Vergüenza internacional

Diciembre 15, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La CIA es una organización desmoralizada, que ha cometido atropellos contra los derechos humanos. Y que según el informe le ha mentido incluso al propio gobierno que la financia y sostiene. Más aún: los métodos de interrogatorio que utilizan además de brutales resultan ineficaces".

El informe de un Comité del Senado de los Estados Unidos sobre los métodos de tortura utilizados con los prisioneros capturados en el marco de la lucha contra Al Qaeda durante el gobierno de George W. Bush, ha causado conmoción en el mundo.Para los principales medios de comunicación internacionales, el documento confirma las sospechas sobre los abusos que se cometieron. La CIA es una organización desmoralizada, que ha cometido atropellos contra los derechos humanos. Y que según el informe le ha mentido incluso al propio gobierno que la financia y sostiene. Más aún: los métodos de interrogatorio que utilizan además de brutales resultan ineficaces.El propio presidente Barack Obama no se ha atrevido a hacer una condena abierta de las atrocidades que revela el informe, aunque manifestó que esas prácticas ya no suceden. Pero debió enviar un mensaje al respecto que, palabras más palabras menos, se resume en que los culpables de aquellas acciones no representan la bondad y el sentido de la justicia inherente al pueblo estadounidense.Pero el tono ligeramente conciliador de Obama hacia la administración de su antecesor no fue bien recibido por uno de los principales responsables de aquellas políticas. El exvicepresidente Dick Cheney siguió negando que se hubieran cometido torturas y afirmó que algunas de las prácticas a las que fueron sometidos los presos eran un simple “tratamiento médico”. Además fue desafiante: “Si tuviera que volver a hacer lo que hice, lo haría al instante”, dijo.Aquello causó efectos negativos entre los propios republicanos, hasta el punto de que mereció una réplica del excandidato presidencial John McCain quien se apresuró en afirmar que “el uso de la tortura compromete nuestra creencia en que debemos distinguirnos de nuestros enemigos, nuestra convicción de que toda la gente, aún los enemigos capturados, poseen derechos humanos básicos”.Más allá del debate político, inevitable en un país que se encuentra en ciernes de un año electoral, la verdad es que el informe le hace un enorme daño al país. Sobre todo compromete su credibilidad, ya en duda desde los planteamientos hechos en el pasado sobre las razones para iniciar una guerra en Iraq.Y, sobre todo sanciona al gobierno de los Estados Unidos con un baldón moral: ¿Cómo pedir respeto a los derechos humanos al resto del mundo cuando estos son violados por su propio país, utilizando organismos de inteligencia que dependen del Presidente?El debate que ha despertado el informe del Senado apenas comienza y habrá que estar atento a su desarrollo, lo mismo que a sus consecuencias.

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