¿Y la Justicia?

¿Y la Justicia?

Septiembre 13, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Al afirmar que “pasaremos de la Justicia del siglo XIX a la del siglo XXI”, la nueva Ministra de Justicia, que proviene del Consejo de Estado y conoce los problemas, trató de enviar un mensaje positivo sobre la intención de darle agilidad a los procesos judiciales".

Después del estruendoso fracaso del proyecto de reforma a la Justicia promovido por el Gobierno, muy poco se sabe sobre las soluciones que se le darán a uno de los problemas más graves para la convivencia y la tranquilidad de la Nación. Es el enorme desgaste que padece el sistema judicial, la impunidad que acarrea y la pérdida de credibilidad del Estado como árbitro de la sociedad, su papel más importante. Durante un año largo, el presidente Juan Manuel Santos puso su empeño en sacar adelante un proyecto que en su esencia estaba dirigido a resolver los conflictos entre las ramas del poder público en Colombia. Estaba claro entonces que si bien su título era Reforma a la Justicia, no era la solución que el país esperaba para los problemas que la afectan, aunque tocaba puntos neurálgicos como la abolición del Consejo Nacional de la Judicatura. Infortunadamente, el interés por aprovechar la oportunidad para llenar de micos la iniciativa y solucionar problemas de otro orden terminó por hundir la iniciativa en bochornosos episodios que aún no han sido aclarados con suficiencia. Todo ello significó que se afectaran las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo y se paralizaran los esfuerzos por realizar una verdadera reforma que pase por encima de los intereses particulares y partidistas y responda a las necesidades y reclamos de la Nación. Es que ya no puede ser posible que el aparato judicial de Colombia siga manejado por un órgano cuestionado y varios de sus integrantes acusados por actuaciones extrañas y lesivas para el interés general como el llamado carrusel de las pensiones. Como no parece explicable que el país deba seguir presenciando el drama de las cárceles, mientras el Estado es incapaz de adoptar un código penal y penitenciario acorde a sus realidades. Igual sucede con los reclamos crecientes sobre la mora para resolver los conflictos civiles y de cualquier orden que afectan a los particulares, o los que surgen de su relación con el Estado. Así mismo, parece inexplicable que la tutela adoptada en la Constitución de 1991 aún no haya sido objeto de acuerdos para evitar el abuso que se convierte en fuente de corrupción. Y que no se haya resuelto el conflicto por tutelas a sentencias judiciales, asunto que produce frecuentes y dañinos choques entre las Cortes. Al afirmar que “pasaremos de la Justicia del siglo XIX a la del siglo XXI”, la nueva Ministra de Justicia, que proviene del Consejo de Estado y conoce los problemas, trató de enviar un mensaje positivo sobre la intención de darle agilidad a los procesos judiciales. Sin embargo, con ello aún no se solucionan los problemas de fondo que padecen los colombianos cuando tratan de acceder a ese servicio. Ni parecen resueltos puntos que afectan la credibilidad del Estado, como la continuidad de un Consejo de la Judicatura cuestionado por su politización y deslegitimado por sus actuaciones. Así las cosas, la reforma a la Justicia sigue siendo una materia pendiente. Que no admite más esperas ni puede someterse a un nuevo manoseo como el ocurrido con el proyecto presentado hace un año por el Gobierno.

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