¿De quién es la culpa?

Abril 07, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Cinco muertes durante el mes de marzo por procedimientos de cirugía estética llevan a preguntar de nuevo qué está pasando con los controles sobre esos servicios que se ofrecen en Cali y con la prudencia de los pacientes para entender que es su integridad la que está en juego.

Cada vez son más los casos de personas que pierden la vida o quedan con secuelas permanentes porque se someten a procesos quirúrgicos realizados por quienes no están capacitados ni autorizados para realizarlos.

La primera responsabilidad recae en quienes se dejan embaucar por embaucadores que les prometen maravillas en su cuerpo por unos pocos pesos.

Recurrir a la cirugía estética es una decisión personal en la que se deben tener como prioridad la salud y la vida.

Pero el deber de perseguir las clínicas clandestinas, ejercer una vigilancia efectiva sobre la oferta de esos servicios y los centros médicos que realizan los procedimientos, corresponde a las autoridades.

Una sola muerte es motivo de preocupación.

Pero cuando ocurren cinco en un mes hay que exigir otra vez que se le dé prioridad a la ley que regule esa especialidad, imponga normas claras sobre su ejercicio y haga más estrictas las sanciones.

Si los pacientes no toman conciencia de los riesgos que conlleva ponerse en las manos de quienes no son profesionales y el Estado no ejerce la autoridad necesaria, los timadores y la mala praxis en cirugías estéticas seguirán cobrando vidas en Cali y en Colombia.

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