Contra el silencio cómplice

Contra el silencio cómplice

Mayo 16, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Aunque sabía que su sentencia de muerte estaba firmada, a Javier Valdez Cárdenas, el periodista mexicano asesinado el lunes pasado, nunca le tembló la pluma para denunciar al crimen organizado.

Sus crónicas e investigaciones relacionadas con el narcotráfico, la corrupción gubernamental y la delincuencia se convirtieron en la voz más consistente para hacerle frente a la violencia en el Estado de Sinaloa.

Sus denuncias que empezaban con narrar la cotidianidad en una ciudad controlada por narcos y criminales, le valió reconocimientos como el Premio Internacional a la Libertad de Prensa y el Premio de periodismo María Moors Cabot.

Ahora, el asesinato de Valdez se suma a los de seis periodistas en este 2017 y a decenas más en los años recientes, todos los cuáles permanecen en la impunidad, el aliado perfecto del crimen en México y en Colombia.

Valdez sabía del riesgo que hacer periodismo en su país, pero insistía en que si la opción era el silencio había que estar dispuesto a morir.
Su muerte no fue un acto heroico sino una acción desesperada para evitar que México se olvide o se acostumbre al poder del narcotráfico y la violencia que genera.

Este escenario no es desconocido en nuestro país donde por décadas el crimen y la corrupción han usado la violencia para someter la prensa libre y donde el Estado parece incapaz de garantizar los derechos a la denuncia del periodismo, los ojos de la sociedad.

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