Ya basta de dilaciones

Ya basta de dilaciones

Marzo 22, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Seis meses de incapacidades y licencias completa ya el magistrado Gustavo Malo. En ese tiempo, la decisión sobre su retiro de la Corte Suprema de Justicia ha sido aplazada hasta tanto él regrese y se pueda aplicar el reglamento ante las acusaciones de corrupción que pesan en su contra.

El magistrado debe ser consciente de lo que significa para el país el que su caso sea demorado sin que se le pueda dar trámite. Pero no parece importarle y sus maniobras, como la última en la cual muestra un certificado sobre unos exámenes en la rodilla, siguen aplazando su obligación de responder ante los magistrados que lo han conminado con base en pruebas serias.

Entre tanto, sus funciones son cubiertas por un magistrado suplente. Pero está claro que por ahora no es posible que el doctor Malo enfrente los cargos por indignidad que pesan sobre quien es acusado de tener nexos con el llamado cartel de la toga que recibía grandes sumas de dinero a cambio de dilaciones y sentencias favorables para dirigentes políticos y congresistas vinculados con casos de corrupción y parapolítica.

Lo que hay es un proceso lleno de retrasos dirigidos a evitar su suspensión mientras se investigan las acusaciones en su contra, usando tácticas que ofenden cuando son usadas por quien debiera ser ejemplo como miembro del Tribunal más importante del país. Con ello, el magistrado Malo impide el esfuerzo por tratar de rescatar la respetabilidad de una Justicia que fue pisoteada por quienes, al parecer, montaron un entramado que generó jugosas ganancias, a la vez que impidió saber la verdad y castigar a quienes han defraudado la confianza pública que recibieron al ser elegidos como representantes de la voluntad popular.

Con razón el Procurador General de la Nación está reclamando que se tomen medidas para detener la dilación en la cual persiste el acusado. Es que no puede ser posible que quien forma parte de la Justicia recurra a toda suerte de artilugios para impedir que la Corte defina su suspensión, lo que no significa que sea condenado, puesto que él tiene derecho a los procedimientos que establece la Constitución para funcionarios con fuero especial, como es su caso.

En la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes avanza el proceso que puede llevar a que la Corporación le quite su investidura, lo acuse ante el Senado y se le abra un juicio por los graves cargos que pesan en su contra. Y la Justicia tiene tras las rejas al Fiscal Anticorrupción, a dos expresidentes de la Corte y a varios congresistas y exfuncionarios que configuraron una de las grandes vergüenzas en la historia de nuestro país.

Falta entonces que el magistrado Malo permita con su presencia que la Corte Suprema de Justicia culmine el proceso para suspenderlo, o para negarse a hacerlo. Más que un asunto de trámites y recursos dilatorios que entraban la acción de la ley, lo que debe cumplirse es un trámite con el cual se le evitarán más amarguras a la Justicia colombiana. Ese es el deber del señor Gustavo Malo como miembro de la Corte Suprema de Justicia.

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