Y Colombia, ¿qué?

Y Colombia, ¿qué?

Septiembre 27, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

Una semana completó el paro de uno de los sindicatos de Avianca, la aerolínea con mayor cuota del transporte aéreo en Colombia. Pese a los intentos del Ministerio del Trabajo, hoy parece que las posiciones están más radicalizadas y es al país al que le toca pagar las consecuencias del desacuerdo.

La huelga de la Acdac, que representa a 715 pilotos de la empresa de aviación que tiene más del 60% del tránsito aéreo colombiano, ha causado ya pérdidas importantes a esa entidad. Y ha ocasionado daños enormes a miles de personas que tenían sus tiquetes comprados y han debido cancelarlos o someterse a largas e inciertas esperas en los aeropuertos.

Hasta ahora, los perjuicios económicos son incalculables. Y no hablamos de los que sufre Avianca, sino de los que están padeciendo los miles de pasajeros que invirtieron en pasajes y se han visto obligados a suspender sus viajes. De otra parte, el valor de los tiquetes que pueden adquirirse ha llegado a precios que se consideran escandalosos y, más que la ley de la oferta y la demanda de un mercado libre, demuestran la intención de aprovecharse de las necesidades de la gente.

Avianca es una empresa de derecho privado y como tal debe regirse por las normas laborales. Pero también es el medio de transporte aéreo más grande y más importante del país. Lo que llama la atención es que sobre la base del respeto al derecho a la huelga en una entidad privada se le esté negando la libertad de locomoción a millones de personas, y que no haya posibilidades de que el Estado intervenga para garantizar ese derecho a la inmensa mayoría de la Nación.

Eso es lo que está ocurriendo ahora, aunque los directivos, funcionarios de Avianca y la mayoría de sus pilotos, los que no pertenecen a la Acdac, hacen esfuerzos notables por ayudar a los pasajeros a resolver los problemas que ocasiona el paro decretado por 256 del total de los integrantes de esa agremiación. En consecuencia, los colombianos están inermes, no tienen cómo hacer valer sus derechos y se sienten rehenes del desacuerdo obrero patronal, mientras el Estado parece tener las manos amarradas para hacer valer el interés general por encima de esa disputa.

Sin entrar a opinar sobre la justicia de las reclamaciones de los huelguistas y sus relaciones con la empresa o acerca de las posiciones de sus directivos, se debe reconocer que hay un claro desequilibrio que perjudica a la Nación y necesita ser resuelto a la mayor brevedad. Lo que está en emergencia es Colombia y ese problema debe tener formas de superarlo mientras se termina el conflicto laboral.

Para ello, y aunque se sabe que muchos pasajeros han sido autorizados para transportarse en las demás aerolíneas que operan aquí, deben existir maneras de permitir que la empresa aérea pueda contratar pilotos y aviones que suplan los vuelos necesarios para atender la demanda. Por otro lado, tanto las autoridades como la Justicia están llamadas a agilizar las soluciones que se requieran para superar una emergencia inaceptable que no parece tener salida hasta que no haya un acuerdo entre los pilotos huelguistas y Avianca.

VER COMENTARIOS
Columnistas