Venezuela sin el caudillo

Venezuela sin el caudillo

Abril 14, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Por eso, la campaña ha sido un mes de insultos y acusaciones en la cual poco se ha escuchado de propuestas serias. Es que el gobierno de Maduro está a la defensiva, contesta con mentiras y descubre falsas conspiraciones, mientras Henrique Capriles ataca sin cesar, cambiando la estrategia con la cual enfrentó a Hugo Chávez en las pasadas elecciones.

Catorce años después de instalado el régimen chavista en su país, los venezolanos irán hoy a las urnas para elegir un presidente distinto a Hugo Chávez, el caudillo que cambió la política. Será el final de una campaña desigual y extraña, donde la apelación a la imagen del fallecido líder del movimiento bolivariano ha estado presente y el candidato opositor ha debido padecer el desequilibrio que implica tratar de derrotar a un régimen que apela a todas las artimañas para mantenerse en el poder. Aunque en apariencia el debate electoral duró los 30 días que ordena la ley electoral del vecino país, la realidad es otra, porque desde la misma agonía de Chávez el gobierno hizo todo lo posible para manipular al pueblo venezolano. Incluso mantener la idea de que el carismático líder estaba en pleno uso de sus facultades físicas para gobernar a Venezuela, mientras su Vicepresidente dirigía los asuntos públicos. Fue la época larga y triste de las mentiras, donde hasta el Tribunal Supremo le torció el cuello a la Constitución, negándose a declarar el vacío de poder y permitiendo que Nicolás Maduro asumiera como presidente. Fue una presidencia de facto. Es decir un golpe de Estado revestido de legalidad por la Justicia, parte integrante del chavismo. Con lo cual se demostró lo que seguiría, como el uso del cadáver del presidente para hacer una campaña política mientras Venezuela padece una crisis económica sin precedentes, la inflación se desborda y la escasez de productos básicos se agudiza. Pero todo está calculado. Como ocurrió en la anterior elección, el presupuesto público ha sido usado a discreción para comprar fidelidades, mientras los grupos armados por el Gobierno hacen su tarea de amedrentamiento feroz. Claro está, Maduro y el régimen han usado el lenguaje de la poesía y la mística para embaucar al electorado. Desde invocaciones esotéricas hasta la creación de metáforas ridículas, los argumentos para reclamar el voto son apenas retórica que trata de evitar el tener que hablar de cosas serias como la violencia que azota a Venezuela, el marchitamiento de la industria petrolera pese a contar con las mayores reservas del mundo y el regalo de su petróleo, mientras la deuda pública llega a cifras inmanejables. Por eso, la campaña ha sido un mes de insultos y acusaciones en la cual poco se ha escuchado de propuestas serias. Es que el gobierno de Maduro está a la defensiva, contesta con mentiras y descubre falsas conspiraciones, mientras Henrique Capriles ataca sin cesar, cambiando la estrategia con la cual enfrentó a Hugo Chávez en las pasadas elecciones. La pregunta es si Capriles puede conquistar la mayoría de un país dividido y anestesiado por la mezcla de populismo y violencia del régimen que encabeza hoy Maduro. Y si las Fuerzas Armadas de Venezuela garantizarán la pureza del resultado y el cambio en caso de que gane el candidato opositor.Cuando el Consejo Electoral, que también pertenece al chavismo de Maduro, termine el conteo de los votos, Venezuela empezará una nueva época, ya sea bajo el mando de quienes explotan la imagen del caudillo muerto o en manos de quien representa la esperanza.

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