Volvió el Presidente

Volvió el Presidente

Febrero 19, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"A las dos de la mañana del pasado lunes arribó el avión al aeropuerto de Maiquetía. Pocas personas se dieron cuenta de la subrepticia llegada y muchas menos deben conocer el verdadero estado de Hugo Chávez Frías. Que debe ser de una gravedad tal que le impide comunicarse con sus compatriotas".

Sesenta y ocho días después de haber viajado a La Habana para someterse a la cuarta operación para extirparle el cáncer que aún padece, el presidente de Venezuela llegó a la madrugada de ayer a Caracas donde fue internado en el Hospital Militar. Un regreso que no despeja la sensación de desgobierno que vive la vecina república, a pesar de los intentos de su régimen por desviar el interés de su nación.A las dos de la mañana del pasado lunes arribó el avión al aeropuerto de Maiquetía. Pocas personas se dieron cuenta de la subrepticia llegada y muchas menos deben conocer el verdadero estado de Hugo Chávez Frías. Que debe ser de una gravedad tal que le impide comunicarse con sus compatriotas. Se sabe sí que no puede hablar, además de conocerse unas cuantas fotos con sus hijas, postrado en una cama, con su cara maquillada y un periódico Granma en sus manos. Son documentos que si bien pretendieron mostrar una aparente normalidad familiar, no despejaron los temores de sus seguidores ni tranquilizaron a quienes ante su ausencia detentan el poder en Venezuela. Las imágenes descritas, las frecuentes invocaciones religiosas y los permanentes llamados a la solidaridad y al casi fetichismo alrededor de la figura del Presidente, han sido usadas a discreción para ocultar los problemas de Venezuela. Empezando por la total ausencia de un gobierno legítimo, que tenga una cabeza con suficiente capacidad para tomar decisiones y no sea producto del sainete que bendijo el Tribunal Supremo de Justicia, al decidir que no era necesaria la posesión del ganador de las elecciones realizadas el pasado 7 de octubre. Y siguiendo por la debacle económica que padece el país, surgida del despilfarro de su riqueza. Es la que padecen los venezolanos al ser castigados con una devaluación del 31,7%, lo que, en plata blanca, significará un incremento enorme en los precios de los productos básicos que en un 85% ya no son producidos en Venezuela y deben ser importados y pagados en divisas extranjeras. Además de su inmediata pérdida de capacidad económica, no es difícil prever que se agudizará la escasez de alimentos como la harina, el aceite o el arroz. Se sabe también que Venezuela ha perdido gran parte de su capacidad para extraer petróleo, ordeñada sin compasión para pagar adhesiones como las de Cuba. O comprometida su producción en el pago de préstamos con China y otros países, lo cual le quita al Estado venezolano la capacidad para enderezar la ruinosa perspectiva de un país afectado por la inflación y dividido por la política del régimen bolivariano. Así llega Hugo Chávez a su patria, liberando de paso la responsabilidad del régimen castrista sobre su futuro, que se augura difícil desde la perspectiva de un ser humano con una enfermedad terminal. La pregunta es quién responderá en delante de las decisiones que reclama Venezuela para enfrentar la crisis y el desgobierno, cubierto por ahora con la explotación inmisericorde que de su enfermedad hacen los dirigentes del chavismo encabezados por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, secundados por un Tribunal Supremo sin capacidad de defender la Justicia y la Democracia de su nación.

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