Viviendo al debe

Julio 04, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...La solución de este problema tiene una formulación sencilla: aumentar impuestos y reducir gastos estatales, como lo ha propuesto el FMI para muchos países del mundo y como actualmente lo están haciendo varias naciones europeas forzadas por la crisis financiera. Pero en Estados Unidos tal planteamiento desata una batalla política y la exasperada oposición ciudadana...".

El anuncio realizado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, según el cual esta nación está próxima a alcanzar el límite legal de su deuda interna, ha desatado un debate entre expertos que podría tener consecuencias políticas en el corto plazo.El actual límite se encuentra en US$14,3 billones, una cifra que es cercana al Producto Interno Bruto del país y que supera los PIB sumados de Alemania, Francia y Japón. Aún así se ha llegado al tope, hasta el punto de que Timothy Geithner, secretario del Tesoro, pidió al Congreso autorización para aumentar el monto de este límite, ante el riesgo de que el Gobierno estadounidense se vea forzado a una situación de cesación de pagos.De acuerdo con Geithner “una corta o limitada suspensión de pagos tendría consecuencias catastróficas que perdurarían por décadas” y, por el momento, dos fondos estatales de pensiones dejarán de recibir recursos. El Fondo Monetario Internacional ha sostenido, a su vez, que Estados Unidos se encuentra en contravía de lo que debe hacer la economía más fuerte del planeta en las actuales circunstancias.Lo cierto es que este problema viene de atrás -desde el 2001 el Gobierno Federal realiza gastos que superan sus ingresos anuales, de manera creciente- y se aumentó en el último quinquenio con los altos costos militares que generaron las intervenciones en Irak y Afganistán. Y se ha disparado de tal forma que si bien el retiro de la tropas de los dos países mitigará el déficit, no será suficiente para resolverlo.Para el analista conservador Jeffrey Sachs el tema es estructural y abarca a la sociedad estadounidense en su conjunto.Sostener el american way of life en Estados como Alaska y Florida, tiene un alto costo para la nación, que no se compensa con los ingresos que reportan las economías estatales. Sachs habla de una “hipocresía” ciudadana en muchas partes de EE.UU., que critica al Gobierno Federal aunque su nivel de vida depende, precisamente, de las inversiones de la nación.La solución de este problema tiene una formulación sencilla: aumentar impuestos y reducir gastos estatales, como lo ha propuesto el FMI para muchos países del mundo y como actualmente lo están haciendo varias naciones europeas forzadas por la crisis financiera. Pero en Estados Unidos tal planteamiento desata una batalla política y la exasperada oposición ciudadana.Por el momento los republicanos se niegan a aprobar cualquier alza impositiva, sobre todo para los mayores contribuyentes a quienes consideran los más grandes generadores de riqueza en el país. Y los demócratas no quieren saber nada de recortes que afecten los programas sociales a cargo del Estado.Sin embargo, el tiempo no es tanto para discusión, sino para tomar medidas. Al alcanzarse el límite legal del endeudamiento y afrontar la amenaza de una cesación de pagos, no les queda más alternativa a republicanos y demócratas que buscar un acuerdo para tramitar las propuestas que permitan resolver el problema, así sea a largo plazo.Además es bueno que los estadounidenses comiencen a comprender que ya no viven en medio de ‘ríos de leche y miel’, y que las decisiones que se toman en el país norteamericano, sobre todo si son desacertadas, no sólo afectan su economía interna sino que tienen repercusiones en el resto del planeta.

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