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Junio 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Anónimo .

Hace un año se cometió uno de los peores crímenes ambientales de la historia de Colombia: el derrame de 410.000 galones de petróleo en los ríos Mira, Rosario y Caunapí, en zona rural de Tumaco.La acción terrorista de las Farc al dinamitar un tramo del Oleoducto Trasandino, provocó la contaminación 111 kilómetros de zona costera, dejó sin agua a 110.000 habitantes y 14.000 pescadores artesanales tuvieron que suspender sus labores, con las consecuencias que les significó quedarse durante meses sin su única forma de sustento.Después del despliegue mediático que generaron el atentado y los daños provocados, el hecho pasó al olvido, tanto que poco se ha hecho para mitigar los daños ocasionados. En su momento, las autoridades realizaron registros fotográficos del área afectada, limpiaron parte del petróleo derramado y tomaron muestras en el área para determinar el impacto del nefasto hecho en una de las regiones con mayor biodiversidad de Colombia. Pero después de eso nada más sucedió. Sobre el Estado recae la responsabilidad de no haber avanzado en la identificación de los daños ni hacer todo lo necesario para mitigar su impacto ambiental.Pero los culpables de lo ocurrido son las Farc, que ahora con la firma del cese el fuego y el acuerdo de paz al que han llegado con el Gobierno, deberían ser coherentes, reconocer su responsabilidad y decir cómo van a reparar el daño que le causaron a la región y a miles de colombianos que resultaron damnificados.

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