Fabio Ruiz, Mildrey Iván Ruiz y Ómar Ricardo Posso, fueron condenados a 30 años de cárcel.
A destajo
Pero en un oficio que hoy ejercen más de 30.000 taxistas en Cali en cerca de 21.000 vehículos hay sendas caras y dramas que se esconden en esa carrocería amarilla y tras el taxímetro que marca sus días.
El del taxista es un oficio informal. Un trabajo sin contrato en el que cualquier persona necesitada que posea un pase de cuarta categoría renta un
taxi por horas para trabajar a cambio de un ‘alquiler’ diario. El dueño del carro no suele pedir nada, ni recomendaciones personales, laborales o comerciales, ni pasado judicial, ni exámenes médicos, ni dirección de residencia muchas veces. A muchos les basta que los recomiende otro taxista (ver nota anexa).
Por eso mismo, estos trabajadores tampoco gozan de seguridad social. Según Asnoraldo Llanos, gerente de la Asociación de Taxistas Asalariados, Asotasa (una entidad que ofrece seguridad social) el 50% de los taxistas de Cali no tienen afiliación a salud, riesgos profesionales y pensión. Asegura que sólo cinco mil taxistas pagan su seguridad social y diez mil tienen otra afiliación como beneficiarios de la esposa o del Sisbén.
Jhonny Rangel, presidente de Taxistas Unidos, asegura que los conductores sin seguridad social son más del 70%. “No la podemos pagar porque los costos son muy altos y las asociaciones que sirven de puente a las EPS incrementan su costo porque hacen negocio, ya que cobran $20.000 mensuales por el trámite; pagar EPS, ARP, pensión y caja de compensación nos cuesta unos $200.000 mensuales y no los producimos”.
“Más aún, los taxistas asesinados este año en Cali no tenían seguridad social, nos tocó mendigar para enterrarlos”, agregó Rangel.
La profesionalización
Pero no sólo los taxistas son víctimas de la inseguridad. También en muchas ocasiones los usuarios son víctimas de algunos taxistas que han asaltado a sus clientes o, en el mejor de los casos, les cobran más de lo que marca el taxímetro. Algunas de estas denuncias reposan en la Fiscalía.
Detrás de todo ese drama está la informalidad en que se desarrolla la actividad y la falta de profesionalización de los taxistas. Y es que como dijo el secretario de Tránsito Fabio Cardozo “la infiltración de delincuentes entre los taxistas es un riesgo de inseguridad para las personas”.
Por eso, además de los controles policiales y la depuración interna del gremio, la Alcaldía de Cali emprendió un proceso de profesionalización que se adelantará con el Sena, un poco más profundo que el que se hizo en el pasado con dos mil taxistas.
Cardozo indicó que se les ofrecerá varias asignaturas para que se capaciten en aspectos turísticos, relaciones públicas, primeros auxilios, bilingüismo elemental. “La idea es que no sea taxista sólo alguien que no tiene empleo, sino quien esté capacitado para ello”, dijo el funcionario.
La secretaria de Gobierno Eliana Salamanca indicó que paralelamente se llevará “un registro de quién maneja el taxi: nombre, dirección, pasado judicial, antecedentes y se registrarán los cambios con su tarjeta de control”. Para seguridad de todos.
Algunos pecados
6.150 nuevos taxis se intentaron ingresar hace cuatro años a la ciudad por vía de tutela.
Ese era un negocio del orden de los $300.000 millones, la mitad de los cuales sería por concepto de negociación de cupos.
La protesta de los mismos taxistas impidió el ingreso de esos vehículos, pese a la presión de funcionarios y algunos líderes del gremio.
El último número lateral de taxis legales en Cali es el 16.485, no puede existir el 16.486, pero en realidad hay muchos más circulando en las calles porque hay taxis piratas (sin licencia) y gemeleados (con placas repetidas).
Se ha dicho que en el consecutivo de números laterales se dejaron algunos huecos o se saltaron números y que se habrían reservado 1.700 cupos para negociarlos.
El año pasado salieron de circulación 1.900 taxis, pero se cree que muchos de ellos siguen circulando como taxis sin licencia de operación.
En sus palabras
"Algunos taxistas me han solicitado que les ayude a conseguir trabajo de turno y medio porque esas doce horas no les está alcanzando; eso es de 6:00 a.m. a 10:00 p.m.": Jhonny Rangel, de Taxistas Unidos.
"Tener un taxi ya no es negocio porque hay demasiados. Y si por mi fuera, sacaría la mitad de los que hay en circulación, porque creo que con diez mil es más que suficiente para Cali”: Fabio Cardozo, secretario de Tránsito.
"La Administra- ción compró una repetidora para mantener comunicación con los taxistas en una frecuencia que nos permita interlocutar siempre a través de la red de apoyo": Eliana Salamanca, secretaria de Gobierno.
| NUESTROS USUARIOS OPINAN |
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores. Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
|
|
|
| |