Un mal latido

Enero 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Anónimo .

Después de que a Cali le dijeron que la Ciudadela Nuevo Latir tenía asegurado su funcionamiento, ahora se sabe que no era cierto. Luego de que los contratos de profesores, empleados de seguridad y de aseo finalizaran el pasado 31 de diciembre, el centro educativo y cultural cayó en la incertidumbre.Hoy, la ciudadela no cuenta con los maestros que se anunciaron ni con personal para garantizar su seguridad y no hay quién realice las labores que requiere una institución con 1.700 estudiantes.Una muestra de la improvisación con la que se inició el proyecto, y de un sistema para vincular funcionarios en la Administración Municipal que no responde a las necesidades de la ciudad. Aunque los docentes y los padres de familia han asumido la tarea de cuidar la Ciudadela, esa no puede ser la solución al problema creado por las decisiones tomadas más por el afán de inaugurar una obra que por la obligación de garantizar su funcionamiento.

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