¿Y la justicia?

¿Y la justicia?

Agosto 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

La gente también se pregunta si continuará igual el Consejo Nacional de la Judicatura, a pesar de los escándalos y el fracaso manifiesto de esa entidad en la administración de los recursos destinados a la Justicia. En el caso de Cali, el abandono del Palacio de Justicia, destruido hace cuatro años por el terrorismo hace preguntar porqué no se puede culminar su reconstrucción, pese a que jueces y fiscales deben desempeñar sus labores hacinados en sitios no idóneos para desarrollar tan importante función pública.

Dos meses después de la vergonzosa borrasca que hundió el proyecto denominado “reforma a la justicia”, el país parece haber olvidado la necesidad de exigir cambios en el servicio público más importante para garantizar la convivencia pacífica de una sociedad. Salvo la tímida insinuación del Gobierno a uno de los partidos de la coalición para revivir el asunto, las cosas parecen haber regresado al inmovilismo que sigue socavando la credibilidad del Estado colombiano. La semana que culmina fue dominada por la orden de libertad que la Fiscalía General de la Nación debió emitir a favor del exdiputado Sigifredo López, al reconocer que no habían pruebas para su detención. Además, y aunque no hizo alusión alguna a la responsabilidad que le cabe a quien ordenó su detención, el fiscal Eduardo Montealegre debió reconocer la existencia de un cartel de testigos falsos que tanto en ese como en otros casos ha torcido la actuación de la justicia. El otro caso fue la decisión del alcalde Rodrigo Guerrero de dar por terminado el contrato con Sicali, que al parecer significó pérdidas de más de un billón de pesos al fisco municipal durante los siete años de su operación. Cabe anotar que el Tribunal Contencioso del Valle falló la nulidad de ese contrato en el 2008, y desde entonces está a la espera de la apelación que se surte ante el Consejo de Estado. ¿Cuánto le ha significado a Cali la demora de cuatro años para fallar la apelación? Son dos ejemplos de porqué es necesario un cambio en la Justicia. Pero no aquel que pretendía ajustar las relaciones entre las Cortes, el Legislativo y el Gobierno, hundido hace dos meses, sino la transformación que haga de los órganos de justicia entidades cercanas al ciudadanos, que actúen con oportunidad para resolver sus conflictos, sancionar a los delincuentes y liberar a los inocentes. La gente también se pregunta si continuará igual el Consejo Nacional de la Judicatura, a pesar de los escándalos y el fracaso manifiesto de esa entidad en la administración de los recursos destinados a la Justicia. En el caso de Cali, el abandono del Palacio de Justicia, destruido hace cuatro años por el terrorismo hace preguntar porqué no se puede culminar su reconstrucción, pese a que jueces y fiscales deben desempeñar sus labores hacinados en sitios no idóneos para desarrollar tan importante función pública.Hoy parece por lo menos extraño que la Corte Suprema de Justicia se demore hasta un año en elegir su presidente y meses en escoger quienes llenan las vacantes que dejen los magistrados que se retira. Por supuesto, la inquietud se extiende a la ausencia de un tribunal serio, distinto a la Comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes, que juzgue con prontitud los hechos cometidos por Magistrados y funcionarios cubiertos por fueros especiales. Esos son sólo algunos de los casos que hacen preguntar porqué no ha sido posible lograr un cambio en la Justicia, que la sintonice con las realidades de una Nación, más allá de los intentos que, como en la llamada reforma a la Justicia, eran más bien reformas políticas para resolver las rivalidades entre los poderes públicos.

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