Cero y van diez

Cero y van diez

Mayo 25, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Nueve alcaldes en seis años y el décimo que llegará como encargado en los próximos días.

Cuando se ve tal panorama hay que preguntarse qué tiene Cartagena para ser tan apetecida por los corruptos, o por qué ha sido imposible elegir a un mandatario que administre bien y con decencia a la capital de Bolívar.

Ahora es la suspensión de Antonio Quinto Guerra, cuya elección hace quince días -tras una jornada en la que la abstención superó el 77%- fue demandada por la Procuraduría General de la Nación por presuntas inhabilidades ya que fue contratista del Estado hasta diciembre del 2017.

La decisión la tomó el Tribunal Superior de Bolívar por considerar que mantenerlo en el cargo “sería más gravoso para el sistema democrático y para los intereses de la comunidad cartagenera”.

Que algo así sucedería era previsible desde que Guerra anuncio su candidatura, razón por la cual se le advirtió desde el principio que no se presentara en los comicios.

Como se empecinó en hacerlo, hoy la posibilidad de que su elección sea anulada es muy alta, lo que implicaría llamar a un tercer proceso electoral atípico en menos de dos años.

Las consecuencias de esa inestabilidad a la que han llevado la corrupción y el abandono las sentirá Cartagena, una ciudad que es símbolo de Colombia para el turismo internacional y a la que alguien debería responderle por el daño que se le ha causado.

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