Convivencia
En Granada se acaba la paciencia
Redacción de |El País
Ciudad. Desde hace varios meses, algunos jóvenes optaron por hacer fiestas en algunas calles del barrio Granada, lo que incomoda por el escándalo a los habitantes del sector.
Pilar Ruíz / El País |
| La comunidad no aguanta más ruido e inseguridad producido por bares y discotecas. Piden al Gobierno local que recupere el espacio y la tranquilidad.
Vivir en el barrio Granada se ha vuelto insoportable. Exceso de ruido, invasión del espacio público, inseguridad y peleas a medianoche, acompañadas de tiros al aire, son sólo algunos de los motivos.
La situación se ha vuelto tan crítica, que en menos de quince días se ha reportado el asesinato de un hombre a la salida de un bar y una pelea entre dos mujeres, que terminó en el cierre temporal de una discoteca.
Los sectores más afectados por el ruido son la Calle 16 Norte con Avenida 9 Norte, la Avenida 9 con Calle 15 Norte y la Avenida 10 con Calle 16 Norte, en inmediaciones de la Policlínica.
“El ambiente de rumba crea mucha inseguridad. Hace un mes un bar fue inaugurado con disparos al aire y lo peor es que las autoridades no dicen nada”, relató un habitante del sector.
En varias oportunidades líderes comunales han enviado derechos de petición a la Administración Municipal para que le ponga punto final al problema, pero hasta ahora no se ven resultados.
“Una vez colocamos una tutela por la presencia de bares gay, que salió a nuestro favor, pero desde hace cuatro meses estamos esperando que se cumpla la orden de cierre y nada”, dijo Dora Navarro, presidenta de la Junta de Acción Comunal.
Otra inconformidad tiene que ver con la destrucción de los andenes, el paso de vehículos con exceso de velocidad, expendios de droga, estacionamientos ilegales, pero sobretodo, que los diseños de los nuevos bares están rompiendo con la tradición que hizo merecer a Granada el título de patrimonio arquitectónico de Cali.
Según la líder, la proliferación de nuevos bares y discotecas y la reaparición de otros, que ya estaban clausurados, violan el Artículo 2 de la Ley 232 de 1995, que reza: “Es obligatorio para el ejercicio del comercio que los establecimientos abiertos al público... cumplan con todas las normas referentes al uso del suelo, intensidad auditiva, horario y ubicación...”
Lo peor, agrega Marta Jaramillo, presidenta de la Asociación de Paseo Granada, es que esos lugares, que se están camuflando de restaurantes o de ‘lonch’ dañan la imagen del sector.
“Ahora la gente de bien no quiere venir a Granada. La saturación de vehículos hace parecer que los restaurantes están llenos, cuando no es así. Las pérdidas son evidentes”, explicó la señora Jaramillo.
La comunidad ha expresado sus inconformidades de todas las maneras posibles. Ahora, en el portal en Internet www.barriogranada.com, que rescata la historia y destinos turísticos del sector, también hay espacio para las quejas. (Ver recuadro)
Marta Jaramillo pidió mayor apoyo de la Administración porque “se está muriendo una zona turística y gastronómica importante de la ciudad”.
Al respecto, El País intentó establecer comunicación con las autoridades locales vía telefónica, pero fue imposible.
En granada.com
Carlos Silva: “Se ha vuelto insoportable para los moradores del barrio el ruido permanente de las alarmas vehiculares y la ley del ruido no aplicada por las autoridades”.
Andrés: “Un día vino Tránsito y señalizó: prohibido parquear. Muy bien. A los dos días hubo una reunión y quitaron las señales. Parece que sólo consultan a los establecimientos y no a los habitantes”.
Sonia Helborn: “La Avenida 9 se ha vuelto una vía muy ruidosa y transitada. Los carros pasan super-rápido y es un peligro. Por favor, autoridades de Transito, vigilen esta zona, controlen la velocidad. Es un barrio residencial, qué irrespeto”
Anónimo: “Hagan algo para que los carros no se suban a los andenes”.
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