Y Colombia sin firmar

Mayo 21, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El país no sólo pierde la riqueza que está en sus dos mares al no aplicar todas las herramientas que están a su alcance para detener la pesca ilegal. Al no dársele la importancia que tiene, se desconocen también las posibilidades que les brinda a comunidades afectadas por la pobreza y el abandono secular, en el Pacífico y el Caribe".

El Gobierno Nacional conoce bien las consecuencias de la pesca ilegal. A nuestros mares llegan a diario barcos con banderas extranjeras para llevarse uno de sus más preciados tesoros. Pese a ello, aún no se ha firmado el pacto internacional que entrará en vigencia en las próximas semanas, con el cual Colombia podrá perseguir ese delito.Regular las actividades marítimas que están por fuera de la ley es uno de los asuntos más complejos para el mundo. Ejercer el control en aguas internacionales es difícil, como lo es impedir el tránsito de las embarcaciones, frenar el tráfico de mercancías o combatir la pesca ilícita.Los cálculos establecen que al año se extraen en forma ilegal 26 millones de toneladas de especies marinas, las que van a parar a un mercado que mueve 23.000 millones de dólares. Además de las limitaciones que tienen las autoridades para detectar, perseguir y detener a los pesqueros ilegales, la falta de control en los puertos ha permitido que el negocio se desarrolle sin trabas. Impedir que eso siga pasando es el propósito del que ha sido llamado Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto.El nombre del tratado, que parece tan confuso, se refiere al pacto alcanzado hace seis años, que apenas ahora entrará en vigencia, con el cual se busca que la vigilancia en las zonas portuarias sea más estricta sobre los barcos dedicados a la pesca, se verifiquen los permisos y, sobre todo, se impida el desembarque de lo pescado si se sospecha su ilegalidad. Si bien con esas solas acciones será imposible detener la actividad, que ese control se haga es por lo menos un avance.El Acuerdo ya fue ratificado por 29 países más la Unión Europea, con lo cual se asegura que empiece a regir desde el próximo 5 de junio. De él hacen parte aquellas naciones en las cuales la pesca es un renglón importante de su economía, son afectadas por esa práctica que en Colombia aumenta el desempleo y sufren las consecuencias que tiene sobre el medio ambiente e importantes ecosistemas marinos. Son los países que entienden la importancia de regularla y hacer un uso sostenible de sus recursos naturales marinos para poder preservarlos.Colombia, que tanto padece por ese delito, en especial en sus aguas del Pacífico y en declaradas reservas naturales del mundo como la isla de Malpelo, a donde a llegan sin permiso embarcaciones japonesas, ecuatorianas o peruanas a arrasar con sus recursos, no ha firmado el Acuerdo, que, al ser vinculante obliga a cumplir y a aplicar su contenido. Habría que preguntarles a las autoridades cuál es la razón de no acogerlo y comprometerse a ejercer el control para impedir la pesca ilegal.El país no sólo pierde la riqueza que está en sus dos mares al no aplicar todas las herramientas que están a su alcance para detener esa actividad delictiva. Al no dársele la importancia que tiene, se desconocen también las posibilidades que les brinda a comunidades afectadas por la pobreza y el abandono secular, en el Pacífico y el Caribe. Y de paso envía el mensaje de que sí es posible continuar arrasando con sus recursos naturales.

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