Verdad y reparación

Verdad y reparación

Febrero 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...lo que debe seguir es evitar que las Farc sigan respondiendo con evasivas y agravios lo que es una verdad sabida: que fueron uno de los factores más importantes en el despojo de la tierra y el consecuente aumento de la pobreza en Colombia".

Mientras en La Habana se reinician los diálogos entre el Gobierno y las Farc sobre la política agraria, el presidente Juan Manuel Santos viajó a San Vicente del Caguán para anunciar la decisión de devolverles a los campesinos las tierras de las cuales fueron despojados por el grupo guerrillero. Es la aplicación de la ley de víctimas y restitución que con gran interés está impulsando el Ejecutivo como herramienta fundamental para recuperar la paz en vastas regiones de Colombia. “Hoy, once años después, en lugar de estar siendo despojados por la Farc, estamos despojando a las Farc de su terreno mal habido y les estamos entregando a los campesinos la tierra que les corresponde y que les pertenece”. Son palabras del presidente Santos en el acto en el cual les entregó títulos de propiedad a 342 familias, sobre tierras que fueron de pertenencia pública y de las cuales se apoderaron los cabecillas del movimiento guerrillero. La respuesta no se hizo esperar. En Cuba, el vocero de turno de la delegación guerrillera acusó de “Pinocho” al Jefe del Estado Colombiano. “De verdad, Pinocho le queda pendejo”, dijo alias Jesús Santrich, como reacción a las preguntas de la prensa sobre las palabras del presidente Santos acerca de las más de 500.000 hectáreas que el ‘mono Jojoy’ había acumulado en sus largos años de saqueo al Estado y a los ciudadanos, y las cuales aparecieron registradas en los computadores del tenebroso cabecilla.Se tocó así en público uno de los puntos neurálgicos del diálogo acordado hace seis meses. Es decir, qué destino tendrán esas tierras en la pacificación del país en zonas donde la guerrilla pretendió imponer su imperio. Por supuesto, lo que debe seguir es evitar que las Farc sigan respondiendo con evasivas y agravios lo que es una verdad sabida: que fueron uno de los factores más importantes en el despojo de la tierra y el consecuente aumento de la pobreza en Colombia. Y que deben decirle al país la verdad, comprometiéndose a devolver lo que pertenece a la Nación y fue arrebatado con violencia por quienes se califican a sí mismos como defensores del pueblo. Mientras esas respuestas se dan, el Estado debe seguir adelante con la decisión de atender a las víctimas de la violencia y de devolverles la tierra que les robaron los grupos armados ilegales, llámense guerrillas, paramilitares o narcotraficantes. Ese es un deber en el camino de lograr una reconciliación basada en principios de equidad y justicia, en un país donde el despojo ha producido uno de los peores dramas humanitarios de los tiempos recientes. Por supuesto, qué mejor que esa restitución se logre con el reconocimiento de las Farc sobre el papel preponderante que ha desempeñado en ese drama social y humanitario. Para ello, lo deseable sería que la etapa del diálogo sobre “política de desarrollo agrario integral” fijado como primer punto en los diálogos de La Habana, termine con una aceptación de los abusos cometidos por la guerrilla, acompañada de su compromiso de devolver lo que quitaron y de reparar el daño causado a las víctimas.

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