Reconstrucción
La solidaridad le devolvió la 'vida' a Industrias Lember
Por Henry Delgado Henao, Editor comercial de El Pais
La imagen de arriba muestra la fábrica destruida el 13 de marzo. En la foto de abajo se observa la fábrica ya reconstruida, tres meses después.
Foto: Lember especiales para El País |
| El tesón de los empleados, de los proveedores y de la compañía de seguros fueron el motor que impulsó el resurgimiento de esta pyme dedicada a la fabricación de productos químicos. En medio de las cenizas todo el equipo se puso en la tarea de sacar adelante a la empresa. Este año completó 31 años de existencia.
Lo que el fuego destruyó en segundos, la solidaridad lo reconstruyó en un instante.
Las llamas le apagaron la vida a Industrias Lember, una empresa caleña dedicada a la fabricación de productos químicos, que a principios del 2007 celebró con emoción los 31 años de existencia. Pero el tesón, la dedicación y el respaldo de trabajadores, proveedores y la compañía de seguros (Suramericana de Seguros) se convirtieron en el motor que impulsó su reconstrucción en menos de tres meses.
Ocurrió el pasado 13 de marzo a las 8:58 a.m. Una chispa generada en uno de los tanques que almacenaba solventes desató una conflagración que destruyó la planta de producción y comprometió el edificio donde funciona la administración.
Por efecto de los productos inflamables, los bomberos de Cali y Yumbo fueron poco lo que pudieron hacer para evitar que todo quedara reducido a cenizas.
La angustia de ver que la fábrica se quemaba ante sus ojos fue para los empleados y el equipo de administración el peor día de sus vidas.
Quedaron atónitos. En segundos se consumieron los equipos y la materia prima que servía para la elaboración de tintas, pinturas, lacas, esmaltes y pegantes.
Por fortuna, señala Jorge Hernán Lemos, gerente comercial, “ninguno de los 73 empleados resultó lesionado. A esa hora casi todos estaban camino a la cafetería a tomar su desayuno; dos personas estaban en los baños, muy cerca donde ocurrió el enorme fogonazo, y uno más estaba en el montacarga, pero lograron ponerse a salvo”.
ASI PASÓ. A escasos dos minutos para las 9:00 a.m. se escuchó una explosión. “Miré por la ventana para ver qué sucedió y ví que todo estaba abrazado por el fuego. Las llamas venían hacia la administración. Enseguida salí de allí y le pedí al resto del personal que evacuara el edificio”, recuerda Jorge Hernán Lemos.
En la planta de producción se estaba llevando a cabo el transvase de solvente a un tanque plástico y unos minutos después se generó una chispa que desencadenó el desastre.
“No encontrábamos explicación a lo que había ocurrido, pues las grabaciones de las cámaras mostraron que el proceso se hizo bien. Además, ninguno de los trabajadores estaba fumando”, añade el señor Lemos.
En pocas palabras “Nos levantamos gracias a la solidaridad de la gente de Cali y especialmente de nuestros empleados”. Jorge Hernán Lemos, gerente comercial. | | Pero sí se registró una chispa, dice el análisis que hicieron los expertos. La chispa se produjo por energía electrostática originada en uno de los tanques, la cual no requiere fuego, sino un proceso químico.
“En el lugar de los hechos había almacenadas 20 toneladas de solventes en tanques plásticos, lo que pudo haber desatado una enorme tragedia, pero no entendemos como el incendio no causó una tragedia humana”, expresa Lemos.
Hacia el medio día, cuando ya había sido controlada la conflagración, todo era cenizas, sólo quedaron de pie la fachada, parte de la entrada al edificio y el aviso, lo demás era historia.
En ese instante, la familia Lemos, dueña de la empresa, recordaba una tragedia similar que había ocurrido en el 2005. Un incendio acabó con el sueño de todos. En esta ocasión se pensó en liquidar la compañía, pero la decisión era difícil porque quedarían cesantes 73 empleados.
Sin embargo, los ejecutivos de la compañía recibieron el espaldarazo de la aseguradora para que trataran de levantar el ánimo y volvieran a producir.
VOCES DE ALIENTO. “El respaldo de la aseguradora fue como una bendición de Dios porque nos sentíamos acabados. Luego, los empleados y proveedores también nos dieron su apoyo incondicional y enseguida nos dimos a la tarea de volver a empezar”, agrega Lemos.
Otro hecho que motivó al equipo de trabajo a emprender el rescate de la empresa fue descubrir que los molinos que realizan el proceso de elaboración de tintas, bases y recubrimiento no se dañaron.
Improvisaron bodegas con toldas y diez días más tarde reiniciaron la producción de tintas, pinturas, lacas y esmaltes.
“Todo el mundo nos ayudó, incluyendo amigos y familiares. Los proveedores nos entregaban material como si nada hubiera ocurrido. La solidaridad fue total”, recuerda.
En forma simultánea se reiniciaron los trabajos de levantamiento de muros y recuperación del edificio. En tres meses Industrias Lember fue totalmente reconstruida y sus 73 empleados continúan laborando.
La única línea de producción que seguía paralizada era la de solventes, mientras se resolvían las medidas de seguridad industrial.
Aún así, este es un ejemplo de solidaridad y tesón, pues Industrias Lember volvió a surgir de las cenizas como el ave fénix.
| NUESTROS USUARIOS OPINAN |
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores. Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
|
|
|
| |