La burla

Junio 11, 2014 - 12:00 a.m. Por: Anónimo .

No se sabe qué es peor, si el reconocimiento de las Farc sobre el secuestro de la niña Alejandra Cantoñí, ocurrido en Guachené, Cauca, o sus explicaciones sobre el hecho.Tan grave como el plagio de la menor es que sus intenciones iniciales, como lo afirmaron en la carta publicada en Internet, fueran las de atentar contra su padre, el Comandante de la Policía de Padilla.Los dos son crímenes perversos que van en contra de los derechos humanos.Pero aún es peor que recurran a las mentiras para justificar lo injustificable, porque se ha demostrado que los hechos no ocurrieron como los relató el grupo guerrillero: ni el secuestro de la niña fue un “error” ni su liberación ocurrió para enmendarlo.Lo que hubo fue una presión de la comunidad y de la guardia indígena que con valor buscaron a la niña, lograron su liberación y le dejaron en claro a las Farc que no aceptan sus actos violentos.

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