El acusador, acusado

Junio 28, 2017 - 11:30 p.m. Por: Editorial .

Honestidad, transparencia y credibilidad son las condiciones mínimas que se esperan de quien ha sido designado para investigar los delitos de corrupción en Colombia.

Por eso son tan graves las acusaciones en contra de Luis Gustavo Moreno Rivera, el director de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía que, según ha denunciado el mismo ente acusador, aparentemente exigió pagos por entorpecer un proceso en contra del exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons.

El Fiscal Anticorrupción le habría pedido 400 millones de pesos al exmandatario para dilatar las investigaciones en su contra, y para a la vez mantenerlo informado sobre el desarrollo de las investigaciones.

La trama se habría comprobado gracias a la colaboración de la DEA, organismo de inteligencia de Estados Unidos que tendría grabaciones e interceptaciones a Moreno y Lyons en una reunión realizada hace poco en Miami.

En el entendido que se debe respetar el debido proceso y prima la presunción de inocencia, por la gravedad de los hechos la Justicia debe actuar cuanto antes para saber si el funcionario de la Fiscalía cometió los delitos de los que se le acusa.

De confirmarse su participación, la ley debe actuar con el mayor rigor e imponerle el máximo castigo a que dé lugar.

Porque si en si misma la corrupción es uno de los crímenes más graves, es peor que quien soborne sea el encargado de combatir ese cáncer letal que afecta los recursos públicos y privados.

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