¿Otra frustración?

¿Otra frustración?

Febrero 26, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La gran bondad del programa ‘Ser pilo paga’ es haber hecho posible que los estudiantes de menores recursos que han demostrado su excelencia académica accedan a la educación superior y en las mejores universidades del país.

Ellos son los primeros beneficiados, pero con su superación también se abren las posibilidades para el progreso de sus familias y la sociedad comienza a cerrar la brecha social.

En los dos años que lleva el programa, 30.000 jóvenes han ingresado a las universidades colombianas de más alta calidad, con lo cual ‘Ser pilo paga’ se ha convertido también en factor de integración social.

Todos esos beneficios deberían ser motivos suficientes para garantizar la sostenibilidad y continuidad del programa, que por primera vez en este semestre ha incumplido con el pago de los subsidios de manutención a los estudiantes y ha establecido exigencias más altas para acceder a él.

Si bien se entiende el apretón fiscal que ha debido hacer el gobierno por la disminución de sus ingresos luego de la caída del petróleo, la inversión que se haga en la educación de los jóvenes es la que más réditos le traerá al país en el futuro.

No hacerlo revivirá la polémica sobre si las políticas educativas se deben establecer por la vía del subsidio, por los riesgos que conlleva no poder sostenerlas en el tiempo y se convierten en frustración.

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