Problemática
El tráfico vial aturde a los caleños
Durante los operativos de control en Avenida Segunda Norte, a la altura de la bahía del CAM, el sonómetro marcó 75. Los niveles permitidos en la zona son de 65.
Jorge Orozco IEl País |
| Dagma hizo mediciones en las principales vías y constató que la contaminación auditiva vehicular supera los límites.
Un hombre grita a través de un megáfono. Una mujer, que pide ayuda a los transeúntes, llama a la atención haciendo ruido con un vaso lleno de monedas. Los vendedores ambulantes ofrecen minutos, comida para las palomas, agua, cigarrillos. La gente camina y habla fuerte. Una hilera de carros pita desesperadamente y algunos buses aturden con el alarido de sus motores.
La Avenida Segunda Norte, a la altura del CAM, es un hervidero, una confluencia de un sinnúmero de ruido. Precisamente, este es uno de los lugares más ruidosos de la ciudad. Allí la contaminación auditiva es de tales proporciones, que bien podría compararse con la bulla que produce el exosto de una moto, pero muy cerca del oído.
Ayer, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Ruido, funcionarios del Dagma realizaron mediciones en el sitio con sonómetros y confirmaron esta grave problemática.
En este sitio, según las normas ambientales, los decibeles deberían ser de 65. Sin embargo, allí el promedio es de 84, y, en ocasiones, llega hasta 92.
El Pais pudo constatar que cuando un carro pita el sonómetro marca 91 y al paso de una volqueta, la aguja del aparato llega hasta los 89 decibeles.
“Estamos 20 puntos por encima de la norma ambiental. Esto es demasiado. Y se produce porque a los carros no se les hace mantenimiento en general y mucho menos a los silenciadores o también porque la gente pita excesivamente”, comentó José Sterling, coordinador ambiental del Dagma.
Otras de las avenidas que más padecen de esta contaminación son la Calle Quinta, la Avenida Colombia, hasta la Ermita, la Avenida Sexta, la Tercera Norte , el Centro y el sector en donde está ubicado una de las clínicas del Seguro Social, a la altura del Terminal. Allí la algarabía supera los 65 decibeles, cuando la norma dice que debe ser de 45, ya que es una zona de hospital.
En otros sitios se ha identificado que la bulla la produce los talleres de mecánica, carpintería o misceláneas, como es el caso de la Carrera 15 desde las calles 10 a la 15.
El dato clave Cada semana, el Dagma recibe entre 20 y 30 quejas de los caleños denunciando a los ‘vecinos’ bullosos. El Director de la entidad dice que encontró 600 quejas represadas, que poco a poco se han ido evacuando. | | Pero lo más preocupante de esta situación es que, por ahora, silenciar esta problemática en la ciudad no es tan fácil.
El ingeniero ambiental, Diego Fernando Vivas, del Dagma, comenta que este tipo de ruido no se puede sancionar. “Es muy complicado porque proviene de una suma de múltiples ruidos que es muy difícil de eludirlos. La única forma es conscientizar a la comunidad”.
Por ahora, el Dagma iniciará un agresivo plan de choque contra la bulla, que comprende la visita a los establecimientos nocturnos, con el propósito de vigilar que se cumplan con los decibeles permitidos por la ley.
Sterling comenta que se harán comparendos pedagógicos, pero también sancionatorios que van desde el decomiso de los equipos de sonido, la suspensión temporal o el cierre del establecimiento.
Cuidado con la salud. El director del Dagma, Alberto Ramos, comentó que las iniciativas de control buscan concientizar a los caleños del daño que genera el ruido vehicular y se aprenda a convivir en los lugares donde los niveles de ruido aturden.
Recordó que la contaminación auditiva puede alterar la salud. “Se puede llegar a estados de hipoacucia (disminución de la capacidad auditiva), estrés o dolor de cabeza. Cuando no se puede dormir bien por ruido, la persona se agota al otro día”.
El médico Hugo Rosero explicó que el estrés es un desencadenante para que aparezcan otras enfermedades. “Y es grave para quienes sufren de presión arterial, hipertensión o diabetes", dice. A largo plazo, la exposición al ruido puede causar sordera y esquizofrenia.
Caleños opinan
“En Cali hay mucha contaminación auditiva, sobre todo en el Centro. Deberían controlar más el ingreso de buses en el sector”. Jhon Jairo Narváez.
“Yo adoro vivir en Cali, es una ciudad ruidosa, pero me gusta mucho porque eso hace parte de la alegría de la ciudad y de la idiosincracia de la gente”. Joaquín Parra.
| NUESTROS USUARIOS OPINAN |
Los mensajes listados a continuación corresponden a los lectores. Elpais.com.co no se hace responsable por el contenido de los mismos.
|
|
|
| |