Los males de Tumaco

Abril 02, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La obligación del Estado es combatir el narcotráfico para ponerle fin a uno de los negocios ilícitos que más daño le ha hecho a Colombia.

Esa labor comienza por acabar con las 180.000 hectáreas sembradas de coca, que son la materia prima con la cual se alimenta la criminal industria.

La erradicación manual que se inició la semana anterior sobre 3.000 de las 19.000 hectáreas de cultivos ilícitos en Tumaco ha desatado protestas violentas que ya dejan un policía muerto, dos docenas de heridos, varios vehículos incendiados y tiene aislado al municipio nariñense.

Los reclamos serían de campesinos que se dedican a sembrar coca y amapola en sus parcelas, pero según las autoridades detrás de ellos están quienes tienen el monopolio de los cultivos industriales, que se extienden por 10, 20,50 y más hectáreas.

La situación a la que se enfrenta hoy la región no es más que el resultado de la ausencia del Estado, aprovechado por las organizaciones criminales para cometer sus delitos, amedrentar a la población e imponer su dominio con violencia y sin respeto por los Derechos de la gente.

El primer paso para acabar con esa violenta realidad es hacerle frente al narcotráfico y en general al crimen organizado para devolverle la tranquilidad a Tumaco.

Eso incluye erradicar los cultivos ilícitos, garantizar un programa de sustitución que beneficie a los pequeños campesinos y brindar verdaderas oportunidades de desarrollo a una población que ha estado entre el olvido y el abandono.

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